Termina la muestra del musée de L´Orangerie y los hace madrugar

Para ver obras maestras de Picasso, Matisse, Cézanne y otros, decenas llegaron desde muy temprano al Museo Dolores Olmedo, pese al frío

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20/01/2014 03:25 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de enero.- A pesar de que la Ciudad de México amaneció ayer con una temperatura de entre cuatro y cinco grados centígrados, María del Carmen Cortés llegó con su hija a las 5:30 horas al Museo Dolores Olmedo. Salió de su casa en Milpa Alta una hora antes para ser la primera en entrar a la exposición Obras maestras del Musée de l’ Orangerie, que ayer cerró.

Ataviada con chamarras y bufandas, María del Carmen confesó que no es voluntaria su estancia, sino para cumplir con la tarea de su hija que cursa tercero de primaria. “La maestra dijo que valía 50 por ciento de la calificación, y pues hoy es el último día, no nos quisimos arriesgar a no entrar”, dijo sentada en un banco.

Detrás de ella, el señor César Cervantes hizo fila a petición de su esposa e hija, quienes insistieron en visitar el museo. “Yo llegué como al cuarto para las seis, porque nos dijeron que había mucha gente, y mejor aprovechar la mañana”, comentó.

Aunque varias personas llamaron en días previos para saber si era posible pernoctar fuera del museo la última noche, personal de seguridad del inmueble aseguró no haber visto a ninguna persona durante la noche.

Y conforme el sol se hacía presente, la fila iba creciendo. Para las 8:00 horas, dos horas antes de que el recinto abriera las puertas, la formación ya rodeaba un costado del museo.

“Nosotros venimos desde San Luis Potosí sólo a ver la exposición. Llegamos ayer como al mediodía, pero ya era tarde, y ya no entramos; nos dijeron que si llegábamos a las siete de la mañana era buena hora y la librábamos”, comentó Héctor García, quien junto con su amigo Mauricio Quibrera regresó ayer mismo a su ciudad.

Los jóvenes se enteraron de la exposición de pintores impresionistas por anuncios en televisión, y decidieron hacer un breve viaje a la Ciudad de México exclusivamente para visitarla. “Como ayer no entramos, nos fuimos a un hotel en (avenida) Reforma y hoy nos trajo un taxi que nos cobró 120 pesos, espero que valgan la pena”, dijo Quibrera, quien comentó que personal del museo avisaba a la gente del tiempo de espera, a manera de advertencia.

Pero en este caso, madrugar no cambió mucho la larga espera de cinco a seis horas antes de entrar a la sala de exposición. Tal vez, dijo la señora María del Carmen, la única ventaja fue no perder todo el día en la fila, que como en las últimas dos semanas saturó el pasillo central del museo.

Si bien un porcentaje mayor de visitantes sabe poco qué es lo que verá dentro, otros se disponen en la fila para mirar por única ocasión una pintura en particular. Es el caso de José Antonio, que se formó desde las siete de la mañana sólo para ver los retratos de Modigliani.

“No recuerdo el nombre, pero yo sólo vengo a ver un Modigliani, según yo hay uno por lo menos, y eso es el que vengo a ver”, afirmó.

Cuando el recinto estaba en el apogeo de visitantes en su último día, alrededor de las 16:00 horas, personal informó que la taquilla cerraría a las 18:00 horas por la saturación en el cupo del museo; desde diciembre el horario de taquilla se había ampliado a las 20:00 horas. En total, se vendieron 195 mil entradas durante los tres meses de exhibición.

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