Muestran al público mural emblemático

Esta obra poco conocida del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín fue restaurada y se exhibirá por primera vez en La Capilla del Hombre

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10/03/2014 03:28 Sonia Ávila
El mural Dientes y lágrimas denuncia la violencia.
El mural Dientes y lágrimas denuncia la violencia.

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de marzo.- Para conmemorar el 15 aniversario luctuoso del muralista, pintor, dibujante y grabador Oswaldo Guayasamín (Quito, Ecuador, 1919 - Baltimore, EUA, 1999), se exhibirá por primera vez el mural Dientes y lágrimas (1974) en La Capilla del Hombre, museo de arte creado por el mismo artista ecuatoriano en su ciudad natal.

Es una pintura acrílica de 560 por 220 metros poco conocida, a pesar de pertenecer al periodo de producción La edad de la ira, en la que Guayasamín denunció y condenó las consecuencias de las guerras, “la violencia del hombre contra del hombre”.

A partir de un convenio entre la Fundación Guayasamín y la Corporación Financiera Nacional, la obra permanecerá durante 50 años en el museo, donde se conservan series de óleos como Las manos, Mujeres llorando,  La espera, Los mutilados o Ríos de sangre.

“Tuvimos dos meses antes la obra para poder hacer un tratamiento de limpieza y mantenimiento y poderla colocar en las mejores condiciones. Es una obra que habla de los destrozos que la guerra dejó; son cuerpos desmembrados, cabezas, cráneos, brazos; es una pieza muy fuerte”, describió Verenice Guayasamín, hija del pintor, quien falleció un día como hoy de 1999.

Junto con el mural, la empresa financiera también prestará la escultura Pájaro, elaborada con la técnica de bronce repujado a mano, montada sobre una base de piedra.

“Para nosotros (la fundación) es difícil adquirir una obra de esta envergadura, no tenemos la posibilidad de comprarla; pero con el convenio estará en la fundación por 50 años para poderla exhibir al público”, añadió en entrevista vía telefónica, al recalcar que la sociedad civil es dueña de 200 obras de su padre.

A decir de la también artista, si algo caracteriza la pintura o los murales de Guayasamín es no pertenecer a un momento histórico preciso, aun cuando tenga referentes temporales. Ello significa, explicó, que las denuncias, las críticas y las reflexiones en sus obras lo mismo tienen sentido en la actualidad como en el pasado.

Por ejemplo, en el mural Dientes y lágrimas se rechaza los crímenes de la humanidad en una clara desaprobación a la Guerra Civil española o el Holocausto; sin embargo, la imagen mantiene su vigencia al presentarse en un contexto de violencia en América Latina.

“Son imágenes que no tienen tiempo, que no pertenecen a un momento histórico, porque no son obras que se limiten al momento histórico cuando las pintó, sino que hablan de hechos que pueden pasar en cualquier parte del mundo en cualquier tiempo, incluso que siguen pasando todavía como ese sufrimiento de las madres que lloran por sus hijos que van a la guerra, o la violencia entre la gente que él relató”, dijo.

Ello responde en gran medida a que la obra del integrante de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, España, siempre estuvo relacionada con el entorno social. Desde sus primeras pinturas de la década de los 30, se concentró en retratar a los trabajadores del campo, la forma de vida de los indios, los negros. “Cuando empezó su primera colección, Huacayñan, fue una colección de 105 obras en las cuales desarrolló tres grupos humanos: los negros, los indios y los mestizos; de cada uno de estos grupos mostró cómo vivían, sus costumbres, su manera de vestir”.

Para la tercera etapa de producción, que el mismo artista tituló La edad de la ternura, se dedicó al concepto de la maternidad como un homenaje a su madre; estos cuadros destacan por los colores más vivos en un reflejo del amor y la ternura. La serie incluye 103 cuadros y abarca de 1946 hasta 1952, aproximadamente.

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