El nacionalismo une obra de Diego Rivera y Frida Kahlo

Todo el Universo, Frida Kahlo, el mundo México, la publicación editada por el fotógrafo Pablo Ortiz Monasterio para la revista Vogue muestra las raíces populares y prehipánicas de su plástica

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28/01/2014 03:26 Sonia Ávila
Ellos se vuelcan hacia los elementos prehispánicos, mexicanos y de la cultura popular, y se apropian de ellos para crear su obra.” pablo ortiz monasterio fotógrafo
Ellos se vuelcan hacia los elementos prehispánicos, mexicanos y de la cultura popular, y se apropian de ellos para crear su obra.” Pablo Ortiz Monasterio, fotógrafo.

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de enero.- Que  Frida Kahlo modificara su año de nacimiento de 1907 a 1910 en todas sus fotografías personales, o que Diego Rivera replicara la forma de la diosa Coatlicue para representar máquinas industriales en los murales de San Francisco y Detroit revelan el sincretismo entre la vida y obra de ambos artistas con la concepción de la mexicanidad.

Es, pues, el nacionalismo posrevolucionario una especie de flecha que cruza la trayectoria de la pareja de pintores, de quienes hay un universo de símbolos prehispánicos y de la cultura popular en su obra opacados por la mercadotecnia a su alrededor, afirma Pablo Ortiz Monasterio, fotógrafo e investigador.

“Ellos se vuelcan hacia los elementos prehispánicos, mexicanos y de la cultura popular, y se apropian de ellos para crear su obra. Una vez que empezaron a estudiar el arte mexicano se sintieron fascinados”, señala quien toma como eje este nacionalismo en la creatividad de la pareja para trazar una monografía de la correspondencia entre, por ejemplo, los códices con los murales de Rivera o la paleta de colores de Kahlo.

El ejercicio visual dio forma al libro Todo el Universo, Frida Kahlo, el mundo México, editado por la revista Vogue, que a partir del acervo privado de los artistas guardado en la Casa Azul –el cual se abrió en 2002– hace un análisis comparativo entre obras originales y objetos cotidianos, fotografías y dibujos, códices y pinturas.

Así el libro, además de mostrar a Kahlo y Rivera fuera el entorno comercial o de moda, desmenuza los elementos que integran las obras de ambos, revelan el origen de muchas de sus concepciones creativas, y testifican su cotidianidad vinculada siempre al México tradicional, al que rechazaba el estilo francés promovido por el porfiriato.

Desde la intervención a la Casa Azul cuando Rivera la colmó de petates y figurillas de barro; las faldas y huipiles que vestía Kahlo en un acto de rebelión al modernismo europeo, hasta la representación de pirámides y dioses en obra de caballete y mural son ejemplos de cómo los artistas se apropiaron del pasado indígena del país.

“El nacionalismo nos daba la posibilidad de hablar por ejemplo de la colección hemerográfica, o también de los códices pintados a manos por Diego, él compraba una especie de fotocopias primitivas de los códices y los pintaba a mano como acuarelas, y luego vemos en el mural del Palacio Nacional elementos de estos dibujos.

“Vemos entonces cómo Diego y Frida se incorporan al movimiento nacionalista, que es más amplio que ellos, y cómo lo asimilan; por ejemplo en su colección prehispánica tienen una serie  de monolitos, y encontramos que Diego en una portada de un libro de Rosendo Salazar replica la pieza del monolito”, detalla de la publicación que estará a la venta a partir de febrero.

Seccionado por  temas como arquitectura, indigenismo, fotografía y sus libros, la investigación da prioridad a las fotografías halladas en el acervo para que las mismas imágenes construyan un discurso sobre la mexicanidad de los artistas, que en gran medida ha influido a la creación de los símbolos nacionales.

Y aun cuando la revisión aborda a ambos pintores, dedica un capítulo al análisis de los vestidos de Frida, pero no desde la perspectiva de moda; sino desde la relación que los diseños tienen con pinturas indígenas o costumbres de antaño, y que ella usaba para destacarse entre la burguesía mexicana que desdeñaba el pasado indígena.

“Descubrir de la mano de plumas de primer nivel cómo Frida Kahlo y Diego Rivera crearon su propia identidad y así también aportaron a la de su país, ha sido una gran aventura”, señaló Kelly Talamas, directora editorial de la revista.

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