Descifran el discurso camaleónico de Monsi

Destacan su ingenio verbal y enojo moral; Linda Egan, autora del libro Leyendo a Monsiváis, asegura que no fue la personalidad del ensayista lo que la sedujo, sino “lo magistral” de su obra

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04/02/2014 04:57 Virginia Bautista
El género por excelencia de Monsiváis era la crónica , en ella creaba aforismos.
El género por excelencia de Monsiváis era la crónica, en ella creaba aforismos.

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de febrero.- “Carlos Monsiváis (1938-2010) nació complejo y difícil”, afirma sin dudar la estudiosa de su obra Linda Egan. ¿Por qué un escritor tan complejo y difícil pudo haber sido tan popular y querido?, se pregunta, y busca dar las respuestas en su libro Leyendo a Monsiváis (UNAM), en el que desentraña “el discurso camaleónico” del cronista mexicano.

“Carlos hostigó a sus compañeros jóvenes en la escuela primaria con ‘juegos’ intelectuales que o no entendieron o no apreciaron, simplemente porque no pudo más que lucir su enorme inteligencia. ‘Gifted children’ son así. No son crueles; son tan superdotados que sus talentos chorrean de su ser y lo menos que pueden es ponerlos a la vista”, explica en entrevista.

La profesora de la Universidad de California-Davis, quien analiza desde hace 22 años la obra del considerado uno de los escritores fundamentales del siglo XX mexicano, aclara que no fue la singular personalidad del ensayista y analista político lo que llamó su atención, sino “lo magistral” de su obra.

“Desde el principio y siempre me interesó más su obra. No quise nunca escribir ningún tipo de biografía del cronista, sino análisis críticos, literarios, de su obra. Ésta la vi como una expresión literaria primero; tenía sus valores culturales, por supuesto, además de políticos y sociales. Pero por sus méritos lingüísticos, pertenecía y pertenecerá siempre al campo literario como un tipo extraordinario de periodismo artístico”, agrega.

Para la socia fundadora de UC Mexicanistas, el autor de Amor perdido poseía ya una obra consolidada desde hace un cuarto de siglo. “Hace 25 años, cuando oí por primera vez su nombre y conseguí sus primeras colecciones cronísticas, y en 2010, cuando publiqué una antología de sus aforismos, su escritura me representaba la misma calidad de ingenio verbal y enojo moral.

“Publico Leyendo a Monsiváis con la misma admiración que tenía hace un cuarto de siglo hacia un escritor a quien jamás se le disminuía la desilusión con la que le colmaban el gobierno y otros pudientes mexicanos, ni la esperanza que cultivaba para ver a los ciudadanos ordinarios enterarse en la conciencia individual de lo que es la democracia y tomar pasos determinados hacia la libertad de ser”.

La especialista en narrativa contemporánea, poesía mexicana y estudios coloniales añade que el autor de Días de guardar destacó lo mismo en géneros como la crónica y el aforismo. “La crónica porque era su género de preferencia. Raras veces escribió otra cosa. De vez en cuando cruzó la frontera entre crónica (periodismo; texto de verdad) y ficción, cuando lo artístico de su escritura desapareció el referente real, cuando abrió una brecha entre el narrador del texto y el autor fuera del texto.

“A veces, Monsiváis hizo aparecer una línea entre su persona verdadera y el narrador de su texto y ¡zas! creó una ficción. Muy pocas veces, pero sí existen. Pero la crónica es su género por excelencia. Y, dentro de ella, crea aforismos con gran frecuencia porque es uno de los artesanos verbales de mayor talento en lengua española.”

Egan piensa que la poesía estaba en la base de los textos de Monsiváis. “Hacía poesía en sus crónicas; mayormente con los aforismos, que, para mí, son una forma de poesía comprimida, como en bomba verbal, y con intertextos de poemas de otros, de la lírica de canciones, de títulos de libros. Todo para obligar al lector a pensar críticamente, formular abstracciones, crear símbolos, alcanzar significados universales. Monsiváis se valía del noticiero del momento para crear literatura permanente”.

La autora de Carlos Monsiváis: Culture and Chronicle in Contemporary Mexico (2001), primer estudio importante sobre él, señala que hace falta difundir más su obra, hacerla materia de clases en las escuelas, para que los jóvenes lo entiendan. “Me llamó la atención la superficialidad de comentarios que se habían publicado sobre su obra. Tuve que hacer un esfuerzo hercúleo para llegar a la profundidad de su obra y entender que no era solamente acerca del boxeo y los ídolos del rock. Ellos eran sólo la lengua que Monsiváis utilizaba para hablar de la naturaleza del mexicano, de su sociedad, de su historia, de su gobierno, de su supuesta democracia y modernidad”, indica.

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