A 20 años sin Bukowski: apología al 'viejo indecente'

El mérito trascendental de su obra radica en la búsqueda de la belleza dentro de la transgresión y perversidad nata de los seres humanos

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09/03/2014 14:01 Thalía Hernández / Foto: Especial
Lo irrefutable es que los obscenos relatos de Charles Bukowski, manifiestan los proceso de aprendizaje que atraviesa un hombre que vive en un continuo fracaso.
Lo irrefutable es que los obscenos relatos de Charles Bukowski, manifiestan los proceso de aprendizaje que atraviesa un hombre que vive en un continuo fracaso.

CIUDAD DE MÉXICO, 9 de marzo.- A 20 años del deceso del escritor Henry Charles Bukowski, quien murió a los 73 años de edad víctima de una leucemia, su obra y legado permanecen como referentes de un movimiento literario estadunidense despojado de todo artificio decorativo, el cual fue denominado bajo el incipiente nombre de ‘realismo sucio’.

Su senda literaria inició escribiendo relatos sin medias tintas para medios underground, con obras que retrataban los grotescos escenarios  de la vida acaecida en los suburbios de la gran ciudad de Los Ángeles.

Adjetivar al prolífico autor como un personaje misógino o misántropo habla definitivamente de una desatinada interpretación de sus letras

Al hacer uso de un estilo sustentado en una estética infame y decadente, Bukowski se convirtió en objeto de numerosos detractores que veían en él a un mediocre escritor misógino carente de talento, especialmente mujeres, pero ¿qué hay, entonces, más allá de esta visión reduccionista?

Adjetivar al prolífico autor como un personaje misógino o misántropo habla definitivamente de una desatinada interpretación de sus letras. En realidad, el mérito trascendental de su obra radica en la búsqueda de la belleza dentro de la transgresión y perversidad nata de los seres humanos, especialmente de las mujeres ya que, como el mismo Bukowski diría:

Más de un hombre bueno ha acabado en el arroyo por culpa de una mujer".

En el fondo de sus historias existen, además, elementos biográficos que reflejan la vida del escritor, partiendo desde nostálgicas anécdotas hasta inmorales confesiones que describen con crudeza las profusas perversiones y puntos de inflexión de un hombre que, pese a todo, disfruta primordialmente de su propia soledad.

Lo irrefutable es que los obscenos relatos, protagonizados por su personaje alter ego Henry Chinaski, manifiestan los proceso de aprendizaje que atraviesa un hombre que vive en un continuo fracaso, mostrando una cruda reflexión donde el autoconocimiento, producto de las turbulentas relaciones humanas, está dado a través de botellas vacías y escenarios plagados de pesimismo y derrota.

El hecho de que el autor se valga de un estilo en el que predomina la soez palabrería para no hacer evidente su acérrima sensibilidad no resulta entonces un rasgo inapropiado, ya que el estilo del ‘viejo indecente’ se  deriva del cúmulo de ásperas experiencias que éste vivió desde su niñez.

A su muerte, deja Bukowski una obra considerable compuesta por narraciones como “Mujeres”, “La senda del perdedor”, “Cartero”, entre otros; además de numerosos poemas, entre los que rondan “Bluebird” y “The Laughing Heart”,  que muestran a un Bukowski distinto al escritor alcohólico y transgresor que todos conocemos.

Cada palabra del ‘viejo indecente’ ofrece la posibilidad de conocer mejor a un personaje que, detrás de todas sus peripecias, transmite la vulnerabilidad de un escritor que sigue ganando batallas literarias aún después de su muerte.

 

asj

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