Peña Nieto refrenda respeto a libertad de expresión

Octavio Paz enseñó que una democracia sin crítica no es una verdadera democracia, destaca el Presidente, al rendir homenaje al poeta

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31/03/2014 23:42 Juan Carlos Talavera

CIUDAD DE MÉXICO, 1 de abril.- Octavio Paz fue la mente mexicana más clara, plena y brillante del siglo XX, fue el más universal de nuestros pensadores y su obra proyectó con grandeza el nombre de México en todo el mundo, dijo el presidente Enrique Peña Nieto, quien homenajeó al poeta en el centenario de su nacimiento, en la Biblioteca de México, donde inauguró la muestra Octavio Paz. De la palabra a la mirada, integrada por las cien primeras ediciones de todos sus libros.

“La poesía fue la vocación profunda de Octavio Paz, mientras que el ensayo fue el arma que utilizó para combatir los absolutismos”, aseguró ayer el Presidente durante el acto en el que reiteró sus condolencias por el fallecimiento de la escritora Helena Paz, hija del homenajeado, al que asistió la comunidad intelectual mexicana, encabezada por el Premio Nobel de Química Mario Molina y los premios Nobel de Literatura Wole Soyinka, J.M.G. Le Clézio.

Sin duda, Paz nos proporcionó una visión para comprender los elementos de nuestra identidad nacional, para repensar la historia de México, pero sobre todo para asumir nuestra responsabilidad contemporánea, añadió.

En la presentación, también aseguró que “nuestro Nobel de Literatura dialogó con culturas, lenguas y civilizaciones y acercó a los mexicanos la sabiduría e inmensidad cultural de países lejanos, como India o Japón, al tiempo de posicionar a México ante el mundo a través de su palabra hecha idea, argumento y poesía; e impulsó el arte como la manifestación creadora del genio humano”.

En esencia, explicó, Paz fue un alma universal y “como intelectual y servidor público fue un hombre valiente y vertical que criticó los abusos del poder y su ejercicio autoritario, que defendió sus principios y nunca tuvo temor a navegar contra la corriente… y jamás sucumbió ante las ideologías que en nombre de la libertad colectiva oprimían las libertades individuales”.

Además, aseguró que Octavio Paz también fue un destacado integrante del servicio exterior mexicano “y hoy con su obra sigue siendo uno de los más grandes embajadores de México”.

Y recordó que en el mes de septiembre se montará una magna exposición en el Palacio de Bellas Artes con obras de artistas nacionales y extranjeros sobre los que Octavio Paz escribió páginas memorables, como Rufino Tamayo, Marcel Duchamp, así como de otros surrealistas y abstractos estadunidenses.

Mirada de un Nobel

Sobre la muestra Octavio Paz. De la palabra a la mirada, Carmen Tostado, coordinadora de la muestra, dijo que en ésta se reúne la bibliografía completa de Octavio Paz, que va desde Luna silvestre, su primer libro que publicó en 1933 cuando sólo tenía 19 años, hasta sus últimas obras.

Al respecto, Ricardo Cayuela aseguró que Luna silvestre es un libro muy raro y difícil de encontrar, pues no sólo el poeta lo publicó cuando tenía 19 años, sino que únicamente se tiraron 75 ejemplares, de los cuales uno quedó en el fondo José Luis Martínez de la Biblioteca México. Y justamente contiene el que fue su primer poema:

“Como te recobré, Poesía / en el límite preciso entre una estrella y otra; / equidistante y perfecta, / cabellera de luz, cuerpo de plata. // Cómo volviste a ser, Poesía, / en la frontera exacta de la luz y la sombra; / cómo volviste a mí, Poesía, /tan casta en tu desnudez, vestida de pudores”.

La muestra se exhibe en el recién inaugurado Patio Octavio Paz de la Biblioteca México y muestra los distintos periodos del escritor, desde sus primeros libros, pasando por el periodo surrealista y su previa transición antes de publicar El laberinto de la soledad.

También alude su estancia en India como agregado cultural y atraviesa la ruptura, su regreso a México tras 1968 y un par de periodos temáticos: ubicados a partir de Posdata y Pasado en claro.

Por su parte, el museógrafo Isaac Toporek explicó que el valor de la exposición reside en que un año antes de la muerte de Paz, se incendió su biblioteca, donde se perdieron todas las ediciones originales de sus libros. “Así que Paz no volvió a ver estos libros y por primera vez hemos logrado reunir las primeras ediciones de toda su obra”, dijo.

Y comentó que en la parte central de la muestra se exhiben 30 libros de arte de autores como Rufino Tamayo, Juan Soriano, Kazuya Sakai, John Cage y Antoni Tàpies, parte emblemática de la exposición, pues fue el regalo que Marie-Jo le hizo a Octavio Paz cuando cumplió 84 años, justo quince días antes de fallecer en su casa de Coyoacán.

La muestra viajará posteriormente a Washington, Chicago, Nueva York, a París y en 2015 a The British Library en Londres cerrando el Año Paz con la presencia de México como invitado de honor en la Feria de Londres.

En ceremonia familiar enterraron a Helena Paz

La única hija de Octavio Paz y Elena Garro fue enterrada ayer en el panteón de la Paz en Cuernavaca, Morelos, luego que falleció la mañana del pasado domingo, tras cinco años de padecer una diabetes que se complicó con un problema gastrointestinal.

 Juntas como se mantuvieron en vida se reunieron nuevamente, madre e hija en su sepulcro, los restos de la dramaturga Elena Garro fueron depositados dentro del ataúd de Helena con H, como decía su propia madre para diferenciarse de su única hija, que la empujó al inicio de su carrera como dramaturga y que incluso la impulsaba a continuar su obra literaria.

 Raquel Sthaiman de Garro, prima de Helena expresó: “En una ocasión que tuve la oportunidad de platicar con ella, me dijo, te voy a dar el mejor consejo que me dio mi mamá, y le dije, okey Helenita cuál es ese consejo: hija nunca seas cobarde, siempre hay que ser fuerte y cuando la vida nos trate mal, no hay reclamarle nada, al contrario hay que agradecerle, porque nos está fortaleciendo”.

 Menos de una docena de parientes, todos ellos relacionados con su familia materna acudieron al panteón para despedirla, en una ceremonia breve y austera que duró menos de media hora y después pidieron a los medios retirarse para compartir un último momento en la intimidad.

 Helena dejó un trabajo inédito, consistente en más de 700 poemas en francés y las memorias de su madre y su padre, las cuales fueron sacadas de los diarios que desde pequeña escribió cuando acompañó a sus padres por varios países.

 Reyna Torres prima política de Helena, señaló: “Hay que tratar de rescatarla para que todos la conozcan –¿cuántos poemas han quedado han quedado inéditos?–, no sabemos ahorita qué cantidad”.

Televisa donó acervo audiovisual

Como un universo que permite aprender, relacionar, profundizar y ampliar el horizonte del pensamiento, definió el presidente de la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM), Miguel Limón Rojas, el Acervo Audiovisual de Octavio Paz, que grupo Televisa donó ayer a esa organización, día del centenario del Premio Nobel de Literatura mexicano.

En la entrega de dicho acervo, integrado por cerca de 200 horas de video, el también promotor cultural señaló que en la Enciclopedia de la Literatura en México, que se nutre con esta donación, los estudiosos podrán encontrar un pensamiento sobre temas fundamentales y gozar de las aportaciones de Paz a la cultura universal.

“Hoy pasan a formar parte de ella los riquísimos contenidos que Televisa ha aceptado compartir con nosotros. Tras un largo trabajo de clasificación y adaptación a las exigencias actuales de la red, los técnicos de la empresa están haciendo posible la incorporación progresiva y el uso de los archivos que se transfieren.”

Limón Rojas destacó que con esta importante donación se honra a Octavio Paz, pues se difunde su pensamiento.

“En el portal (de la FLM) se podrá entrar en contacto con la voz y la imagen del poeta, lo disfrutarán en la lectura de su propia poesía”, precisó.

Crean retrato hablado

Anoche hicieron 21 fotografías personales de Octavio Paz en el Palacio de Bellas Artes.

Como si fuera un álbum fotográfico, la noche de ayer se mostraron 21 fotografías personales de Octavio Paz en el centenario de su nacimiento, retratos que perfilados por sus amigos y colaboradores durante el Retrato Coral de Octavio Paz realizado la noche de ayer en la sala principal del Palacio de Bellas Artes.

La celebración incluyó el testimonio del poeta y traductor Aurelio Asiain, quien recordó aquel día en que a altas horas de la noche sufrió un intento de secuestro y, con los nervios al límite, corrió a casa del poeta mexicano para desahogarse, quien lo recibió sorprendido y lo invitó a tomar un whisky doble para aflojar la tensión.

O aquel momento en que el traductor Eliot Weinberger se sorprendió porque Octavio Paz era seguidor de la serie Star Trek, de la que por cierto no admiraba al capitán Spock, sino a Data, el robot humanoide que lo sabía todo.

Fabienne Bradu, por su parte, se refirió al tema de las mujeres intelectuales que acompañaron al poeta mexicano, por ejemplo María Zambrano, quien lo guió en su formación filosófica o la propia Ulalume González de León que trabajó con él.

En suma, añadió, a Octavio no le simpatizaban las mujeres que eran sólo intelecto o sólo cuerpo, sino aquellas dotadas de feminidad e intelecto, sin olvidar que su mayor obsesión fue Sor Juana Inés de la Cruz.

Más tarde el escritor chileno Jorge Edwards se refirió al autor de Árbol adentro y El laberinto de la soledad como “uno de los poetas que tuvo la inteligencia en la punta de la lengua, un lenguaje creado en abstracción encarnada”.

En su opinión, dijo, la escritura de Paz “para mí mana siempre de un centro vivo, a veces gozoso y a menudo dramático y doloroso; es una corriente cristalina, musical, que deja adivinar honduras de borrasca”.

Y consideró que “su poesía es la inquisición, introspección de búsqueda y de análisis llevado por el verbo, por su color y su diversidad, por su ritmo; sin duda lo más cercano a la poesía metafísica que podemos encontrar en estos parajes nuestros”.

Posteriormente, Elena Poniatowska, Premio Cervantes de Literatura 2013, fiel a su estilo narrativo recordó el sentido del humor de Octavio Paz, quien a menudo la encontraba con otros amigos jugando cadáver exquisito en casa de Joaquín Diez-Canedo y luego les preguntaba: “¡Qué!, ¿ya están hirviendo los sesos?”

Y luego rememoró aquellos días previos a la muerte del poeta, cuando éste les pidió a sus amigos que fueran dignos de las nubes del Valle de México. “Seamos dignos del sol del Valle de México”, les dijo y al mismo tiempo agradeció que ese mismo valle hubiera iluminado su infancia, su madurez y su vejez.

También conversaron Danubio Torres Fierro, quien habló sobre su relación con Paz a partir de la revista Plural; y Alberto Ruy Sánchez, quien rememoró los detalles que Paz tuvo con sus hijos, a quienes siempre les dio obsequios originales y a la hora de la comida les inventaba nuevos platillos para entretener la espera.

En este Retrato coral de Octavio Paz también participaron: Adolfo Castañón, José de la Colina, Enrique Fierro, Teodoro González de León, Juan Goytisolo, Enrique Krauze, Norman Manea, Charles Simic, Anthony Stanton, e Ida Vitale y Eliot Weinberger.

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