Subasta de obras de Miró causa discordia

Miles de ciudadanos lusos exigen a su gobierno que anule la venta de 85 creaciones del famoso artista catalán; el escándalo ya llegó al Parlamento

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26/01/2014 03:58 EFE

LISBOA, 26 de enero.— La subasta de una valiosa colección de obras del artista catalán Joan Miró en manos del Estado es objeto de discordia en Portugal, donde miles de personas reclaman al gobierno  luso que anule la venta, en un conflicto que ya llegó hasta el Parlamento.

Las 85 piezas con la firma de Miró, todas cuadros a excepción de una escultura, eran propiedad del Banco Portugués de Negocios (BPN), entidad que acabó siendo nacionalizada en 2008 por riesgo de quiebra en el que todavía hoy es considerado uno de los mayores escándalos financieros de la historia reciente del país.

Las obras han tenido un paso tumultuoso por Portugal, a donde llegaron hace más de siete años, pero, de forma difícilmente explicable, nunca han sido expuestas en suelo luso.

Durante todo este periodo han permanecido “escondidas” en las reservas de un banco, guardadas a la espera de volver a ver la luz.

“La decisión de venderlas es lamentable”, considera Pedro Lapa, uno de los escasos portugueses que han tenido el privilegio de verlas y que actualmente es director artístico del Museo Colección Berardo.

Lapa recuerda que sólo supo de la llegada de estas piezas de Miró en 2006, y de forma accidental. “Fui a Mallorca para hablar con la Fundación Joan Miró para intentar organizar una exposición y me informaron que recientemente habían llegado un conjunto importante de obras suyas a Lisboa”.

El BPN compró por aquel entonces las 85 obras al japonés Kazumasa Katsuta, considerado el mayor coleccionista privado de Miró en el mundo. Dos años después el Estado intervino a la entidad financiera para no permitir su caída, y desde entonces el costo para el erario ha sido millonario.

“El presidente del banco contactó conmigo para organizar una exposición, pero nunca fructificó. Intenté siempre saber de estos cuadros y pude verlos en las reservas de la entidad, estaban bien acondicionados”, rememora Lapa, quien considera inadmisible que Portugal se desprenda de un patrimonio de este valor.

La colección reúne “obras de todos los periodos de producción del artista, algunas de ellas clave en su carrera” y, de hecho, algunas se vieron en una exposición realizada en Nueva York sobre el pintor catalán.

La puja está lista

Si el gobierno luso no da marcha atrás, la puja se celebrará en la casa de subastas Christie’s los próximos 5 y 6 de febrero, y en ella se pretende recaudar 35 millones de euros, prácticamente lo mismo que pagó el banco angoleño BIC en 2012 para hacerse con el extinto BPN.

Uno de los ingredientes que más indignación ha generado en el país es precisamente su precio de salida, ya que la misma subastadora británica valoró las obras en más de 80 millones de euros en 2008.

“La suma es ridícula, en la medida en que la cantidad de obras colocadas a la venta hace descender su precio”, se advierte en la iniciativa publicada en internet para recoger firmas contra su venta, que ya cuenta con el apoyo de más de ocho mil 600 personas.

Su impulsor es el galerista Carlos Cabral Nunes, quien no esconde su espanto ante la posibilidad de que las piezas de Miró acaben a la venta, algo que considera una “atrocidad”.

“Este proceso abre la caja de Pandora porque a partir de aquí cualquier gobierno puede alienar el patrimonio que existía antes de que llegase al cargo a cambio de réditos económicos, y las colecciones de arte pasarían a ser activos financieros. Sentaría un precedente muy peligroso a nivel cultural”, alerta.

Cabral Nunes subraya la importancia que podrían tener estas obras para popularizar Portugal como destino cultural para el turismo, generando ingresos para el país.

Con el fin de impedir la subasta confía en lograr el apoyo de críticos de arte, artistas y ciudadanos, tanto de Portugal como del extranjero.

Por el momento, pesan más las declaraciones del secretario de Estado de Cultura, Jorge Barreto Xavier, quien recientemente apuntó, sobre las obras de Miró, que no se trata “de una prioridad” para Portugal.

La polémica ha alcanzado también al Parlamento luso, donde la oposición del llamado bloque de izquierdas —socialistas, comunistas e incluso marxistas— han alzado la voz contra lo que califica como un “expolio”.

El debate se produce en un contexto de severa crisis económica, con el país bajo la asistencia financiera de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con su Ejecutivo centrado en reducir el déficit público para cumplir las condiciones pactadas a cambio de su rescate financiero.

Cabral Nunes insiste, por su parte, en que la venta sólo sería perjudicial y mantiene viva la esperanza: “Espero que finalmente esta locura no se convierta en realidad, esto no es contra el gobierno ni contra ningún partido. Sería una humillación para Portugal”.

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