Descubren tramo debajo del pueblo en Tingambato, Michoacán

Una parte desconocida de la zona arqueológica se ubica bajo las huertas de aguacate, lo que impide el acceso

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17/03/2014 03:43 Juan Carlos Talavera
Tingambato es uno de los seis sitios abiertos al público .
Tingambato es uno de los seis sitios abiertos al público .

CIUDAD DE MÉXICO, 17 de marzo.- Tingambato es una de las seis zonas arqueológicas abiertas al público en Michoacán, la cual ha sido poco explorada y estudiada pese a su importancia en la región; incluso, ahora se sabe que una parte desconocida está bajo la población actual y sus huertas de aguacate, donde se ha impedido el acceso a los investigadores.

Ante eso, José Luis Punzo, director del sitio, adelanta a Excélsior que este año realizará dos levantamientos, uno con radar de penetración GPR y otro con escáner Lidar, para conocer a detalle las dimensiones de la zona y determinar los nuevos espacios para su excavación.

Reconoce que el público sólo tiene acceso a media hectárea del lugar, aunque ya se sabe “que se trata de un sitio inmenso que alcanza dos kilómetros de largo por un kilómetro de ancho”, aunado a que recientemente se determinó que Tingambato no era dominado por Teotihuacan, sino que culturalmente reflejó tradiciones teotihuacanas a causa de la migración.

Tingambato es uno de los mil 907 sitios detectados en la entidad. “Originalmente fue considerado un espacio aislado y ahora se sabe que en realidad fue una pequeña ciudad, una concentración mayor de lo que se creía”, explica. Se le ubica en el periodo epiclásico –alrededor del año 600 al 900 d.C.– y floreció tras la caída de Teotihuacan.

Aunque recientes investigaciones han demostrado que existió una primera etapa constructiva, antes del año 600 d.C., tiempo paralelo a Teotihuacan, en que construyeron sus plataformas para desplantar los montículos principales.

“Pero esas construcciones fueron de una tradición más bien local, que desde entonces ya contaba con una importante tradición funeraria en el occidente de México”, añade.

Durante las recientes investigaciones, Punzo ha establecido que Tingambato no fue dominado por Teotihuacan, aunque su influencia es innegable.

“Habíamos asociado Tingambato como parte de la expansión teotihuacana, pero ahora sabemos que más bien se trató de un reflejo asociado a la contracción de Teotihuacan”, comenta.

“Teotihuacan fue una sociedad pluriétnica con distintos barrios provenientes de toda Mesoamérica, especialmente del occidente de México. Sin embargo, a la caída de Teotihuacan, muchos de esos habitantes regresaron a sus ciudades de origen y llevaron consigo lo que aprendieron, y así fue como nació la influencia teotihuacana en la región”.

¿Se ha determinado ya el patrón de asentamiento en Tingambato?, se le pregunta al investigador del INAH Michoacán. “Esta investigación apenas lleva un año de retomar el proyecto, así que no hemos logrado determinar el patrón de asentamiento y será difícil porque desconocemos cuánta gente vivía en cada habitación o cuántas de éstas estaban habitadas al mismo tiempo”.

Aunque el mayor problema en Tingambato no son los fechamientos ni las exploraciones, sino que una parte de la zona arqueológica –en especial su plaza y los primeros barrios–, mantienen una importante ocupación urbana y cuantiosas huertas de aguacate impidiendo el acceso a los investigadores.

“Tenemos un problema: nos cuesta trabajo entrar a esos lugares para continuar con las investigaciones”, comenta, pero será a partir de los levantamientos con GPR y Lidar, con el apoyo de universidades norteamericanas, para delimitar la zona “y encontrar nuevos contextos de tumbas pues la arquitectura funeraria es la característica más relevante de la zona”, precisa.

De momento, en Tingambato sólo se han encontrado tres tumbas. La primera en 1848; la segunda descubierta por Román Piña Chan, con cerca de 124 individuos enterrados en un espacio de 3.40 metros por 3.40 metros; y la que fue descubierta en 2012, con un individuo.

“Queremos saber por qué hay dos tumbas con arquitectura similar, una dedicada a 124 individuos y otra a uno… Quizá esto nos habla de algún cambio en la jerarquía, pero aún falta mucho por explorar”, explica.

¿Será un hecho el escaneo con el sistema Lidar?, se le inquiere. “Sí, porque pensar hoy en recorridos de superficie sin este tipo de técnicas es una manera muy obsoleta de entender el trabajo”, concluye.

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