Nuestro afán es poético: Juan Villoro

El narrador y cronista mexicano ingresará el martes próximo a El Colegio Nacional y pronunciará un discurso acerca de la influencia del vate Ramón López Velarde (1888-1921) en la narrativa

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20/02/2014 09:12 Juan Carlos Talavera
En lo personal le debo mucho porque mi novela El testigo trata parcialmente sobre él.” juan villoro escritor
En lo personal le debo mucho porque mi novela El testigo trata parcialmente sobre él.” Juan Villoro, escritor

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de febrero.- La influencia de Ramón López Velarde en la narrativa. Ese será el tema que el escritor Juan Villoro abordará en su discurso de ingreso a El Colegio Nacional, el próximo martes, donde le corresponderá al arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma contestar al autor de novelas como El disparo de Argón y El testigo.

En entrevista con Excélsior, Villoro asegura que López Velarde es el poeta más y mejor leído de México, pero no se ha estudiado tanto su relación con la narrativa. “Y a veces se nos olvida que quienes escribimos cuento y novela necesitamos de la poesía y, en cierta forma, tratamos de ejercerla, pero de una forma sumergida y no se nota que nuestro afán es poético porque la buena prosa está hecha de poesía”.

Así que trataré de ver cómo López Velarde ha influido a algunos escritores y de establecer paralelismos, algunos no muy sospechados, con autores de narrativa. En lo personal le debo mucho porque mi novela El testigo trata parcialmente sobre este poeta. De alguna manera este discurso de ingreso dirá qué tanto le debemos a López Velarde desde la literatura en prosa.

Ingresará a El Colegio Nacional, ¿por qué le parece una institución señera?

Es un lugar que surgió con un propósito muy noble: el de acercar a los especialistas a un público amplio. Pero sobre todo me agrada la idea de que cualquier persona tenga acceso a científicos, pensadores y artistas con entrada libre. Además, a mí me gusta mucho el género de la conferencia, pues me he beneficiado de algunos grandísimos conferencistas.

¿Y su relación con los miembros del Colegio?

Ahora se da una situación absolutamente única y conmovedora para mí. Es la primera vez que un padre y un hijo estarán juntos. Evidentemente mi primer pensamiento va para mi padre, con quien estuve presente cuando ingresó a El Colegio Nacional y durante la bienvenida a Antonio Alatorre. De modo que para mí es muy significativo estar en un espacio que pertenece a una cierta tradición familiar.

Tiene una decena de premios importantes, ¿qué significan?

Los premios no escriben por uno ni son certificados de inmortalidad. Así que no puedes presumirlos. Creo que uno los debe entender como estímulos. Yo he sido jurado de varios premios y sé lo caprichosa que puede ser la decisión de un jurado, las pasiones y subjetividades en juego. La mayoría de los premios que he recibido han sido accidentes afortunados. En los premios hay mucho de azar, pero uno debe entenderlo como una oportunidad de seguir adelante.

La ciudad “es como una mujer barbuda”

Para Juan Villoro (1956) la ciudad es uno de los temas vitales en su narrativa y en su oficio como cronista. Y aunque ya desde los años 60 escribió que la ciudad es como esa mujer barbuda que uno puede amar y odiar a la vez, hoy acepta que no deja de sorprenderse con este espacio urbano, pues nos ha sometido a una experiencia única en la historia de la humanidad, asegura.

“Nunca antes una generación había visto una expansión tan avasallante del entorno urbano y en ningún siglo precedente al nuestro una ciudad ha pasado de tener cuatro a 20 millones de habitantes en el lapso de una vida.”

Pero la ciudad no deja de evolucionar

Pienso que justo en este momento está sucediendo otra modificación, porque durante mucho tiempo vivimos en una ciudad extensa cuya característica era su horizontalidad y al respecto pronto publicaré un libro sobre esa ciudad: El vértigo horizontal. “Pero la concepción del espacio ha cambiado en los últimos tiempos y ahora tenemos el segundo piso de Periférico, la Torre Mayor, El pantalón, diseñado por Teodoro González de León en Santa Fe, es decir, hay una expansión vertical. No sé hacia dónde vamos, pero lo claro es que vamos cada vez más hacia una ciudad más densa y elevada. Lo difícil es saber si en un sitio con terremotos y tanta escasez de agua los edificios de 70 pisos serán viables.

¿Se asume como escritor como un testigo de la realidad?

Sin duda. Además, una de las cosas más generosas de la crónica es el arte de entender la realidad y por eso me gusta ejercerlo. En lo personal he tratado de ser un testigo de las nuevas formas de conocimiento que tenemos enfrente, algunas de las cuales vienen del pasado y otras tienen que ver con esta línea de cambio.La cultura mexicana —que es muy rica—, se presta para tener este tipo de testigos, y me parece un privilegio poder ser un testigo de esto; me siento muy estimulado por esta realidad”, agrega.

Hay quien recuerda que ya a sus 12 años de edad lo apodaban El escritor.

Sí, fue cuando entregué una composición del Himno Nacional, pero la hizo mi mamá, porque era un tema súper aburrido, y como le quedó mejor que a todos, me llamaron así y entonces me sentí vanidoso porque tenía prestigio, pero no pensaba en hacer algo para merecerlo.

¿Pero su familia ha estado ligada a las letras desde hace mucho tiempo?

En mi casa ha habido mucha gente que se ha relacionado con las palabra. Mi abuela paterna era autora de libros de autoayuda para escuelas católicas y ella firmaba como María Luisa Toranzo, viuda de Villoro. Ella enseñaba buenas costumbres a las niñas decentes y escribió auténticos best-sellers. “Mi abuela materna no escribía, pero fue una yucateca muy parlanchina que confundía la realidad con la ficción. Y mis padres, pues los dos se han acercado al hecho literario. Mi madre con una interpretación sicoanalítica y mi padre ha escrito mucho de filosofía. Así que el hecho literario ha estado cerca de mí. El negocio de la familia es hacer libros”, dice en broma.

Por último, le pregunto por sus predicciones del Mundial de Futbol de Brasil

Como buen lector de El laberinto de la soledad, inevitablemente le voy a México, donde por cierto no hay un pronóstico muy positivo. No creo que lleguemos al quinto partido: somos el pueblo del quinto sol, pero no el del quinto partido.

¿Y su segunda opción?

Me gustaría que Argentina hiciera un buen papel, sobre todo porque implicaría la consagración de Leonel Messi. Y, desde luego, iré al Mundial y escribiré sobre el tema.

Por último, le preguntaría en qué libro está trabajando

Tengo en proceso de revisión un libro sobre futbol que se llamará Balón dividido y deberá salir antes del Mundial y lo publicará Planeta;  como ya sabes, también presentaremos El vértigo horizontal.

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