Adiós al gaditano Paco de Lucía

La del guitarrista español es la historia de los tocados por el genio. La noticia de su muerte por un infarto en tierras mexicanas, dada a conocer el martes pasado por Excélsior, consternó al mundo musical de todo el orbe. Las muestras de respeto, cariño y admiración se multiplicaron ayer

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26/02/2014 23:53 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de febrero.- Francisco tendría sólo siete años. Su hermano Antonio renegaba de que los dedos le dolían de tanto tocar. Paco no había agarrado nunca una guitarra, pero “ya conocía todos los ritmos del flamenco”, los había aprendido viendo practicar a sus hermanos o siendo testigo de las noches de juerga que su padre montaba. Y fue él quien le dio la guitarra: desde entonces hasta su muerte el martes pasado jamás la soltaría.

Francisco Sánchez Gómez, luego Paco de Algeciras y después Paco de Lucía, finalizó su vida en México a los 66 años de edad. El procurador de  Justicia de Quintana Roo, Gaspar Armando García Torres, confirmó que la muerte del diestro ocurrió en un hospital privado de Playa del Carmen, en la Riviera Maya. El deceso, del que Excélsior informó ayer, quedó registrado a las 19:15 horas producto de un infarto.

Paco de Lucía se encontraba hospedado en un hotel y por la tarde del martes empezó a sentir un dolor en el área pectoral, por lo que fue trasladado al hospital. El guitarrista se registró con su nombre real: Francisco Sánchez Gómez, razón por la cual la noticia no trascendió a los medios de comunicación. Como lo hacía desde 20 años, había llegado a Quintana Roo para pasar varios días con su familia y amigos “con un mar precioso, que es lo que me engancha”.

La noticia consternó al mundo entero. El ayuntamiento de Algeciras (Cádiz), la tierra que le vio nacer el 21 de diciembre de 1947, abrió en su sitio electrónico un libro de condolencias (www.algeciras.es/pacodelucia) y decretó tres días de luto; también ofreció acoger los actos de despedida que muy probablemente se realizarán en el mismo cementerio donde descansan los restos de los padres del músico.

Las muestras de respeto fluyeron todo el día: el guitarrista cubano Leo Brouwer expresó que está “muy afectado” tras la noticia; el guitarrista Carlos Santana señaló en Twitter: “La música está ahora en el cielo”; el cantante y productor Javier Limón (que preparaba un disco con De Lucía) señaló en un artículo escrito para el diario El País: “Quizá nadie ha tocado más horas la guitarra que él”; en el mismo diario, el cantautor Alejandro Sanz afirmó: “Hoy me siento tan triste como si se hubieran muerto mi padre y mi madre al mismo tiempo”. Los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, y los Príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, enviaron también sus condolencias a la familia.

En un comunicado, los deudos confirmaron que el deceso ocurrió por la noche del martes: “el dolor ya tiene fecha para nuestra familia. Anoche se nos fue el padre, el hermano, el tío, el amigo y se nos fue el genio Paco de Lucía. No hay consuelo para los que le queremos, pero sabemos que para los que le quieren sin conocerle, tampoco. (…) Paco vivió como quiso y murió jugando con sus hijos al lado del mar”.

Con el flamenco en la sangre

Antes de cumplir los 15 años, en 1962, Francisco fue inscrito por su padre —junto con su hermano Pepe— en el concurso de flamenco de Jerez de la Frontera, donde también concursaron figuras como Rocío Jurado. Pepe ganó un premio de 35 mil pesetas por cante de malagueñas, pero su hermano menor no tenía edad para ser declarado triunfador en la categoría de guitarra solista. Ante el talento del pequeño Paco, el público y el jurado decidieron crear el premio especial “Javier Molina” y entregaron cuatro mil pesetas al muchacho.

El dinero ayudaría a la familia a dejar el barrio de La Bajadilla, en Algeciras, y mudarse a Madrid en busca de trabajo. En aquel extremo sur de la península había visto la luz Paco, el menor de cinco hijos del matrimonio compuesto por Antonio Sánchez y Lucía Gómez. Vendiendo frutas y telas por el día y tocando la guitarra por las noches en algún cabaret, alguna fiesta o sarao flamenco, el padre sobrellevaba el sostén familiar.

Su mayor herencia fue el flamenco, el padre se encargó de contagiar a sus hijos del placer que sentía con la fiesta andaluza: María destacó en el cante; Ramón, Antonio y Pepe en la guitarra, pero nunca como Paco, en quien el padre vio la joya de la corona. A los 11 años Paco dejó el colegio y ya estudiaba de 10 a 12 horas diarias la guitarra: su mayor influencia fue el Niño Ricardo y con los discos de Sabicas descubrió nuevos horizontes para la guitarra flamenca.

Antes de ser De Lucía fue de Algeciras junto a Pepe. Con 12 años actuó por primera vez en público en el cine Terraza, lo que les valió el nombre de Los Chiquitos de Algeciras. Ya en Madrid, el empresarioJosé Greco contrató a los hermanos Sánchez para hacer una gira con una compañía de ballet clásico en Estados Unidos, a su regreso les llovieron ofertas para participar en tablaos y juergas privadas, pero el padre no permitió que se adentraran en ese mundo que bien conocía.

Su voz estaba en la guitarra

Autodidacta e inquieto, Paco de Lucía siempre se caracterizó por su timidez. Era conocido el extremado celo que tenía con su intimidad. Su hija mayor, Casilda, lo entrevistó en 2010 y reveló de él que gustaba de leer a Gabriel García Márquez, ver cine de arte y escuchar música clásica, también que era un aventurero y le costaba madrugar, que fumaba una cajetilla y media al día y que era callado.

Definitivamente su voz estaba en la guitarra. Antes de cumplir 16 años, Paco de Lucía se dedicó a grabar discos: hizo versiones de temas populares de García Lorca a dúo con Ricardo Modrego y grabó música iberoamericana junto a su hermano Ramón y otros cantaores. Su primer disco solista llegó en 1967: La Fabulosa Guitarra de Paco de Lucía.

En esos años comienza a experimentar en el jazz con el saxofonista Pedro Iturralde y quizás la máxima influencia le llegó cuando conoció a Camarón de la Isla (1950-1992). A partir de ahí las grabaciones y los premios no dejan de sucederse; en 1972 grabó El duende flamenco y un año después Fuente y caudal, donde incluyó de última hora su famosa rumba Entre dos aguas; en pocos años será reconocido por convertir el flamenco —un arte de y para una minoría con epicentro en Andalucía— en un fenómeno mundial.

Hasta 1973, obtuvo todos los galardones del flamenco y no participó más en concursos. Aun así se les otorgaron el Compás del Cante en 1987, se le declaró Andaluz Universal y se le entregó la Medalla de Oro de Bellas Artes de España en 1993 en 2002 y el Príncipe de Asturias en 2004, entre otros.

Enfadó a los puristas

En 1970, Paco de Lucía participó en el Festival de Música Internacional de Barcelona. Era la primera vez que la guitarra flamenca tuvo cabida en una sala de conciertos y aquello no gustó a muchos, aunque el mayor disgusto llegó cuando el gaditano se metió a tocar guitarra clásica: en 1978 aprendió a leer partituras y grabó Paco de Lucía interpreta a Manuel de Falla. Rápidamente Andrés Segovia —el máximo exponente de la guitarra clásica española— se sintió ofendido con el disco y descalificó su calidad musical y técnica. En 1991 la irritación de los puristas sería mayor cuando decidió grabar el famoso Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo. El propio compositor calificó de “bella, exótica e inspirada” la ejecución, pero otros guitarristas como Narciso Yepes se convirtieron en sus detractores. La búsqueda de nuevos sonidos para Paco de Lucía, tocando con Carlos Santana, Al Di Meola o en el célebre concierto de 1978 con John McLaughlin y Larry Corryel, también significarían opiniones adversas para el guitarrista. 

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