Celebra 130 años la Biblioteca Nacional; la inauguró el presidente Porfirio Díaz

Tuvo su primera sede en el antiguo templo de San Agustín, en la esquina de Uruguay e Isabel la Católica, y actualmente está en Ciudad Universitaria

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02/04/2014 04:15 Redacción
Como un símbolo de prosperidad cultural del México independiente, el recinto fundado por Porfirio Díaz, en Uruguay e Isabel La Católica (hoy en CU), abrió sus puertas un día como hoy pero de 1884, con 91 mil volúmenes entre ellos manuscritos, libros impresos en Europa en el siglo XV e impresos novohispanos.
Como un símbolo de prosperidad cultural del México independiente, el recinto fundado por Porfirio Díaz, en Uruguay e Isabel La Católica (hoy en CU), abrió sus puertas un día como hoy pero de 1884, con 91 mil volúmenes entre ellos manuscritos, libros impresos en Europa en el siglo XV e impresos novohispanos.

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de abril.- Con un magno concierto sinfónico a cargo de los maestros del Conservatorio de Música, la presentación de una serie de esculturas de Confucio, Homero, Platón y Aristóteles, el presidente Porfirio Díaz inauguró hace 130 años la Biblioteca Nacional en el antiguo templo de San Agustín, ubicado en la esquina de República de Uruguay e Isabel la Católica.

Como un símbolo de prosperidad cultural del México independiente, la biblioteca abrió sus puertas el 2 de abril de 1884, con 91 mil volúmenes entre ellos manuscritos, libros impresos en Europa en el siglo XV e impresos novohispanos.

Cuando la Universidad Nacional de México obtuvo su autonomía en 1929, tomó el control de la biblioteca; y a mediados de la década de los 80 trasladó su sede oficial al Centro Cultural Universitario.

La creación de la que fuera el mayor acervo librero de la época se logró en 1867 cuando se dio el decreto oficial para su fundación en el que se señalaba que debía contener los libros de los antiguos conventos y del acervo bibliográfico que pertenecía a la Catedral Metropolitana.

A la apertura, en el edificio que había sido convento agustino, asistieron los ministros de Inglaterra, Estados Unidos, Italia y Francia; además del gabinete presidencial, y los artistas encargados de las esculturas Calvo, Noreña y los hermanos Miranda.

Luego de interpretar el himno nacional, en el concierto de apertura se escuchó la obertura  La hija del Rey de ltelesio Morales; Marcha solemne de Ricardo Castro; Himno sinfónico, Melodía para violín con acompañamiento de orquesta, Ave María y Marcha patriótica de Gustavo E. Campa.

Para su apertura, el ex templo fue restaurado por el arquitecto Vicente Heredia con la encomienda de convertir al ex templo en un “monumento en que las futuras generaciones podrán conocer las bellas artes”, según señala la publicación La Biblioteca Nacional, que compila los textos y fotografías de la inauguración.

“Túvose en efecto la feliz idea de que la inauguración de la Biblioteca Nacional fuese al mismo tiempo manifestación de la altura á que en México se halla el divino arte; y esa manifestación, justo es decirlo, pudo sin hipérbole ser calificada de espléndida, no sólo por la ejecución de la orquesta, sino por el mérito de las obras ejecutadas, producciones todas de artistas mexicanos”, narra la crónica de J. M. Vigil, incluida en esta publicación.

El extemplo lució una reja de fierro que daba paso al vestíbulo enlozado de mármol de colores y cerrado por la bóveda del antiguo coro, sostenido de cada lado por diez columnas; enseguida se miraba una puerta de cedro y caoba que conducía al salón principal, una nave de 50 metros de longitud por 35 de altura.

“Apenas México consumó su independencia, y adoptando instituciones liberales en armonía con el espíritu del siglo, comenzó a promover cuanto era conducente para difundir la instrucción en todas las clases sociales, surgió la necesidad de formar una gran Biblioteca Nacional”.

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