Octavio Paz nutrido de otras latitudes

En esta cuarta entrega de ocho en el marco del centenario del natalicio de Octavio Paz, recordamos su etapa como integrante del Servicio Exterior Mexicano, que comenzó en 1944 como Canciller de Tercera en San Francisco, pasó por su prolífica estancia en París y culminó en 1968, con su renuncia como embajador en India en protesta por la matanza de Tlatelolco

COMPARTIR 
27/03/2014 05:59 Luis Carlos Sánchez
Gracias a la labor del Nobel en distintas embajadas mexicanas pudo conocer y adoptar en su obra la cultura de otras latitudes
Gracias a la labor del Nobel en distintas embajadas mexicanas pudo conocer y adoptar en su obra la cultura de otras latitudes

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de marzo.- La carrera diplomática de Octavio Paz comenzó prácticamente desde abajo. Después de obtener la Beca Guggenheim para hacer estudios en la Universidad de California, Berkeley, Estados Unidos, el poeta inició un trayecto diplomático que comenzó de cero. En 1944 se empleó como Canciller de Tercera en San Francisco, por cuyo trabajo recibía 50 dólares mensuales.

En los tomos del expediente de Paz como diplomático, que se conservan en el Archivo Histórico Genaro Estrada, de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), aparecen los talonarios que se pedía pagar al joven Paz como empleado auxiliar. En muchos momentos, el ensayista dejó testimonio de la precaria situación que prevalecía en el Servicio Exterior Mexicano hasta antes de los años sesenta.

Guillermo Sheridan ha dejado constancia de la difícil situación que pasó Paz, al grado de que el dueño de un hotel “le prestaba un diván en un cuarto del sótano que alquilaba a vespertinas jugadoras de bridge”.

La suerte, sin embargo, estuvo de lado de Paz cuando llegó la delegación mexicana que asistía a la conferencia con la que surgiría la Organización de las Naciones Unidas. Entre los asistentes estaba José Gorostiza, que para aquel entonces era un alto funcionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores. La posibilidad de acercarse al grupo y en especial al autor de Muerte sin fin cambió la vida de Paz.

De ocupar un corriente puesto como Canciller de Tercera en San Francisco, Paz pasó al Consulado de México en Nueva York como Canciller de Segunda, y después a la embajada en París como Tercer Secretario. Así pasaran seis años, en los que Paz, junto con su esposa Elena Garro y su hija Helena, vivieron de manera intermitente en varias ciudades de la Unión Americana.

La aventura diplomática de Paz, no obstante, tiene una de sus grandes escalas en India, donde él mismo dice vivir “encerrado en esta isla diplomática cuyo protocolo virreinal es dos veces estirado.” En ese primer viaje su deseo era regresar a México para ser ascendido a Primer Secretario y tener un mayor sueldo que le permitiría vivir de manera más holgada. Pero el tiempo de maravillarse con India aún tendrá que esperar. 

Paz fue trasladado a Japón como jefe de misión interino, aunque su sueldo siguió siendo de Segundo Secretario, situación que no le permitió vivir con grandes comodidades y, para colmo de males, Elena Garro enfermó y fue necesario salir de Japón para trasladarse a Berna, donde recibió el tratamiento adecuado. Este viaje, aunque breve (de sólo tres meses), trajo a la familia Paz buenas nuevas. 

En Berna se le encargó de manera interina la Misión Permanente de México ante los Organismos Internacionales en Ginebra, lo que contribuye en la decisión para designarlo subdirector, y luego director general de Organismos Internacionales de la SRE en 1954.

Guillermo  Sheridan ha dicho que José Gorostiza tenía muy claras las razones por las que le interesaba que Paz se encargara de los Organismos Internacionales, “simpatizaba con su conducta de apertura hacia el mundo, una actitud que su propia generación literaria, la de los Contemporáneos, había recorrido por convicción moral y literaria contra la rémora nacionalista de los políticos, y que Octavio Paz había aprendido en su discipulado de esa
generación”.

En 1959 Paz regresa a París, pero ahora con el cargo de ministro. “Como diplomático, Paz es cumplido, ortodoxo y bastante libre. Conoce a la perfección su oficio”, escribió alguna vez su profesión el ensayista Carlos Monsiváis. Aquella forma de actuar y de cumplir con sus atribuciones habrían sido las razones para que en 1962 sea designado embajador de México en India, hasta donde permanecerá hasta 1968.

El agravio de 1968

Durante su estancia en la India, Octavio Paz tuvo una fructífera vida intelectual, ahí escribió buena parte de su obra y tuvo oportunidad de adentrarse en el mundo espiritual indio. Pero el tenso momento político que México vivía bajo la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz habrían de cambiar las circunstancias.

Incluso antes de los hechos violentos del 2 de octubre, Octavio Paz envió una carta al secretario Antonio Carrillo Flores, donde le exponía sus puntos de vista sobre el movimiento estudiantil y llamaba a privilegiar la apertura democrática como única forma de solución: “Estos grupos de un modo intuitivo encuentran que nuestro desarrollo político y social no corresponde al progreso económico”, decía.

“No se trata de una revolución social, aunque muchos de los dirigentes sean revolucionarios radicales, sino de realizar una reforma en nuestro sistema político. Si no se comienza ahora, la próxima década será violenta”, advertía el Nobel de Literatura.

La noticia de la salida de Paz de la embajada mexicana de la India apareció el 18 de octubre y la Secretaría de Relaciones Exteriores lo dio a conocer a través de un despacho de prensa en el que se leía: “El embajador de México en la India, Octavio Paz, con base en versiones que la radio y la prensa extranjera dieron de los recientes sucesos de la Ciudad de México, ha solicitado ser puesto a disponibilidad”.

El siguiente párrafo era aun más confrontador: “En virtud de que es muy grave que un embajador de México, dando crédito a versiones inexactas, difundidas por ciertos órganos de información extranjeros, juzgue al país o al gobierno que representa, la Secretaría de Relaciones Exteriores por acuerdo superior ha resuelto conceder al embajador Paz su separación del Servicio Exterior Mexicano”.

Paz no sólo se separó de su cargo, sino que además publicó en diferentes espacios, como el suplemento La Cultura en México, poemas en los que externaba su descontento e incluso suspendió su participación en el Encuentro Internacional de Poetas que se llevaría  a cabo con motivo del Programa Cultural de la XIX Olimpiada, en el que también participarían Pablo Neruda y Nicolás Guillén.

FCE: novedades y relanzamientos

Las celebraciones por el centenario del nacimiento del poeta, escritor, crítico, editor y diplomático Octavio Paz llegan al Fondo de Cultura Económica (FCE), casa editorial que ha programado distintas actividades literarias en memoria del Premio Nobel de Literatura 1990.

Para comenzar, el día del nacimiento del autor, el 31 de marzo, se presentarán algunas de las obras de y sobre Paz, en la Unidad de Seminarios Jesús Silva Herzog del FCE.

Entre los libros que se darán a conocer destaca Al calor de la amistad. Correspondencia 1950-1984, el cual reúne más de 60 cartas, notas, telegramas e incluso oficios, que harán al lector “cómplice de la relación entrañable” —según señala un comunicado de prensa del sello editorial—que surgió entre Paz y el escritor y director del FCE, de 1977 a 1982, José Luis Martínez.

Otra de las novedades será Las palabras y los días. Una antología introductoria, la cual presta atención a la activa curiosidad intelectual de Paz, que lo llevó a “explorar la naturaleza humana y sus misterios”, al momento de incursionar en la poesía, el ensayo y el artículo político.

Obras completas (los dos primeros volúmenes). I. La casa de la presencia. Poesía e historia y II. Excursiones / Incursiones. Dominio extranjero / Fundación disidencia. Dominio hispánico, que ahora cuentan con un nuevo diseño de interiores y de tipografía, también serán presentadas en el centenario del destacado escritor mexicano fallecido en 1998.

Asimismo se dará a conocer También soy escritura. Octavio Paz cuenta de sí, libro en el que el escritor Julio Hubard recrea importantes momentos de la vida del Nobel mexicano, tales como su compleja relación con el Partido Comunista, su paso por la España conmocionada por la Guerra Civil y su viaje al París de André Breton, entre muchos otros episodios.

Además se relanzará Una introducción a Octavio Paz, de la autoría del escritor Alberto Ruy Sánchez, que aborda las etapas más importantes de la literatura de Paz para lectores que buscan un primer acercamiento a su obra.

Con estas publicaciones, la editorial del Estado mexicano, en el marco de su 80 aniversario —que se celebra en septiembre próximo— conmemora el centenario del natalicio de Paz, de quien posee la obra completa publicada en 14 tomos.

Relacionadas

Comentarios