Oporto celebra los 105 años del incansable cineasta Manoel de Oliveira

Pese a su edad, el director portugués contempla rodar un nuevo filme para el 2014

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11/12/2013 14:43 EFE / Foto: Especial
Se inauguró la exposición
Se inauguró la exposición "Manoel de Oliveira - 105 revistas", un tributo que le rinden publicaciones especializadas en cine y artes al portugués.

LISBOA, 11 de diciembre.- El cineasta de culto Manoel de Oliveira, el más longevo del mundo en activo, celebró hoy 105 años homenajeado en su Oporto natal, pero con la mente puesta en el rodaje para el 2014 de un nuevo filme, "O velho do Restelo".

La inauguración de la exposición "Manoel de Oliveira - 105 revistas", un tributo que le rinden publicaciones especializadas en cine y artes, fue uno de los actos organizados en la ciudad que le vio nacer el 11 de diciembre de 1908.

El Museo Nacional de Prensa exhibe desde hoy trabajos sobre el realizador divulgados por "Cahiers du Cinéma", "Beaux Arts", "L'Avant Scéne Cinéma" o "L'Acchiappa Film", entre otras 105 revistas que le han dedicado reportajes.

Acompañado por su familia, el director declaró a los medios que su idea es continuar filmando durante más años.

Las ganas son muchas, pero las posibilidades bastante remotas", admitió el cineasta.

Los homenajes en su Oporto natal concluyen con el lanzamiento de una pieza de porcelana en tributo a uno de sus filmes más célebres, "Aniki Bobó" (1942), considerado un precursor del neorrealismo italiano.

Alrededor de 60 filmes ha rodado Manoel de Oliveira

De Oliveira, considerado el cineasta portugués más reconocido internacionalmente, es un infatigable autor de unas 60 películas, entre largos, cortos y documentales, caracterizadas por su profunda perspectiva cultural e histórica a través de la que procura encontrar la armonía entre la palabra y la imagen.

El mismo día de su cumpleaños, el Estado portugués le homenajeó también al declarar la casa en la que vivió durante 42 años, entre 1940 y 1982, monumento de interés público.

Situada en la zona oeste de Oporto, la residencia obtuvo el reconocimiento tanto por la relevancia de De Oliveira como por su calidad arquitectónica, asociada a grandes nombres del modernismo portugués.

El pasado fin de semana, la Orquesta Sinfónica de Oporto también le rindió un tributo, al que asistió el primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, y en noviembre se anunció que el prestigioso Museo Serralves de Oporto abrirá una Casa del Cine para el estudio de su obra, de raíces cristianas y humanistas.

El paso de los años no ha perjudicado la actividad creadora del realizador, que a partir de los años 80 (cuando tenía ya cumplidos los 70 años) firmó casi una película por año, con más éxito en los circuitos independientes que entre el gran público.

"Francisca" (1981), "La divina comedia" (1991), "No, o la vana gloria de mandar" (1990) y "Una película hablada" (2003) son ejemplos citados por los cinéfilos como mejores exponentes de la universalidad de su obra, arropada en muchos casos por el productor luso Paulo Branco.

Su prolífica carrera, iniciada en 1931 con un documental mudo y en blanco y negro, "Douro, Faina Fluvial", logró también premios como el León de Oro de Venecia de 1985, por "El zapato de raso", o el galardón del Jurado de Cannes, en 1999, por "La carta".

Desde que en 2008 cumpliese 100 años, ha filmado cuatro cintas de ficción, la última el pasado año titulada "Gebo et l'ombre" ("Gebo y la Sombra"), basada en el texto de Raul Brandao y protagonizada por Michael Lonsdale, Claudia Cardinale y Jeanne Moreau.

Adelaide María de Oliveira Trepa, hija de De Oliveira, confirmó a que su padre se prepara para rodar en 2014 otra cinta.

A "O Velho do Restelo", un mediometraje que reflexiona sobre la historia de Portugal a través de textos de Camoes o Cervantes, le falta sólo la financiación, calculada en unos 350.000 euros (481.000 dólares).

“Todavía no está el dinero, pero parece que el asunto va por el buen camino", adelantó hoy mismo el cineasta De Oliveira.

La falta de apoyos a la creación cinematográfica ha sido precisamente uno de los caballos de batalla de un director que ha trabajado con figuras como John Malkovich, Catherine Deneuve y Alfredo Mastroianni.

Yo no me quejo de nada, porque no sirve (...) Los gobiernos deberían auxiliar mucho al cine, ayudando a los realizadores, pero no como un favor, sino como una obligación", proclamó De Oliveira en una intervención pública en el 2009.

 

asj

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