Amaramara es el título del libro póstumo de Juan Gelman

La obra, reúne una selección de poemas dedicadas a Mara Lamadrid, su mujer durante sus últimos 25 años, y están ilustrados por uno de los mejores pintores mexicanos de hoy: Arturo Rivera

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02/03/2014 01:17 Virginia Bautista

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de marzo.- Mujeres. Unas coquetas, otras “bellísimas” y unas más perversas; dos que “manifiestan un dolor tremendo” y otra que está simplemente peinándose. La mujer es la protagonista en la mayoría de las 20 pinturas que Arturo Rivera está confeccionando para acompañar los 29 poemas que integrarán el libro póstumo amaramara, de Juan Gelman.

“Me encantan las mujeres. Son lo que más he pintado solas, en retrato. Pero no sólo hay mujeres, también hay monstruos y otras cosas locas. Mis pinturas no tienen nada que ver con los poemas de Juan. Sí los leí, pero mi propuesta es otra cosa”, confiesa el pintor en entrevista.

Gelman-Rivera. Así quería el poeta argentino, fallecido el pasado 14 de enero a los 83 años, que se firmara el único libro que comenzó a trabajar con su amigo y vecino, pero que no pudieron concluir porque “la muerte se anticipó”.

“Me dijo que me cedía los derechos y que lo firmáramos así. Le contesté que ni de chiste, que el libro era de poesía y era suyo, que pusiera sólo ‘pinturas de Arturo Rivera’. Yo soy sólo una comparsa”, afirma.

Y así quedará firmado el volumen de 20 x 20 centímetros que coeditarán la revista La Otra y la Secretaría de Cultura capitalina, que reúne una selección hecha por Gelman de poemas dedicados a Mara Lamadrid, su mujer durante sus últimos 25 años, los cuales vivió en México, en la colonia Condesa, del Distrito Federal.

Rivera narra que la idea de publicar amaramara, anagrama de “amar a Mara”, rondaba en la cabeza del Premio Cervantes 2007 desde hace año y medio, cuando lo invitó a que hiciera unas pinturas que dialogaran con sus versos.

“Tengo mucha vergüenza, porque él me lo había pedido hace como año y medio. Yo conocí a Mara desde hace mucho tiempo y a Gelman lo conocí por ella. Nos veíamos de vez en cuando y nos queríamos mucho. Yo a Juan Gelman siempre lo he admirado y a él le gustaba mi pintura.

“Un día hizo una cita conmigo en La Garufa. Y me pidió: ‘quiero que hagas unas pinturas para un libro que se va a titular ‘amaramara’’. Le pregunté ‘¿qué hago, Juan?’; y me dijo ‘haz lo que quieras, yo hice mi poesía como quise’. No tenía que ilustrar, sino hacer cosas mías. Entonces realicé unos dibujos y se los mandé, pero no me convencían del todo. Y luego lo fui dejando un poco”, narra.

El artista plástico nacido en 1945 cuenta que meses antes de que el autor de los poemarios  Cólera buey y Mundar muriera lo buscó nuevamente para reactivar el proyecto.

“Me preguntó cómo iba lo del libro y le dije que bien; pero era mentira, no había hecho nada. Me citó el lunes en su casa y me contó que, tras visitar a los médicos para revisarse de una caída, vieron que estaba totalmente invadido de los pulmones y le dieron dos posibilidades: que viviría año y medio con quimioterapia o tres meses sin hacerle nada, y escogió la segunda opción”, añade.

Rivera sugirió al poeta José Ángel Leyva, editor de La Otra, para que publicara el poemario y a Gelman le pareció bien. “Es uno de los jóvenes que más lo frecuentaba, se iban a comer y se llevaban muy bien. Tuvimos una junta los tres, Gelman en silla de ruedas, y había una enfermera atendiéndolo. Todavía con humor, siempre tuvo un humor fantástico. Decía que antes de ‘irse al otro barrio’ quería ver el libro”, recuerda.

Para el egresado de la Academia de San Carlos, el autor de El emperrado corazón amora es un poeta que se inventó un idioma. “Es un genio. Le da un giro a la poesía impresionante, inventa cosas. Tenemos que ver mucho porque somos como inconexos. Tú lees un poema de Juan y te acuerdas de algo que no tiene nada qué ver con lo que dice, lo mismo con mi pintura”, agrega.

Rivera ha pintado ya 17 de los 20 cuadros de 30 x 30 centímetros que entregará para el libro, el cual llevará como portada la pieza El botellín, como contraportada una imagen de Juan y Mara abrazados —“que cuando él lo vio dijo ‘mira estos viejos enamorados’— y en los interiores estará un retrato del propio Juan Gelman.

Amor al Otro

 amaramara, detalla el poeta José Ángel Leyva, es un libro dedicado a Mara Lamadrid, “pero también tiene que ver con el amor a la humanidad, a la vida, al Otro. El amor al ser humano encarna entonces en una mujer, con la que vivió sus últimos 25 años.

“Es un poemario enigmático, inquietante. No es un libro complaciente, en términos de que sea sentimental. Es una obra cargada de emociones, de significados, pero que encierra sobre todo el sentido del amor a la vida, y el sentido del amor entre un hombre y una mujer que, a su vez, concentran y encarnan el amor por la justicia, por los ideales, por los amigos”, señala.

El editor, quien espera a que Rivera termine sus cuadros para mandar el volumen a imprenta, destaca que el libro póstumo de Gelman es también la reivindicación de todos los valores más positivos y más vitales del hombre.

“Y encierra una visión sobre un tema que le preocupaba mucho a Juan los últimos años de su vida, que es el mal. Ese mal que se apodera de las sociedades y que destruye su tejido social y cultural y que además da paso a la crueldad y a la destrucción.

“A él le preocupaba mucho México en ese sentido: ver cómo se estaba degenerando el tejido social y cómo se abría un cauce a la descomposición cívica, a darle un mayor sentido y elevar una forma de vida en donde se instaure el mal, que es el crimen, el asesinato, la corrupción, la indiferencia por el Otro. Todo esto encarna en estos 29 poemas”, dice.

Asegura que su cercanía con el autor de De atrásalante en su porfía y Hoy (2013) se debía a que éste era miembro del consejo editorial de La Otra, en donde ya trabajaban en la colección de libros de poesía Temblor de cielo. “Cuando Gelman terminó los poemas me los mostró y me dijo que le gustaría que lo editara La Otra”.

Leyva piensa que la razón por la que Gelman eligió a Arturo Rivera para realizar las pinturas que dialogarían con sus poemas es porque “lo considera un gran artista plástico mexicano y porque sabía que no era complaciente”.

Piensa que al escritor de origen argentino le agradaba que la visión de la vida del pintor mexicano tiene que ver con la belleza de lo terrible.

“Esa belleza que nace de una sentimentalidad oscura, de un estado de ánimo en el que lo humano no es esa belleza amielada que se trata de vender. Que el hombre es un animal, un ente que posee esas partes oscuras en su corazón y su existencia. Es un diálogo muy interesante. No es un libro bello que muestre una visión amorosa de la vida rosa. Lo rosa no tiene cabida”, anticipa Leyva.

El editor adelanta que amaramara tendrá un tiraje grande que le permita llegar a los Libro Clubes y a las librerías del circuito comercial. “El deseo de Gelman es que fuera un libro que circulara, que estuviera al alcance popular”.
 

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