Entre dos aguas ya reposa Paco de Lucía

Los restos del guitarrista fallecido en México el martes pasado y que dignificó y universalizó el flamenco, ya descansan en su tierra

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02/03/2014 00:36 EFE y Notimex

ALGECIRAS, Cádiz, 2 de marzo.— Francisco Sánchez Gómez, quien durante medio siglo paseó por el mundo el nombre artístico de Paco de Lucía, descansa ya en el cementerio de su localidad natal de Algeciras, punto de encuentro entre el Atlántico y el Mediterráneo que inmortalizó en su famoso tema Entre dos aguas.

Esta rumba, compuesta de manera improvisada en 1981 para completar el metraje de una grabación discográfica, quedará para siempre unida al recuerdo de este músico que, en gran medida, dignificó, modernizó y universalizó el flamenco.

Paco fue enterrado ayer en la orilla sur de Europa, que amaba tanto como las orillas caribeñas de México, donde pasaba largas estancias y donde la muerte le sobrevino el pasado martes en forma de infarto.

Esta fusión entre mares y orillas es una constante en la biografía de este insigne guitarrista que supo combinar como nadie el flamenco con el jazz y con otros géneros, como atestiguan sus grabaciones con Chick Corea o con John McLaughlin o el reconocimiento que le brindó Keith Richards al conocer su muerte.

Artista tímido y exigente, Paco de Lucía se fue a los 66 años, una edad redonda que ha servido para no pocas analogías con las seis cuerdas de la guitarra flamenca y que todos han considerado demasiado precoz para un virtuoso a quien aún le quedaba mucho por aportar al flamenco y a la música.

También ha sido unánime la comparación de críticos y aficionados de su muerte prematura con la de Camarón de la Isla, quizá su más brillante pareja en el mundo del flamenco, enterrado en la cercana población de San Fernando.

Otra característica esencial de la vida y de la carrera profesional de este andaluz cabal, tan alejado de los tópicos que asuelan a esta tierra, fue su decisiva aportación —quizá irrepetible— a la dignificación y la universalización del flamenco.

Paco de Lucía se asió de niño a una guitarra como el náufrago a un salvavidas para escapar de la miseria de su Algeciras natal, pero gracias a su trabajo metódico y a su virtuosismo ayudó a sacar los sones flamencos de las tabernas y ventas donde amenizaba las fiestas hasta realzarlo en los más acreditados auditorios y salas de conciertos de casi todos los continentes.

“La música de Paco consigue que imaginemos un mundo mejor”, sentenciaron los Príncipes de Asturias.

El destino quiso que Paco de Lucía regresara a su tierra natal un 28 de febrero, el Día de Andalucía. Una conmemoración en la que ayer otro músico andaluz y universal, Miguel Ríos, escogió para evocar al guitarrista algecireño con los versos que Federico García Lorca, que reivindicó el flamenco en el Concurso de Cante Jondo de 1922 de Granada, escribió en su elegía al torero Ignacio Sánchez Mejías. “Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura”.

Una misa iconoclasta

Con una misa en la que se rompieron protocolos, terminaron los actos públicos para decirle adiós al artista. La iglesia de Nuestra Señora de la Palma de Algeciras, uno de las principales símbolos de identidad de esta ciudad andaluza, fue la sede de este adiós en el que hubo muchos aplausos, vítores, cánticos y llantos flamencos e incluso un mensaje del guitarrista de jazz John MacLaughlin.

Luego el cortejo fúnebre se dirigió a la última morada del artista, el cementerio viejo de Algeciras, su ciudad natal, donde reposará muy cerca del sitio donde fueron sepultados sus padres.

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