Murió Guillermo Arriaga, autor de Zapata

El coreógrafo y bailarín, fundador del Ballet Mexicano y creador de casi 300 obras que reafirmaron valores de identidad nacional en el país, falleció ayer a la edad de 87 años en la Ciudad de México.

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04/01/2014 05:26 Virginia Bautista
Guillermo Arriaga protagonizando la obra Zapata. Foto: Cortesía INBA

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de enero.- Un artista completo a quien apasionaba lo mismo la danza y el teatro que la música, la pintura o la arqueología; un hombre “divertido, culto, platicador, lúcido y generoso hasta el final”, que vivió una época intensa de la danza mexicana.

Así recuerdan sus colegas y amigos al bailarín, coreógrafo e investigador Guillermo Arriaga Fernández (1926-2014), quien murió ayer a los 87 años de edad, a consecuencia de una neumonía, a las 10:30 de la mañana en su casa de la colonia Mixcoac, informó Bernardo González.

Quien durante la última década fue alumno y colaborador cercano del autor de la famosa coreografía Zapata, y su apoderado legal, comentó que el último gran proyecto que impulsó Arriaga fue la Compañía de Danza Mexicana Contemporánea, fundada en 2009, con la que deseaba rescatar los grandes tesoros coreográficos del país.

“Su obra cumbre fue Zapata, la que, desde 1953, cuando se estrenó en Bucarest, Rumania, se ha representado en todo el mundo y sigue vigente. Es justo que forme parte del Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad. Creo que debemos proponerla”, afirmó.

Bisnieto del abogado constituyente, liberal y federalista Ponciano Arriaga (1811-1865), don Guillermo estudió danza con Anna Sokolow, Waldeen y José Limón; teatro con Ignacio Retes y Seki Sano, música con Pedro Michaca y José Sabre Marroquín; mecánica teatral con Julio Prieto y Antonio López Mancera, y arqueología con Diego Rivera y Miguel Covarrubias.

El Premio Nacional de Ciencias y Artes 1999 es autor de 300 piezas coreográficas cortas para televisión, coreografías para cine, ópera, teatro y más de 60 obras de repertorio para grupos folclóricos.

Fundó el Ballet Mexicano, el Ballet Popular de México y el Cenidi Danza; e impulsó el Premio Nacional de Coreografía Fonapas-UAM (actualmente INBA-UAM), y el primer grupo de mimos mexicanos al lado de Alejandro Jorodowsky.

“Se nos fue alguien que amó a México con pasión y se entregó a la danza con cuerpo y alma hasta el final. Vivió creando, imaginando nuevas coreografías, escribiendo cuentos y canciones y amando cada segundo de la existencia”, agrega Adriana Malvido, su sobrina y biógrafa.

Vía correo electrónico, explica que la triste noticia de la muerte de Arriaga, cuya vida y obra inspiraron su libro Zapata sin bigote, la sorprendió en Nueva Zelanda, pero que tomará el primer avión de regreso al país para acompañar a su familia. A don Guillermo le sobreviven su hermana Adelina, y sus hijos Guillermo, Emiliano, Susana y María Daniela.

Su legado

Para el estudioso de la danza César Delgado, la gran aportación de Arriaga fue la coreografía Zapata, con música de José Pablo Moncayo y escenografía de Miguel Covarrubias, pues “marcó la cúspide de la búsqueda de una identidad mexicana en esta disciplina”.

Y, al igual que Bernardo González, destacó la importancia de que el acervo de Arriaga, integrado por obras de arte, videos, libros, correspondencia y bocetos de sus coreografías, permanezca junto en un lugar donde pueda ser consultado por el público y los expertos en el tema.

González detalló que, en vida, el autor de las coreografías Romances y fronteras, Cuauhtémoc y Feria y fauno expresó su deseo de donar su colección al INBA. “Tiene fotos, videos, libros, más de 500 acetatos de música y la correspondencia que mantuvo con creadores como Diego Rivera, Octavio Paz, Rafael y Pedro Coronel y Miguel Covarrubias, entre otros. Quería que se catalogara, que se digitalizara y que estuviera abierta a la consulta. Estamos en pláticas con el INBA”, adelantó.

La bailarina y coreógrafa Cora Flores, quien a partir de 1968 bailó con Arriaga el Zapata, que ha sido representada más de dos mil veces por la Compañía Nacional de Danza, añade que más que un amigo, Guillermo fue “un hermano, pues me ayudó en mi carrera y estuvo conmigo en momentos muy difíciles. Fue un artista demasiado completo y su muerte implica una gran pérdida para el país”.

Dice que Zapata no ha dejado de escenificarse un solo año desde 1953. “Es la única coreografía vigente de esa época. La gente sigue pidiéndola y aplaudiéndola, porque por lo bien dicha que está cualquiera la entiende y como bailarín es fácil sentirla. Es su gran legado”, concluye.

Los restos mortales de Guillermo Arriaga fueron velados la tarde-noche de ayer en la funeraria García López de San Jerónimo y hoy serán cremados.

El INBA anunció que le prepara un homenaje nacional póstumo en las próximas semanas, cuya fecha está por definirse.

El cineasta Guillermo Arriaga Jordán lamentó la muerte del coreógrafo en su cuenta de Twitter (@G_Arriaga). “Con muchísima tristeza me entero de la muerte de mi queridísimo tocayo Guillermo Arriaga Fernández, gran coreógrafo y enorme ser humano. Fue uno de los coreógrafos más importantes de América Latina. Su muerte me duele. Ya no lo vi para despedirme de él”.

 

mca

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