Ramón Vargas vuelve en vivo al Auditorio Nacional

El tenor y director artístico de la Compañía Nacional de Ópera indicó que ya tienen programadas las obras Turandot y La Bohème

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07/03/2014 04:12 Juan Carlos Talavera
Fotos: Cuartoscuro y Quetzalli González
Fotos: Cuartoscuro y Quetzalli González

CIUDAD DE MÉXICO, 7 de marzo.- En marzo volverá la ópera en vivo al Auditorio Nacional. Y lo hará con la puesta en escena de Turandot y La Bohème”, reveló a Excélsior el tenor mexicano Ramón Vargas, director artístico de la Compañía Nacional de Ópera, quien aprovechó para hacer un balance a unas semanas de que cumpla un año en su cargo.

Turandot ya está programada para los días 9 y 11 de mayo y contará con la participación de dos intérpretes italianos, cuyos nombres se reservó; y La Bohème” será presentada los días 11, 12 y 13 de julio, donde participarán la soprano Ainhoa Arteta, el tenor Fernando de la Mora y el propio Ramón Vargas a petición expresa de Gerardo Estrada, director del Auditorio Nacional.

También adelantó que María Cristina García Zepeda, directora del INBA, está planteando la transmisión de la ópera que se realice en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes a lugares públicos. “Sabemos que las pantallas son costosas, pero sacar la señal no es tan problemático. Pero ese es un proyecto del INBA”, aclaró, “pues algo que yo he pensado es que la Ópera de Bellas Artes pudiera ir a otros teatros en los estados, como huéspedes”.

Durante la entrevista, Ramón Vargas (1960) destacó el trabajo arduo que se realizó a cerca de 400 cantantes en todo el país. “Creo que nunca se habían hecho audiciones nacionales, quizá no audicionaron todos, pero sí fue la mayoría. Lo cierto es que fue muy interesante porque ahí rescatamos algunas voces que ya no estaban cantando”.

¿Cuál es su balance a casi un año de trabajar en la Compañía Nacional de Ópera?, se le pregunta. “Considero que los puntos que hablé hace casi un año, los hemos cumplido todos. Ya empezamos a llevar las óperas a los estados; tenemos nuestros primeros Rigoletto y Atzimba y estamos en espera de firmar los convenios con más de 10 estados”, apuntó.

Es algo importante porque no es nada más apoyar a los estados, expresó, para llevar la ópera con calidad, sino restarle mucha tensión a este lugar emblemático que es el Palacio de Bellas Artes, el centro cultural de la nación donde todos los cantantes quieren cantar”.

Además, recordó la importancia del Estudio de Ópera de Bellas Artes, que está funcionando desde enero pasado. Y aclaró que aunque había anunciado su apertura para noviembre de 2013, el retraso fue producto de no considerar los tiempos institucionales del Fonca.

“Por lo demás, el Estudio está funcionando muy bien y es un tema muy importante porque es la única escuela en México contemplada para ayudar a jóvenes cantantes profesionales, no a estudiantes”, quienes este año participarán en la ópera que presentará el Festival Internacional Cervantino.

¿Cuáles son sus siguientes retos?, se le preguntó al reconocido tenor que debutó en 1983 en el Palacio de Bellas Artes. “Qué bueno que no estamos haciendo los mismos títulos de siempre, ese es un tema importante a tratar porque México tiene todavía la necesidad de poner en la ciudad de México La Traviata, porque es una ciudad con 20 millones de habitantes y estoy seguro que mucha gente aún no la ha visto”.

¿Cuál es esa ópera que le gustaría montar en México?, se le cuestiona. “Yo quiero balancear las óperas conocidas con otras no presentadas, como Billy Buud”, ópera en cuatro actos con música de Benjamin Britten y libreto de E.M. Forster, basado en la novela homónjima de Herman Melville.

Manon con sello mexicano

La ópera Manon refleja el hecho de que México produce sus propias óperas, dijo ayer el tenor Ramón Vargas durante la conferencia de prensa para presentar los detalles de la puesta que se comienza funciones el próximo 11 de marzo en la sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

Desde 1978 esta ópera no se ha representado en México, añadió el tenor, “así que ya era tiempo que regresara este título tan importante, y me siento muy contento de presentar al equipo musical y creativo de la producción, así como de los dos protagonistas: María Katzarava y Arturo Chacón Cruz”, quienes presentan una puesta ubicada en el año de 1940 y no en 1890 como en la original.

Asimismo, dijo que al tratarse de una ópera viva, siempre se presentarán riesgos en el montaje. “Porque el arte es así: riesgoso, y en esta puesta se tomaron riesgos porque no podíamos quedar anquilosados, pues la ópera no es como ir al museo”.

Por su parte, Alain Guingal, director concertador destacó la importancia de montar esta obra en México, no sólo por su riqueza y dificultad vocal, sino porque se trata de una obra muy complicada incluso para escenarios internacionales.

En la conferencia también estuvo presente el director de escena Antonio Algarra y la encargada del diseño de escenografía e iluminación, Félida Medina, así como María Katzarava y Arturo Chacón-Cruz.

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