Museo Diego Rivera-Anahucalli, naturaleza escultórica

El artista suizo Ugo Rondinone inaugurará en México una muestra individual que reúne sus esculturas monumentales hechas con piedra azul bajo el título Naturaleza humana

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30/01/2014 05:30 Sonia Ávila
1.5 toneladas alcanza el peso de una losa
1.5 toneladas alcanza el peso de una losa

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de enero.- La creación de objetos de arte se convierte en Ugo Rondinone (Brunnen, Suiza, 1963) en un acto espiritual; una suerte de meditación catártica de sus emociones y reflexiones que al momento de exhibir al público, como piezas estéticas terminadas, resulta en una exploración de la humanidad.

Lo mismo con círculos de colores a manera de pinturas, bailarines de barro desnudos sobre el suelo, paisajes en blanco y negro, o monumentales esculturas de piedra azul, el artista plástico pone en relieve la vulnerabilidad del hombre, la capacidad humana de construir y destruir; la posibilidad de amar y relacionarse con el entorno.

Entra, pues, a la sique de la humanidad: “Es mucho más que un análisis de sus emociones, es sobre la naturaleza humana. Intentar comprender las maneras de relacionarse; a Ugo le interesan esos momentos de profundidad  donde juegan emociones encontradas”, afirma Patricia Martín, curadora de la primera exposición individual de Rondinone en México, en el Museo Diego Rivera-Anahucalli, que se inaugura la próxima semana.

Cuando las esculturas o pinturas monocromáticas del artista irrumpen en el espacio vacío y silencioso de un museo más allá de generar la tradicional relación obra-espectador, construyen un ambiente espiritual en el que si bien quien mira las piezas puede no entender su significado, sí entra en un momento de fantasía.

Martín, quien prepara la exposición en el Anahuacalli desde hace un año, explica que Rondinone busca generar “golpes” en el público para llevarlo a cuestionar y reflexionar sobre su propia relación con el entorno, y su condición frágil ante la humanidad avasalladora.

“Entonces cuando penetras al museo es como transportarse a otro mundo, y es un mundo que tiene que ver consigo mismo, por eso hay este elemento de fantasía, puede ser una fantasía alegre pero también hay algo de oscuro dentro. Evidentemente tiene que ver con su vida, pero de lo que reflexiona tiene que ver con todos, le puede suceder a todos”, añade.

En el Anahuacalli, quien expuso en la Bienal de Venecia 2007 presentará esculturas monumentales de piedra azul,extraída de una cantera ubicada al norte de Pensilvania. Son formas humanas de más de cinco metros de alto y 13 mil kilogramos de peso que incitan a la interacción al permitir que la gente toque y pase por debajo de ellas; como sucedió en el Rockefeller Center, en Nueva York, donde se exhibieron en junio de 2013.

Titulada Naturaleza humana, la muestra está pensada ex profeso para el museo a fin de establecer un diálogo entre la materia prima de las figuras y la arquitectura del recinto, también de piedra. “Vamos a presentar las piezas monumentales, del mismo cuerpo de obra hay piezas que miden siete pies, otras que miden un metro 80 centímetros y unas de 70 o 80 centímetros; más que invadir, dialogan con el museo, uno ve los gigantes y pareciera que siempre estuvieron ahí”, señala.

Si bien Rondinone, quien ha expuesto en el Museo de Louvre y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, visita México desde hace diez años y ha participado en exhibiciones colectivas, principalmente de la Fundación Jumex Arte Contemporáneo, ésta es la primera ocasión que prepara un proyecto específico en busca de un diálogo entre su obra y el contexto mexicano.

“Es un trabajo artesanal con la piedra, porque la piedra es cruda, sin ningún otro proceso más que la erosión normal, el viento  la lluvia y lo que le va sucediendo con el paso del tiempo. Él las corta para ir haciendo sus formas, pero son cortes muy bruscos, y no la talla ni nada.”

Multiplicidad estética

Martín cuenta que cuando se entra a una exposición individual de Rondinone, pareciera más una colectiva por el amplio abanico de técnicas, materiales y soportes que integran su cuer po de obra: desde el dibujo y pintura, pasando por la escultura y la instalación, hasta el video y el performance.

Aun cuando trabaja de manera simultánea con diferentes materiales, el artista crea grupos de obra que responden a una investigación ex profesa.

Por ejemplo, sus primeras series son los cuadros de círculos de colores y los paisajes en tinta china sobre muro o pared; estas obras destacan por no llevar la firma del autor, sino la fecha en que las hizo.

“Cuando las empezó a hacer, a mediados de los 80, era un momento en que el sida era algo muy trascendente y creí que él podía tener la enfermedad; entonces una manera de marcar esas obras era con la fecha en que las hizo para señalar que seguía vivo, que seguía presente, como un diario”, cuenta.

También ha intervenido fotografía de revistas de moda al insertarles un retrato propio a través de photoshop, y una de las series más conocidas son las máscaras inspiradas en el pueblo Yupik, una localidad de esquimales en Alaska.

“Lo que uno como curador busca en un artista es que tengan su propio imaginario, que haya sido capaz de inventar su propio lenguaje, y mientras la imaginación sea más intensa es algo que uno aprecia. Es lo que a mí me interesa en la obra de Ugo, que es capaz de crear sus propios mundos que no tienen relación con otras cosas más que con ese imaginario tan propio”, concluye.

Pesado montaje

Desde la semana pasada, al Museo Diego Rivera-Anahuacalli llegan grúas y montacargas que acarrean losas de piedra azul. Entran por la puerta trasera hasta la explanada, donde se colocan los minerales originarios de una cantera de Pensilvania; uno encima del otro, a manera de rompecabezas.

Con ayuda de por lo menos una decena de hombres y personal del museo, las piedras van dando forma a una suerte de figuras humanas, hombres gigantes, que se exhibirán a partir del 6 de febrero con el título Naturaleza humana, del artista suizo Ugo Rondinone.

Embaladas sobre bases de madera y sujetadas por correas de carga, la rocas de una sola escultura llegan a pesar en conjunto 13 mil kilogramos y medir más de cinco metros de altura; incluso una sola losa tiene un peso de mil 515 kilogramos, según indica su etiqueta de identificación.

De las nueve piezas que se exhibirán, The Ecstatic fue el primer gigante en el museo, que llegó el 17 de enero pasado; éste se acompañará de otras figuras de piedra de diferentes dimensiones para dialogar con la arquitectura del recinto.

¿Dónde y cuándo?

Naturaleza humana se exhibirá a partir del 6 de febrero hasta el 18 de mayor en el Museo Diego Rivera-Anahuacalli, ubicado en Museo 150, San Pablo Tepetlapa, Coyoacán.

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