Museo Franz Mayer: había una radio en cada hogar del país

Una muestra traerá de golpe los recuerdos de antiguos programas y los aparatos que recibían las transmisiones registradas en la nostalgia de los radioescuchas

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06/02/2014 03:52 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de febrero.- De baquelita, tipo consola o de colores brillantes fabricados con plástico de catalin (polímero popular en los años 30), en todos los hogares mexicanos hubo un radio. En el recuerdo, estampado en la memoria de muchos, sigue aquel anuncio que promovía: “Dos tabletas por sólo 15 centavos. Prevéngase, compre un peso de Mejoral porque… ¡Mejor mejora Mejoral!” o las hazañas de Kalimán y las épicas peleas de Raúl El Ratón Macías transmitidas desde alguna ciudad estadunidense.

Una exposición en el Museo Franz Mayer traerá de golpe aquellas transmisiones de otra época.

Titulada El radio en México: historia, diseño y tecnología, la exhibición mostrará por primera vez la más completa colección de aparatos radiotransmisores —la otra gran exposición sobre la radio fue montada en 1927 en el Palacio de Minería— mayormente llegados a México desde su invención hasta la actualidad.

“Las radios, hasta la década de los veinte, hasta 1926 o 27 eran cajas de metal oscuras. El diseño empieza a finales de esa década en el 28 y 29. En la muestra se van a encontrar radios de la primera época que son casi magia porque no hay ni baterías ni bocinas, no hay nada, se alimentan a base de un mineral que se llama sulfato de plomo que tiene energía que se va traduciendo y las bocinas son un cable al oído como son ahora los audífonos”, explica Armando Pous, el coleccionista principal de la muestra.

A través de 300 aparatos —fabricados en Alemania, EU, Inglaterra, Japón y México— el museo busca presentar al radio como “el protagonista de un fenómeno, enfocado en el caso mexicano, que tiene muchas aristas y que es, sobre todo, afectivo y empático con el público actual. El radio implica anécdotas, historias de coleccionismo y tecnología, es un fenómeno internacional que empezó a detonar en México para 1919 y los 20, pero que después se volvería protagonista de la vida en las casas de las familias mexicanas”, dice la curadora Mayela Flores.

La muestra pone énfasis en el diseño detrás de los aparatos y la tecnología aplicada a la radiotransmisión, así como en las historias que trascendieron al uso del objeto: la construcción del concepto de cómo debía ser una mujer —sobre todo a mediados del siglo XX— cuando la radio se convirtió en el complemento ideal para las labores del hogar, pero también en el electrodoméstico símbolo de la modernidad como el refrigerador o el televisor. “Nos interesa destacar esa transformación que va principalmente de 1920 a 1970 y que, sin embargo, no se estaciona ahí sino que tiene una continuidad que llega a la actualidad”, agrega Flores.

Casi una enfermedad

Además de tener una colección de más de 600 radios de diferentes marcas y épocas, Armando Pous es el mayor aficionado a los discos de pasta (su colección llega a las 50 mil unidades, de las cuales entregó 40 mil a resguardo de la Fonoteca Nacional). Su primer recuerdo con la radio se remonta a la década de los 50, cuando tenía siete u ocho años y su padre escuchaba una pelea de El Ratón Macías.

“Puedo jurar que olía la sangre de la que se hablaba en la pelea y me pareció muy raro que sólo a través de la voz se transmitiera una emoción, me impresionó”, recuerda. Luego hay un periodo en el que su familia sólo prendía la radio el 31 de diciembre a las 11:45 de la noche para recibir el año nuevo y no sería sino hasta que comenzó a encontrarse con algunos programas grabados en discos para transmitirse en las oficinas de provincia, que comenzó a acumular aparatos.

“Esos discos incluían la leyenda ‘rómpanse después de usarse’ porque era muy delgadita la parte que se grababa, lo pasaban al aire y lo destruían; encontrarlos fue muy emocionante”, dice. Aquellas grabaciones incluían comerciales de productos como los del jabón Palmolive o Chaparritas El Naranjo; también grabaciones históricas como la de Lázaro Cárdenas expropiando el petróleo o John F. Kennedy dando un mensaje en su visita a México de 1963.

Hoy Pous define su afición como una “patología”, aunque la mayoría de los aparatos que ha coleccionado no fueron hechos en México, casi todos fueron comprados aquí y alrededor de 95 por ciento provienen de mercados como La Lagunilla, Santa Cruz Meyehualco o Santa Martha Acatitla. La radio, dice “en cierta forma modernizó y educó a todo el mexicano. Ahora es una caja cuadrada que se ha dedicado más a trasmitir opiniones a diferencia de la radio de los 30, 40 o 50 que creaba opinión y había grandes programas musicales, después deportivos”, opina.

La evolución también se reflejó en el diseño: el coleccionista dice que el art decó imperó por lo menos desde finales de la década de los 20 al inicio de la Segunda Guerra Mundial; después llegarían modelos modernistas que privilegiaron el color. EU será quien fabrique el primer radio de transistores, pero Japón le alcanza rápido por su mano de obra barata.

El papel de México se limitaría al de simple receptor. “México no participa en los diseños, en los 50 son modelos sin chiste, con un poco de colorido, de plástico”.

La muestra incluye aparatos de coleccionistas como Jesús Estrada o Salvador Vélez, entre otros.

¿Dónde y cuándo?

La exposición El radio en México: historia, diseño y tecnología estará abierta a partir de mañana 7 de febrero en el Museo Franz Mayer, que se ubica en Av. Hidalgo 45, Centro Histórico, DF., donde permanecerá exhibida hasta el 6 de abril.

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