Muestran vigencia de mural “burgués”; edificio diseñado por Enrique Yáñez

El valor histórico del fresco pintado por David Alfaro Siqueiros hace 75 años es lo que ha permitido que se conserve en pie la sede hoy abandonada del SME

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21/02/2014 04:54 Sonia Ávila
Retrato de la burguesía (1939), de David Alfaro Siqueiros.
Retrato de la burguesía (1939), de David Alfaro Siqueiros.

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de febrero.- Debajo de luces rojas y azules, se conserva el mural Retrato de la burguesía, de David Alfaro Siqueiros, todavía, como su nombre lo indica, a manera de un reflejo crítico del entorno social y político del país a 75 años de inaugurarse en el edificio central del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

La obra, que se creó para celebrar los 25 años de la organización laboral, incluso podría adquirir mayor significado en el presente al encontrarse enclavado en un edificio abandonado y con escaso mantenimiento, que representaba el control y poder de los grupos sociales, en especial sindicatos laborales.

“El valor histórico del mural es lo que ha permitido que se conserve el edificio, que fue diseñado por Enrique Yáñez. Su importancia actual es ese valor político e histórico proyectado en su composición y que aún mantiene”, señaló Miguel Ángel Esquivel, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Durante una visita guiada al mural, en el marco de la exposición Obliteraciones 1939-2014, de Fritzia Irízar en la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS), el académico explicó que se trata de una de las obras más completas del muralista mexicano, no sólo por el ejercicio crítico en su contenido, sino por representar la fusión de visiones artísticas y técnicas de producción.

Pues para el fresco que concluyó en 1939, Siqueiros creó el Grupo Internacional de Artes Plásticas integrado, entre otros, por los creadores Miguel Prieto, Antonio Pujol, Luis Arenal y Josep Renau, este último fue quien concluyó la obra cuando el muralista estuvo prisionero en la cárcel de Lecumberri.

Además es la obra en la que concretó el uso de la fotografía como técnica de documentación, el fotomontaje, así como la creación de escenas como producción cinematográfica.

“Representa el concepto de unidad pictórica donde confluyen elementos estéticos. Aquí aplica el concepto de la poliangularidad, el fotomontaje, la imagen dinámica, la perspectiva vista desde diferentes ángulos y una visualización de un momento estético en que aparecen las masas”, detalló acerca de la obra de cien metros cuadrados en los que se representa la guerra, el imperialismo y el fascismo.

Una de las principales características, añadió, es el uso del medio fotográfico, técnica que Siqueiros empezó a teorizar desde inicios de la década de los 30 del siglo pasado, cuando realizó el mural Mitin obrero en la Chouinard School of Art, en Los Ángeles, California (hoy escondido tras varias capas de pintura).

Su planteamiento también incluía técnicas cinematográficas y de proyectos eléctricos.

Siqueiros afirmaba que la fotografía podía usarse como modelo gráfico para la pintura, al ser un documento cercano a la representación de la realidad, y con ello conseguir el realismo pictórico, además de lograr un mural envolvente que no tiene un inicio preciso ni tampoco una secuencia de escenas cronológicas.

A más de siete décadas de su creación, el mural también destaca por la censura a que fue sometido. Mónica Montes, investigadora de la SAPS, contó que debajo de la escena central de monedas de oro la imagen original era de rostros de niños triturados por una máquina, pero al ser una crítica al gobierno que ya perseguía a Siqueiros, este pidió a Renau sustituir la pieza.

Es este acto de cancelación lo que une el mural del SME con la acción de Fritzia Irízar en la fachada de la SAPS, donde lanzó 30 kilos de papel triturado en el que replicó a escala 1:1 la obra. Así ambas piezas generan un análisis de los procesos de legitimación y cancelación de la escena política y artística, concluyó Montes.

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