Conocer obra de Octavio Paz fue una iluminación total: Xavier Velasco

El autor mexicano señala que la mejor manera de celebrar al Premio Nobel de Literatura es leyendo y revisando su obra

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31/03/2014 12:26 Notimex / Foto: Cuartoscuro
Xavier Velasco se queda con la imagen del Octavio Paz al que guió en el Palacio de Minería.
Xavier Velasco se queda con la imagen del Octavio Paz al que guió en el Palacio de Minería.

CIUDAD DE MÉXICO, 31 de marzo.- El escritor Xavier Velasco (Ciudad de México, 1964) estudiaba Ciencias Políticas cuando supo de la existencia de Octavio Paz (1914-1998). “El primer Paz que llegó a mí fue un Paz totalmente deformado por la politiquería. Tiempo después me dio por leerlo, al ver que yo había aprendido a denostarlo cuando ni siquiera había aprendido a leerlo”.

Tras hacer esa reflexión en torno al ganador del Premio Nobel de Literatura 1990, Velasco recordó que estar al tanto de Paz fue una experiencia de iluminación total, “sobre todo, cuando leí ‘El laberinto de la soledad’ siendo yo demasiado joven para comprender, cabalmente, la profundidad de ese extraordinario ensayo”.

Velasco, quien obtuvo el VI Premio Alfaguara en 2003 por su novela “Diablo Guardián”, añadió que, sin embargo, puede asegurar, con mucho orgullo, que el gran momento de esa iluminación vino cuando tuvo entre sus manos y pudo leer “Piedra de Sol”, obra que a la fecha no ha terminado de leer. “Pero he leído Libertad bajo palabra´’ y volé muy alto con ‘El mono gramático’”, dijo.

De esa forma, el entrevistado se hizo admirador del autor de los emblemáticos ensayos “El arco y la lira”, “Marcel Duchamp o el castillo de la Pureza”, “Las peras del olmo”, “Posdata”, “Cuadrivio”, “Puertas al campo”, “Los hijos del limo”, “Corriente alterna”, “Claude Levi-Strauss o el nuevo festín de Esopo”, “Conjunciones y disyunciones” y “El signo y el garabato”, entre muchos más.

¡Por supuesto que algún día me formé para que Octavio Paz me firmara un libro!”, dijo Xavier Velasco.

El autor señaló que se ha quedado para siempre con la imagen y el recuerdo de Octavio Paz del día que pasaron juntos en la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería, la cual en su edición 2014 le rindió emotivo homenaje.

Lo vio un día justo en el momento que llegó del brazo de su esposa a esa feria. Estaba completamente despistado y lo recuerda así, parado justo en la entrada, angustiado y sin saber por dónde iniciar, cómo transitar a través de los pasillos del Palacio de Minería, sus salones y espacios donde simultáneamente realizan presentaciones editoriales, conferencias, mesas redondas y más actividades.

Y yo, que sí sabía para dónde tenía que ir porque andaba dando vueltas por toda la feria desde temprano, le dije que si quería que yo lo llevara. Estaba tan nervioso que se dejó conducir y no me dijo nada más. Tuve el enorme gusto de yo guiarlo a él después de todo lo que él me había guiado a mí; me quedo con la imagen de Paz parado en la calle de Tacuba viendo a uno y a otro lado”, recuerda Xavier Velasco.

Ahora, con el inexorable paso del tiempo y de acuerdo con sus editores en este país, Xavier Velasco entiende a la novela como un juego inocente llevado por placer hasta sus más atroces consecuencias. Sintomáticamente, dedica todas las mañanas a meterse en problemas por escrito y las tardes, brujuleando entre calles y avenidas de la siempre auspiciosa Ciudad de México, a resolverlos.

Disfruta especialmente de la amistad perruna, el olor de la tinta y el alquiler de “scooters” en ciudades psicóticas. Es autor de “Cecilia” (novela), “Luna llena en las rocas” (crónicas de antronautas y licántropos), “El materialismo histérico” (fábulas cutrefactas de avidez y revancha) y la novela de infancia “Este que ves”. A la fecha, analiza la posibilidad de llevar a “Diablo guardián” al cine.

Al hablar del centenario de Octavio Paz este año y tras reconocerlo, igual que todo el mundo, como uno de los escritores del Siglo XX más influyentes y uno de los poetas de habla española más grandes de todos los tiempos, Velasco se dijo parte de la conmemoración. “A Paz sólo hay una manera de celebrarlo, al igual que a todos los autores de su talla: leyéndolo y revisitando sus obras”.

Advirtió, sin embargo, que “yo no pienso en su centenario. Tengo a Octavio Paz aquí, conmigo, porque de pronto lo necesito, tanto como quien necesita a un maestro a quién consultar. Él se pedía mucho a sí mismo y yo nunca voy a poder exigirme tanto como él se exigía. Uno no puede compararse con gente como Paz, ya no hay gente como él. Yo aprecio a Paz y a su ritmo literario”.

Con emoción, el escritor mexicano finiquitó la entrevista al subrayar que “Paz es el poeta de este país, y es, aparte, quien nos enseñó a leer a una enorme cantidad de grandes poetas. Nunca vamos a terminar de pagarle lo que nos dio con su obra que abarcó todos los géneros, especialmente poesía y ensayo. Y como escritor, me ha ayudado en el ritmo, en la exigencia al escribir un texto”.

 

asj

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