Trilce / Conaculta retratan las huellas violentas de Tijuana

En su más reciente libro, Omar Millán realiza una extensa crónica de lo que ha dejado la guerra contra el narcotráfico en la ciudad más al norte de México

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05/03/2014 03:11 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de marzo.- En los dos últimos años, el discurso de las autoridades gubernamentales en torno a la violencia en la ciudad fronteriza de Tijuana comenzó a cambiar: ya no se hablaba de tiroteos y enfrentamientos en lugares públicos sino que suavemente comenzó a hablarse de situaciones “de alto impacto” para referirse a los mismos hechos sangrientos.

Principalmente en la zona este de la ciudad bajacaliforniana, las cifras de muertos y desaparecidos, continuaron su línea ascendente. Y, sin embargo, en la ciudad entera y el resto del país cambió la percepción sobre el clima violento que allí se estaba viviendo.

“Las autoridades utilizaban el eufemismo de ‘alto impacto’ para referirse a tiroteos en sitios públicos y áreas transitadas; estos casos disminuyeron, eso es verdad, y disminuyó también la exposición que tenían los grupos del crimen organizado, pero también es cierto que se triplicó el número de adictos y en 2013 hubo más homicidios ligados al narcomenudeo comparados con 2011 y 2012”, explica el periodista Omar Millán, quien realiza una extensa crónica de lo que ha dejado la guerra contra el narco en la ciudad más al norte de México en su nuevo libro Viajes al este de la ciudad (Trilce/Conaculta, 2013).

Reportero del diario San Diego Union Tribune y la agencia de noticias AP (Associated Press), Millán radica en la ciudad de Rosarito, Baja California, pero ha tenido a Tijuana como su lugar de trabajo. Su anterior libro La fábrica de boxeadores en Tijuana también fue confeccionado en esa ciudad.

Como en el anterior título, en este también busca acorralar el espíritu que da sentido a una ciudad de más un millón 300 mil habitantes, de los cuales más de la mitad viven en las 30 colonias del este.

Literalmente, como se titula el volumen, Millán hace diferentes viajes a esa zona —la más violenta de la urbe— para reconstruir algunas de las historias de desgracia que ha dejado la violencia, y también para tratar de desentrañar las razones por las que un problema tan complejo creció a tales dimensiones.

Ahora, dice Millán, “creo que la ciudad ya no tiene la empatía, ni la tolerancia que tuvo con el tema, al menos ya las autoridades, los empresarios, la comunidad, saben lo que es y no es que antes no lo supieran sino que lo veían ajeno y hasta se decía: ‘a mí no me está pasando, a quien le pasa es porque algo hizo o está involucrado’. Creo que eso ya no va pasar”, dice.

A pesar de que la problemática continúa, el autor —el año pasado hubo 511 homicidios ligados al narco— piensa que las condiciones son diferentes a aquellos años, entre 2008 y 2009, cuando “las propias autoridades decían a la gente que no salieran de sus casas, que el peligro estaba latente y prácticamente teníamos dos homicidios al día ligados al narcotráfico”.

Retomar las calles

Ninguna sociedad puede vivir eternamente en la oscuridad y Tijuana no fue la excepción. El periodista cuenta que artistas, empresarios y autoridades decidieron volver a salir a las calles. “Hubo diversos sectores de la comunidad, y es curioso que ninguno se puso de acuerdo, salieron a rescatar la vida nocturna, las calles de la ciudad, los lugares de reunión”.

“La comunidad artística comenzó a llevar a cabo todo tipo de presentaciones en las calles; hay un grupo que se llama Ópera en Tijuana, que canta arias en sitios públicos; hay otro grupo que comenzó a recitar poesía, otro ligado a las artes plásticas que comenzó a hacer exposiciones en lugares que habían cerrado, justamente la idea era que la gente saliera, que no abandonara la calle y no dejara esto en manos de la delincuencia, no resignarse”, señala Millán.

“Hubo también impacto en pintores, que empezaron a plasmar esa violencia y darle otra cara, no precisamente poetizar la violencia pero si mostrarla con una diferente estética, el problema del narcotráfico creció en todo el país no sólo en Tijuana, por esta idea de tolerarlo y a veces simpatizar con el tema, no demandar que se hiciera algo contra esa corrupción y prácticamente no había sector de la comunidad que no estuviera infiltrado con el narcotráfico, hasta que no sucedió esto comenzaron a cambiar las cosas. El libro es eso, una reflexión, una crónica de todo eso que pasó”, concluye.

Libro

Título: Viajes al este de la ciudad

Autor: Omar Millán/fotografías de Guillermo Arias y Jorge Dueñes

Editorial: Trilce/Conaculta, México, 2013. 391 páginas.

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