El cómic, cómplice leal de la lectura: Editorial Almadía

La “destrucción” de la torre El Pantalón, en Santa Fe, marca el inicio de la nueva novela de Bef, Bajo la máscara, ilustrada por Patricio Betteo

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03/04/2014 04:24 Juan Carlos Talavera
Bef dibuja con palabras un México actual con superhéroes.
Bef dibuja con palabras un México actual con superhéroes.

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de abril.- “El cómic es la gran puerta de entrada al mundo de la lectura y de la imaginación”, dice Bernardo Fernández Bef, autor de Bajo la máscara, su más reciente novela juvenil, donde dibuja con palabras un México moderno con superhéroes, que inicia con la destrucción de la Torre Arcos Bosques I, de Santa Fe, mejor conocida como El Pantalón.

Y aunque reconoce que hoy el cómic ha perdido su fuerza primigenia, debido a la gran cantidad de estímulos audiovisuales, “no ha dejado de ser un semillero de la imaginación y un cómplice leal de la lectura que aún funciona para promover la lectura entre la gente joven”.

En su infancia, reconoce Bef, tuvo el privilegio de crecer entre lectores, libros y cómics. “Así que en casa empezabas leyendo cómics y te graduabas con libros; lo cierto es que tú no puedes darle a un chavillo de 15 años Así habló Zaratustra, de Friedrich Nietszche, sin anestesia. En cambio, si se lo das en un formato manga, es mucho más posible que se conecte”, dice.

Para Bernardo Fernández (1972), entrevistado en la librería Rosario Castellanos, del  Fondo de Cultura Económica, “los cómics de superhéroes son como esa chica guapa a la que nunca me animé a hablarle y ahora, ya casado, con hijos, demasiado tarde, le escribo una carta de amor”, reconoce entre risas.

¿Alguna vez quiso convertirse en superhéroe?, se le inquiere al novelista y autor de una decena de novelas gráficas. “¡Todo el tiempo!, toda la vida. Yo habría sido como La Mole de Los 4 Fantásticos, me habría gustado ser superpoderoso y monstruoso… aunque lo habría cambiado todo por la capacidad de volar; volar es algo muy poético que emparenta a los héroes con los arcángeles”, aunado a que siempre ha pensado que volar es una metáfora de la imaginación. “Imaginar es un superpoder”.

¿Por qué la historia comienza en Santa Fe?, se le pregunta. “Justo es uno de los disparadores de este libro: ¿Por qué no podía haber un robot gigante que destruyera la zona de Santa Fe?, ¿por qué no ubicar la historia en la Ciudad de México atacando directamente El Pantalón y no en Nueva York?

Subgénero gringo

Publicada por editorial Almadía, esta novela cuenta la historia de dos jóvenes superhéroes que enfrentan a un villano con tintes de científico loco, ilustrada por Patricio Betteo, y a su vez consiste en una novela de crecimiento donde los personajes definen su propia personalidad.

“En el fondo sólo me propuse contar una historia muy divertida”, detalla, donde los personajes fueran extraídos del terreno de la imaginación, manteniendo un pie anclado en el mundo cotidiano”, acepta.

Lo cierto es que Bajo la máscara “no deja de ser una carta de amor al género de superhéroes y una historia sobre la vocación, pero, sobre todo, una novela juvenil que efectivamente se resuelve en un concurso de baile de la preparatoria”, reconoce.

Durante la entrevista, Bef también recuerda que a lo largo de su trabajo como narrador e ilustrador, se ha dedicado al cómic, pero hasta ahora no había incursionado en el tema de los superhéroes.

“El subgénero de los superhéroes me parece muy interesante porque es sumamente gringo, y es un género que cuando se ha querido trasladar casi siempre fracasa, pues por alguna razón sólo funcionan en términos gringos”, señala.

¿Por qué el género del cómic funciona mejor en la tradición estadunidense?, se le cuestiona al también autor de Perros muertos y Monorama. “No creo que sea así, sino que más bien los cómics gringos son más visibles, como sucede con su música y su cine, porque son dueños de los medios más penetrantes y globalizados”, asevera.

Considera que el cómic estadunidense no domina el mundo del cómic. “Incluso creo que hoy el mundo del cómic del superhéroe se está reduciendo, pues los lectores han envejecido... y en tanto, no se han creado nuevos lectores”, lamenta.

Y aunque los estadunidenses inventaron los superhéroes y existen pocos símbolos tan norteamericanos como Superman o el Capitán América, ya se los ha apropiado todo el mundo, es decir: “hoy son aportaciones al mundo entero”.

Concientizan sobre el autismo

El escritor e ilustrador Bernardo Fernández Bef, difundió ayer, en las redes sociales, el segundo cómic dedicado al Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo, elaborado por su esposa, Rebeca Dávila, y la ilustradora Beli de la Torre, “puesto que cuando uno menciona la palabra autismo surgen muchos prejuicios y se produce una imagen cinematográfica muy arraigada en el imaginario cultural”, dijo en entrevista.

La idea nació en 2013 con un primer cómic general, elaborado por Bef, que buscaba concientizar al público sobre el concepto de autismo y así arrancar algunos de los mitos más frecuentes que se han instalado en la sociedad. “El año pasado publicamos un cómic muy general sobre el autismo, pero este año se ha realizado uno donde se explica a los alumnos qué sucede con los posibles niños con autismo en el salón de clases.

“Es algo que hemos decidido hacer cada año, soltarlo en las redes sociales para que se difunda y circule libremente, utilizando información actualizada sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA)”, dijo el autor, pues la intención estrictamente es difundir, promover, hacer conciencia y generar un clima de tolerancia en torno al Trastorno del Espectro Autista (TEA).

De momento, aclaró que esta campaña es a título personal y no cuenta con el apoyo de alguna institución gubernamental. “Lo hicimos para que circulara libremente y, mientras no sea alterado o se adjudiquen el crédito, lo puede usar quien sea y reproducirlo lo más posible. Y el único acercamiento institucional que hemos tenido ha sido del Instituto Domus, donde estamos trabajando con mi hija María”.

Pero si el Gobierno del Distrito Federal (GDF), en algún momento lo retomara, “a mí me haría muy feliz. O si lo tomara cualquier asociación o institución sería bueno, pues la idea ha sido que sea de libre circulación y reproducción para propiciar un clima de tolerancia”, concluyó.

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