“Dejé el jazz por un reggae espiritual”: Al Anderson

El guitarrista, que formó parte del grupo The Wailers y tocó con Bob Marley hasta que éste murió, habla en entrevista de su carrera musical

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05/01/2014 02:25 Martín Ángeles /Enviado
Al Anderson participó con The Original Wailers en el Festival de Cultura del Caribe. Foto: Diego Mateos/Archivo

CHETUMAL, 5 de enero.- Haber pertenecido al grupo The Wailers y haber tocado desde 1975 con Bob Marley hasta que éste murió, convierte a Al Anderson en una de esas piezas importantes de la música reggae actual que, sin ser una maquinaria productora de grandes cantidades de dinero, sigue vigente por el poder que emana de su honestidad. Así lo considera el guitarrista neoyorquino, quien describe a Marley como un ser lleno de espiritualidad y libertad.

Entrevistado previo a su participación con The Original Wailers en el Festival de Cultura del Caribe, desarrollado en diez municipios de Quintana Roo, Anderson piensa que dejó el jazz y a músicos como Al Di Meola, con quien inició su carrera, por la espiritualidad que encontró en el reggae, misma que lo llevó a sentirse libre, “un derecho fundamental para los seres humanos”, acota.

“La espiritualidad es la libertad, cuando crees en algo no tienes temores, formas tu escudo, tu fortaleza. Durante los años 70 mis emociones estaban totalmente fuera de control, no sabía si debía tocar con los Rolling Stones o con Peter Tosh. Peter Frampton también me preguntó si quería unirme a su grupo, estaba muy confundido, no sabía a dónde ir. Pero creo que mi fe me ayudó a tomar la decisión correcta y mantenerme en la música reggae. Mi filosofía es budista, ahora entiendo que la libertad es un proceso de ser, de actuar. Todos queremos sentirnos saludables, cuando trasladas eso de tu mente a tu cuerpo, comes sanamente y haces lo que te gusta, sabes que eres libre”, expresa el músico con su mirada amenazante, pero con el tono de voz parsimonioso que le contrasta.

Durante la conferencia de prensa los medios locales le informan que Chetumal fue la puerta por donde entró el reggae a nuestro país. “Es un doble gusto estar aquí. México es un país que me gusta mucho y saber eso nos hace sentir orgullosos, porque además aquí  fue nuestro último show del año”, dice.

“Bob quería ser futbolista”

Al Anderson considera que el club mexicano de futbol Santos de Torreón es uno de sus equipos favoritos, junto a la selección brasileña y es a partir del futbol que hace un análisis de la personalidad de los mexicanos.

“En la Copa del Mundo el equipo mexicano siempre es muy fuerte, son difíciles de vencer, y en el box es lo mismo, son muy fuertes, han tenido a los mejores del mundo. Los mexicanos pueden hacer cosas importantes cuando se trata de deportes, especialmente en box, tienen grandes representantes; y cuando el equipo mexicano está unido pueden ganarle a cualquiera. No sé qué tan unidos sean como pueblo”, se pregunta el guitarista de 63 años de edad.

A propósito de este deporte de conjunto, considera que también tiene su carga de espiritualidad.

“Es muy energético, tienes ahí a un grupo de personas unidas en un equipo y la unidad es poder, hay cierto poder en el futbol. Cuando haces música es lo mismo, tratas de tener la pelota contigo y cuando puedes tener un equipo que juegue unido se crea una espiritualidad que lo hace imbatible. En la música a veces pasa que hay individualismo, algún músico quiere destacar más que otro, ese no es el camino. Mientras estés más junto, surge ese espíritu que te hace fuerte”, explica con las manos como si sostuviera un balón.

Confirma que Bob Marley, quien lo habría buscado porque quería expandir el sonido de The Wailers en 1975, era un fanático del futbol, de otro club jamaiquino también llamado Santos, del Arsenal de Londres y de la selección de Brasil.

“Para él todo era música y futbol, pensaba en esas dos cosas todos los días de la semana. En realidad creo que Bob no quería ser músico, quería ser futbolista, por eso amaba Brasil. Un día Pelé fue a Jamaica y se conocieron, jugaron un poco y le enseñó a hacer algunos trucos. Luego Bob se fue un año a Brasil a aprender más de Pelé y regresó convertido en el mejor jugador jamaiquino. En Jamaica hay buenos jugadores, saben qué hacer con el balón, pero les hace falta unidad”, afirma.

Albert Anderson, su nombre completo, opina que Marley tenía la habilidad de un capitán de futbol para unir a personas con las mismas sensibilidades.

“Él era algo sorprendente, como un mago, es lo que realmente produjo con su música, hizo magia. Lo pienso y creo que era como un olor a incienso, que te hace sentir mucha energía, por eso te hacías muy adaptable a él. Bob me dio la habilidad de ser constante, tenía la habilidad de hacer que la gente sintiera la música desde el corazón, era como un jugador en la cancha, te hacía sentir un magnetismo. Aprendí de él a ser real, se tú mismo siempre, no usar más caras, mostrarte como eres y que así te responderá la gente del mismo modo”, reflexiona.

“Nadie vive de la venta de discos”

En 2013, The Original Wailers lanzó Miracle, un EP con cinco canciones que recibió la nominación a los premios Grammy como mejor álbum de reggae, un asunto al cual Anderson no le da tanta importancia, pero tampoco menosprecia.

“En parte vivimos de ese tipo de recomendaciones, porque si la academia te menciona aseguras varios lugares en el mundo donde tocar. Pero el disco lo regalamos en internet, necesitamos que la gente conozca nuestra música y luego vaya a nuestros conciertos. Al final, la venta de discos, playeras y ese tipo de mercancía sólo te alcanza para llenar de gasolina la camioneta e ir a otra ciudad a tocar o para comprar más equipo. Nuestro trabajo es llegar, tocar y hacerlo muy bien, a un nivel muy alto. Actualmente nadie vive de la venta de CD’s. De Miracle no he vendido uno solo, todos los he regalado”, afirma mientras me regala una copia.

¿Estos tiempos serán el sueño dorado del punk? Le pregunto, pues la apuesta de ese género que nació y se desvaneció a mediados y finales de los años 70, era la de no depender de una compañía discográfica, y Al riendo a carcajadas responde que probablemente sí.

“Nadie está haciendo dinero de la venta de discos, nosotros no somos un idolo americano y no nos interesa. La música pasó mucho tiempo encerrada en una gran industria, pero el músico debía tener la oportunidad de liberarla, de llevarla a otros lados, y no sólo en CD’s. Sí hay independencia, nuestra música no nos tiene atados ya a compañías, nos permite viajar por el mundo, y la gente recibe exactamente lo que nosotros componemos, ellos entienden”, comenta.

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