Roma recibe obra de Frida Kahlo

La exposición abrirá al público el jueves en el Museo Scuderie del Quirinale

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18/03/2014 03:15 Redacción
Diego en mi mente, de Frida Kahlo.
Diego en mi mente, de Frida Kahlo.

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de marzo.- Las pinturas de Frida Kahlo son más que una proyección de sus lesiones físicas y sicológicas; son obras que bien reflejan las transformaciones sociales y culturales del México posrevolucionario y los lazos entre los movimientos artísticos del país con el modernismo y el surrealismo internacional.

 Así lo plantea la exposición retrospectiva Frida Kahlo que abre al público el próximo jueves en el Museo Scuderie del Quirinale en Roma, Italia, con poco más de 100 piezas –dibujos, óleos y fotografías– que muestran a la esposa de Diego Rivera ajena a su sufrimiento personal, y más bien como un símbolo de la vanguardia artística
mexicana del siglo XX.

 “No puede haber ninguna duda de que la leyenda que ha crecido en torno a la vida y obra de Frida Kahlo (1907-1954) ha alcanzado proporciones globales. Sin embargo, sus pinturas no sólo reflejan su vida. Su arte se funde con la historia y el espíritu de su mundo contemporáneo, que refleja las transformaciones que llevaron a la Revolución Mexicana y siguieron en su estela”, explica la hoja de sala de la muestra.

 Si bien resulta imposible desligar su vida personal con su producción estética, el recorrido curatorial, a cargo de Helga Prignitz Poda, presenta a Kahlo como el icono indiscutible de la cultura mexicana envuelta en el tema de seducción; pero el énfasis está en su contribución a la cultura contemporánea al ser parte de uno de los grupos más productivos  del arte del país durante el siglo XX.

Prignitz Poda plantea que el espíritu revolucionario de la artista fue el que la impulsó a revalorar el pasado y las tradiciones del país como elementos para la pintura moderna, y que luego consiguió establecer como códigos de identidad en sus obras en las que por un lado permanece la auto-expresión y, por otro, la imaginación, los colores y los símbolos de la cultura popular mexicana.

“Al mismo tiempo, Frida es una expresión de la vanguardia artística y la exuberancia cultural de su tiempo, y un estudio de su obra nos permite interceptar las trayectorias de todos los movimientos culturales internacionales más importantes que se entrecruzaron en el México de su día, desde Revolucionario pauperismo hasta el Estridentismo y el surrealismo, que luego se convertirá en el realismo mágico”.

Para el guión curatorial se pidieron obras maestras de colecciones públicas y privadas tanto de México como de Estados Unidos y Europa; como las dos pinturas de 1929 que Kahlo vendió al coleccionista Salomon Hale, y que se muestran por primera vez.

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