‘Spots no bastan para fomentar la lectura’: Juan Domingo Argüelles

Poe, Quiroga, Lovecraft, Stevenson y Chéjov, entre otros grandes cuentistas, están reunidos en la nueva antología preparada por Juan Domingo Argüelles

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22/03/2014 00:04 Juan Carlos Talavera
El nuevo libro de Argüelles es de Ediciones B. Foto: Paola Hidalgo

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de marzo.- “El sistema educativo sigue vacunando a los estudiantes contra la lectura, pese a los discursos que formulan los secretarios de educación y demás funcionarios del ámbito burocrático cultural”, asegura el escritor Juan Domingo Argüelles, quien lanza su más reciente libro: Cuentos inolvidables para amar la lectura, una antología con 25 historias memorables escritas por autores como Edgar Allan Poe, Robert Louis Stevenson, Horacio Quiroga, H.P. Lovecraft, Franz Kafka y Antón Chéjov.

Mientras los programas de lectura estén fundamentados para que quienes enseñen a leer sean aquellos que no leen, asegura, los programas de lectura no tienen ninguna posibilidad de éxito. Es más, añade, si hoy se quisiera recuperar el placer de la lectura en voz alta, no sería posible en las escuelas, porque un enorme porcentaje de profesores no sabe leer en voz alta.

“Yo sí creo que el grave problema que tenemos es educativo, el cual persiste porque (las autoridades) no modifican esa estructura y seguimos creyendo que basta con spots para que la gente se anime a leer.”

Lo que se necesita es que las escuelas tengan veinte minutos de lectura, explica, como sucede con Educación Física. “Ni siquiera se pide una hora diaria de lectura en voz alta, de comprensión de textos, de ejercicios de lectura para conversar lo que se ha leído”.

“Claro, la escuela dirá que el programa está tan saturado que no se puede dar esa hora para la lectura. Además, si no se mide y no se califica… es una pérdida de tiempo, añade. “Pero si la lectura sólo sirve para obtener una calificación, ya se echó todo a perder porque los muchachos estarán conscientes y seguros de que leer es aburrido, que leer es una maldición y una obligación.”

Publicado por Ediciones B, Cuentos inolvidables para amar la lectura, de Juan Domingo Argüelles (1958), se divide en cinco capítulos. El primero compila cuentos “Fantásticos, terroríficos y de misterio”, como: Vampirismo, de Hoffman; La mendiga de Locarno; de Heinrich von Kleist; El corazón delator, de Edgar Allan Poe; El diablo de la botella, de Robert Louis Stevenson; Arachné, de Marcel Schwob; El almohadón de plumas, de Horacio Quiroga; y Los gatos de Ulthar, de H.P. Lovecraft.

El segundo apartado está dedicado a “Tristes crueles y trágicos”, como El capote, de Nikolái Gógol; ¡Adiós, Cordera!, de Leopoldo Alas Clarín; Yzur, de Leopoldo Lugones; Un ayunador, de Franz Kafka; y La parábola del joven tuerto, de Francisco Rojas.

Le siguen cuentos “De amor, amistad, fidelidad y traición”, “Poéticos, morales e ilustrativos” y cierra con “Eróticos, satíricos y humorísticos”, donde incluye La seña, de Guy de Maupassant, y La célebre rana saltarina del condado de Calaveras, de Mark Twain, entre otros relatos que se han vuelto clásicos.

¿Cuál es la idea de esta antología?, se le pregunta al también ensayista y promotor de la lectura. “Para esta antología estoy pensando en un lector adolescente, en un puberto, en un lector joven que no encuentra ese libro con las distintas posibilidades de historias”, dice.

¿Son éstos los mejores cuentos?, se le inquiere. “No, no digo que éstos sean los mejores de todos los tiempos. Pero algunos sí están entre los mejores de todos los tiempos y seguramente algunos conseguirá seducir a posibles lectores”.

En opinión de Argüelles, toda antología es una invitación a la lectura que parte de una lectura personal, pero en este caso va dirigida a quienes no dominan las distintas formas del cuento.

“Sé bien que los jóvenes no están leyendo autores canónicos en el ámbito de sus personales placeres, y yo no les digo que dejen de leer eso y volteen a Tolstoi o Poe. Lo que digo es que así como leen a Stephenie Meyer o esos libros de ángeles caídos, hay otros textos maravillosos que no conocen y podrían seducirlos”.

Finalmente, el también autor de Estás leyendo... ¿y no lees? y Antología general de la poesía mexicana, lamenta que el sistemas educativo esté desaprovechando la oportunidad de que niños y adolescentes desarrollen el gusto y el placer por la lectura, considerando que pasan la mayor parte de su vida en las aulas.

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