México-Francia, un fuerte lazo literario

El escritor y editor francés Philippe Ollé-Laprune abordará el tema del puente cultural entre ambas naciones en una conferencia que impartirá mañana

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01/02/2014 03:44 Virginia Bautista
Ollé-Laprune dirige la Casa Refugio Citlaltépetl.

CIUDAD DE MÉXICO, 1 de febrero.- Existe un fuerte puente literario entre Francia y México que el país galo no tiene con ninguna otra nación latinoamericana, afirma Philippe Ollé-Laprune, quien detalla que esta retroalimentación data del siglo XIX y llegó a su máximo enriquecimiento en la centuria pasada.

La visita a tierras aztecas de los escritores surrealistas André Breton y Antonin Artaud y del Nobel de Literatura Gustave Le Clézio, y las estancias en París de intelectuales mexicanos como José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Octavio Paz y Carlos Fuentes, son algunos de los ejemplos que ilustran esta simbiosis artística.

El escritor y editor francés Philippe Ollé-Laprune (1962) abordará este tema en su conferencia Francia y México: diálogos literarios, que impartirá mañana domingo, a las 12 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Para los artistas, sociólogos, historiadores y arqueólogos franceses, México ha representado el “país salvaje, independiente y peligroso”, donde pueden encontrar la libertad y el alma pura de los hombres, detalla. Y para los mexicanos, la Ciudad Luz ha sido la gran musa inspiradora.

André Breton, considerado el padre del movimiento surrealista, visitó México en 1938 y se quedó fascinado por la presencia de la muerte en la vida cotidiana de los mexicanos y su humor negro, dice el director de la Casa Refugio Citlaltépetl.

Y el poeta Antonin Artaud, prosigue, viajó a la Sierra Tarahumara en 1936 y convivió con este pueblo indígena, con la idea de encontrar la antigua cultura solar y experimentar con el Peyote. “El siglo XX fue rico en esos diálogos literarios”.

El Nobel de Literatura mexicano Octavio Paz, quien representó a México por más de 20 años en diversos cargos diplomáticos, fue pieza clave para afianzar la relación entre México y Francia.

Una de sus estadías más fértiles, añade Ollé-Laprune, fue la que transcurrió entre los años 1946 a 1951 en París, capital a la que llegó un 9 de noviembre y donde se instaló como secretario de la embajada de México.

“Desde su cargo diplomático, Paz estableció diversas relaciones no sólo con el entorno político, sino que esta misma posición lo acercó a diversos ámbitos: desde su encuentro con los principales personajes surrealistas, que lo marcaron para siempre, hasta su apoyo a los españoles en el exilio debido al franquismo”, indica.

Durante el desenvolvimiento en su cargo, Paz se ocupó en la difusión de la literatura y del talento de artistas plásticos mexicanos. Dio a conocer la obra de Rufino Tamayo, y también preparó la elaboración de una antología de poesía mexicana.

París atrajo a creadores mexicanos como Carlos Fuentes, Fernando del Paso, Francisco Toledo, Homero Aridjis, Álvaro Uribe, Jorge Volpi o Martín Solares, quienes han creado o estudiado en la capital gala.

De este intercambio, apunta el editor de origen galo, no sólo se han enriquecido el arte y la literatura, sino también las ciencias sociales. El historiador Jean Meyer, por ejemplo, encontró en México un gran campo de estudio, la Guerra Cristera, “un episodio que había sido poco abordado por los connacionales”.

Y en el caso de Le Clézio, quien vivió en México casi una década, tradujo al francés Las profecías de Chilam Balam y escribió El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido, su obra cambió al conocer estas culturas y fue centrándose en viajes y mundos desconocidos.

El traductor y promotor del intercambio cultural entre México y Francia adelantó que en unos tres meses el sello editorial Fondo de Cultura Económica publicará el libro titulado  Octavio Paz y Francia, que hizo en coautoría con la escritora Fabienne Bradu.

 

Rasuran lista de autores argentinos

La ausencia de varios escritores críticos al gobierno argentino de la lista de participantes en el Salón del Libro de París, que este año tiene a Argentina como país invitado, y la inclusión en ella de otros autores afines al oficialismo, generó ayer críticas en los círculos literarios. La cita francesa, que reúne cada año a más de 200 mil visitantes, rendirá homenaje a las letras argentinas del 21 al 24 de marzo, en coincidencia con la conmemoración del centenario del nacimiento de Julio Cortázar, quien escribió en París, en 1964, su célebre Rayuela. En la selección de escritores, 40 en total y elaborada por el gobierno argentino, no están incluidos conocidos autores como Martín Caparrós, Beatriz Sarlo y Jorge Asís, quienes mantienen posiciones contrarias al oficialismo, pero sí están incluidos otros literatos afines al gobierno, como Ernesto Laclau, Horacio González y José Pablo Feinmann, y autores independientes como Lucía Puenzo y Claudia Piñeiro. En declaraciones a medios locales, Caparrós, que estuvo exiliado en Francia durante la dictadura argentina (1976-1983), dijo no estar sorprendido, pues “las invitaciones las controla el gobierno, que las maneja con criterio político”.

 

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