Gonçalo M. Tavares seducido por el esperpento

Tal como otros escritores extranjeros han sucumbido ante el absurdo de la vida cotidiana en México, el narrador portugués se rindió ante la extravagante realidad del DF

COMPARTIR 
10/12/2013 03:57 Virginia Bautista
El narrador lusitano, elogiado por Saramago y Lobo Antunes, plasmó en un libro su visión acerca del absurdo de la vida cotidiana del DF
El narrador lusitano, elogiado por Saramago y Lobo Antunes, plasmó en un libro su visión acerca del absurdo de la vida cotidiana del DF

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de diciembre.-  “Lisboa es linda, pero aquí, en México, Jesucristo es negro”, comenta el escritor portugués Gonçalo M. Tavares en su crónica El hombre feliz, reunida en su nuevo libro Canciones mexicanas (Almadía).

El narrador nacido en Angola (África) en 1970 se refiere a la imagen del Señor del Veneno que se encuentra en la Catedral Metropolitana y que, según una leyenda que data del siglo XVII, la escultura adquirió ese color tras absorber el veneno que estaba destinado a uno de los sacerdotes que todas las mañanas le besaba los pies.

Esta es una de las historias que cautivaron al cuentista y novelista en 2010, cuando conoció la Ciudad de México y se perdió por sus calles, barrios, plazas y bares durante 15 días. Resultado de este viaje es el volumen que reúne 27 crónicas-relatos sobre el absurdo de la vida cotidiana en la gran metrópoli azteca.

“Ha sido un viaje muy impactante. Estuve 15 días, pero fueron muy impresionantes, porque el número de estímulos por metro cuadrado es muy grande. Si estás en Viena, todo es predecible, tranquilo, nada ocurre. Pero si estás una hora en el centro del Distrito Federal, tus ojos ven cosas distintas y eso me ha marcado”, comenta en entrevista.

“Este libro es 95 por ciento ficción. Pero el cinco por ciento que no es ficción me marcó profundamente, porque la Ciudad de México tiene mucha mezcla. Algo que me agrada particularmente son las ligaciones que existen entre las cosas”, agrega el autor cuya obra ha sido elogiada por escritores de la talla del Nobel de Literatura portugués José Saramago y de António Lobo Antunes.

“En un barrio entré a una paletería para comprar un helado de chocolate”, cuenta.

“Y en el mismo compartimiento estaban dos mujeres de 80 años rezando en una pequeña capilla. A esta relación de cosas me refiero. Tiene que ver con el proceso creativo: aproximar cosas que son aparentemente lejanas”, explica.

Como los escritores ingleses Henry Graham Greene (1904-1991) y Malcolm Lowry (1909-1957), quienes visitaron México en 1938 y 1936-37, respectivamente, creando celebradas obras como Caminos sin ley, el primero, y Bajo el volcán, el segundo, Tavares confiesa que el país y su energía lo han atrapado.

“Me fascinan las ciudades grandes, porque me gusta observar la multitud. Puedes ver los comportamientos humanos con mayor intensidad. Cuando hay muchas personas, los miedos, los deseos existen, pero no los ves con tanta rapidez. En México los ves con un ritmo más veloz”, agrega.

Realidad y desatino

Así, quien es considerado uno de los narradores en lengua portuguesa más destacados de hoy recrea las historias de enfermos de Parkinson que pasean en bicicleta, danzas que curan del envenenamiento, la “enrevesada geometría” del mezcal, un cura que se suicida varias veces, una manifestación de locos atacada por perros hambrientos y turistas que admiran una catedral en perpetuo hundimiento, entre otras historias.

“No vi violencia, sino tensión. Viniendo de Lisboa, me impuso ver a la policía con sus ametralladoras en las calles, cerca de la gente, lo que no es normal en mi país. Sentía un miedo no explícito, sino subterráneo. No vi mucha pobreza extrema. Pero también estaba la alegría de las personas, que ríen todo el tiempo, su energía, su teatralidad.”

Quien también acaba de publicar en español su novela Aprender a rezar en la era de la técnica, el cuarto título del ciclo El reino, en el mismo sello, en la que parte de que en el siglo XXI “el sonido de la máquina ha opacado al de la oración”, añade que la literatura es “una máquina orgánica” de reflexionar.

“Intento que mis libros no sean un pasatiempo. No me gusta la literatura como pasatiempo, sino que las historias generen reflexiones. Es bueno que la lectura nos dé placer, pero no puede ser sólo eso, debe hacer pensar a los lectores, motivarlos a resistir, a ser críticos. La cultura y el arte deben ser liberadores”, indica.

El autor de Jerusalén y El barrio y los señores dice que cuida mucho que cada libro sea muy distinto al anterior. “Cada entrega me pide un modo diferente de escribir, una estructura y un lenguaje distintos. Lo que sí conservo es un estilo propio que tiene que ver con la síntesis; me gusta eliminar palabras, ser exacto, seco. No me agradan los laberintos o la escritura que da curvas”, advierte.

Tavares adelanta que acaba de publicar en Portugal el largo ensayo Atlas del cuerpo y de la imaginación, integrado por centenas de imágenes de artistas. “Es una mezcla entre ensayo, ficción e imágenes. Evoco cómo expresa el cuerpo el dolor, el deseo, el miedo, el movimiento o qué significa pensar. Parto de la idea de que los movimientos son pensamientos, que los instintos lo son. En México se publicará el año entrante”, afirma.

Libro

Título: Canciones mexicanas
Autor: Gonçalo M. Tavares
Editorial: Almadía, México, 2013, 92 pp.

Comparte esta entrada

Relacionadas

Comentarios