Revisan evolución de la poesía visual

Las cajas contienen folletos y hojas sueltas que ofrecen un recorrido histórico, desde mediados del siglo XX hasta el 2000, de esta producción en México

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10/03/2014 03:18 Sonia Ávila
Ramón Córdoba,   Araceli Zúñiga, Clemente Padín, Carlos Pineda, Raúl Renán y Rodolfo Mata, ayer en la presentación de la colección.
Ramón Córdoba, Araceli Zúñiga, Clemente Padín, Carlos Pineda, Raúl Renán y Rodolfo Mata, ayer en la presentación de la colección.

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de marzo.- “La poesía es un milagro”, dijo el poeta Raúl Renán, “y la poesía visual es un cambio mágico, una transfiguración que hace la letra y la imagen, una trasfiguración de uno mismo”.

Así describe el Premio Nacional de Poesía Experimental 1998 la simbiosis entre la lírica y el dibujo, que en México se produce desde tiempos de Juan José Tablada como un ejercicio fronterizo de la plástica y la literatura.

“La letra de cada persona es una marca de individualidad, un modo de conocer ciertos rasgos de una persona, y hacía falta que la escritura se incrustara en el espacio visual para dar una cosa muy bella que es la poesía visual”, añadió el también narrador al referirse a la colección Poesía Visual Mexicana: La palabra trasfigurada (Ediciones Lirio-INBA)

Se trata del primer compendio de poesía visual realizada desde mediados del siglo XX hasta el año 2000 en América Latina, en particular en México, y coordinado por Araceli Zúñiga y César Espinosa, quienes reunieron en cinco libros-objeto más de 80 poemas visuales de artistas y autores como Octavio Paz, Juan José Tablada, Maris Bustamante, Juan José Díaz Infante y el mismo Raúl Renán, entre muchos otros.

La edición, que se presentó ayer en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, tiene su origen en el contenido generado durante las Bienales Internacionales de Poesía Visual y Experimental en México, que se realizaron de 1985 a 2009, y en las que participaron cerca de diez mil artistas nacionales e internacionales, como Mónica Mayer, Pancho López, Víctor Lerma y Felipe Ehrenberg, éste último como asesor.

Los cinco tomos en conjunto hacen un repaso cronológico de la producción de la también llamada poesía concreta; ponen a discusión conceptos como las vanguardias literarias, la marginalidad en el arte, el diálogo de la imagen con la palabra escrita; y también presentan una selección de obra actual a partir de una convocatoria que se hizo en 2013 para que jóvenes artistas presentaran lírica visual.

“En un país donde la poesía está proscrita por las grandes editoriales, limitada a ediciones universitarias y de autor, es muy meritorio encontrarme en una experiencia editorial dedicada a promover y estimular la poesía.

“La poesía visual es un ramo poco conocido y visto con malos ojos por ciertos sectores, observado con reticencia por académicos, pero que ha sobrevivido”, comentó César Espinosa durante la presentación.

Araceli Zúñiga, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana, precisó que las bienales sirvieron de plataforma para la investigación de la disciplina, porque estos encuentros se caracterizaron por buscar propuestas radicales tanto en la escritura como en la plástica; que congeniaran con el concepto de la multidisciplina del arte, y rechazaran conceptos excluyentes del arte.

En este sentido, la suerte de enciclopedia se plantea desde dos perspectivas: “La poesía visual vista desde la literatura, y la poesía visual vista desde la plástica”.

Así, en los tres primeros volúmenes se presenta la obra generada a partir en las bienales, y los textos introductorios plantean la discusión sobre el rechazo a esta disciplina, tanto por literatos como por artistas.

En el cuarto libro se invita al lector a hacer un  recorrido por la producción histórica mexicana  que da cuenta del auge que tuvo esta propuesta lírica no sólo a partir de trabajos de Paz o Tablada, sino también con obra de Mathias Goeritz o Ulises Carrión.

Y a partir de la obra de artistas contemporáneos se forma el quinto volumen, con trabajos y tendencias actuales.

“La invitación es para ver el poema visual como un enigma que siempre llama a su complemento, que es una narración; un poema visual bien contado es una historia interna que se va tejiendo en el observador-lector, quien al ver el poema visual mira una imagen y luego se va desarrollando como una narración”, explicó Rodolfo Mata, investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

En una propuesta plástica, la edición de cada volumen se trabajó como un objeto de arte al producirse como cajas contenedoras de poemas en hojas sueltas, como piezas individuales, y acompañadas de un breve libro introductorio.

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