Revisan estirpe de la foto

Luna Córnea ofrece una serie de pistas sobre los últimos 30 años de producción fotográfica que ayudan a entender lo que hoy sucede en la instantánea, incluso en la digital

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05/12/2013 03:41 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de diciembre.- En el número 214 de la calle Tehuantepec, en la colonia Roma, un grupo de fotógrafos hizo de una casa habitación la primera plataforma para la profesionalización de la imagen  a finales de la década de los 70 del siglo pasado, no sólo como objeto documental, sino como creación artística.

Se trató de la llamada “Casa de la imagen” concebida como sede del Consejo Mexicano de la Fotografía, con artistas como Pedro Meyer, Lázaro Blanco y Patricia Mendoza. 

Con sólo una década de vida, el espacio se convirtió en el principal antecedente de la foto contemporánea, incluso en la semilla fundadora del Centro de la Imagen (CI), al generar los primeros encuentros y proyectos editoriales a escala latinoamericana, en los que la instantánea representó el papel protagónico.

Por ello, revisar su archivo, que heredó íntegro al CI, es trazar una genealogía de la imagen, asegura en entrevista Alfonso Morales, quien tomó la trayectoria de esta casa como eje conductor de una investigación sobre el pasado reciente de la imagen, que se despliega en la revista Luna Córnea, titulada “Viajes al Centro de la Imagen II”.

A partir de la cronología de las exposiciones en esta casa, la revista editada por el Centro de la Imagen ofrece, más que una monografía, una serie de pistas sobre los últimos 30 años de producción fotográfica que ayudan a entender en gran medida lo que hoy sucede en la instantánea, incluso en su versión digital.

Alejan la nostalgia

Morales señala que no se trata de un ejercicio de añoranza; al contrario, es una revisión historiográfica que plantea un diálogo entre el pasado y el presente de una disciplina que tardó en reconocerse como una profesión con ramificaciones hacia el arte.

“No pretende ser una revisión exhaustiva, sino un conjunto de calas, en el sentido de atravesar desde distintos ángulos la historia para ver cuáles son las capas de este acervo. 

“Es recuperar el álbum de nuestros ancestros para darnos cuenta de cuán vivos estamos, y algunas de estas pistas se pueden desarrollar en investigaciones independientes”, indica del ejemplar que se presenta hoy en el Museo de Arte Moderno.

Aun cuando en décadas previas hubo intentos de colectivos fotográficos, fue hasta la creación del Consejo que este oficio encontró un eco, por lo que uno de los méritos del grupo fue reunir un abanico de profesionales de la imagen desde escritores, artistas, hasta historiadores y académicos, y, en consecuencia, romper las fronteras conceptuales y geográficas.

Entonces desmenuzar el itinerario de la actividad fotográfica del Consejo permite también trazar la historia de las últimas dos décadas del siglo XX, analizar los mecanismos por los cuales se construyó la contemporaneidad de la foto mexicana, y por último establecer un encuentro entre generaciones.

Morales señaló como primeros proyectos los coloquios que organizó el Consejo, donde participaron profesionales de Colombia, Cuba, Brasil y Argentina, junto con las muestras fotográficas que lo mismo exhibieron retratos de Romualdo García, una serie de migrantes guatemaltecos y otra de la cotidianidad en Cuba, hasta los primeros trabajos de Graciela Iturbide y Pedro Meyer.

“Entonces por primera vez desde México y Latinoamérica se buscó establecer un mirador de las necesidades de la imagen, fuera de los lineamientos que marcaban otros países”, señaló Morales al precisar que este número es la segunda entrega de la serie Viajes al Centro de la Imagen, que tendrá una tercera edición el próximo año.

Explicó que la formación del Consejo tampoco fue espontáneo ni en aislado; más bien se entiende dentro del crisis política y social de la década de los 70, todavía con remanentes del movimiento estudiantil de 1968.

“Es una década que tiene mucho movimiento, una crítica social fuerte, y ellos respondieron al deseo de desmontar el dominio de un régimen monopartidista. Es un periodo de extraordinaria agitación en Latinoamérica, de rechazo a los regímenes autoritarios, y en ese caldo de cultivo emerge el Consejo”, concluyó.

Revista crece a pesar de retrasos

A pesar del cierre del Centro de la Imagen por el retraso en las obras de remodelación, el programa editorial protagonizado por Luna Córnea tiene un proyecto de ampliación para el siguiente año, que dé salida a la investigación que queda fuera de la publicación editada por Alfonso Morales.

Sin alterar la revista, se planean dos líneas editoriales. Por un lado, una serie de publicaciones trimestrales o cuatrimestrales alimentadas por la investigación que resulte de Luna Córnea.

Por otro lado, la creación de una plataforma digital para la reatroalimentación casi inmediata con el público a partir de información sobre la producción fotográfica, en un sentido noticioso, detalló Morales, quien espera que los proyectos se materialicen en 2014.

“Las instituciones no pueden ser irresponsables y no entender la importancia de mantener este espacio; lo estoy pensando como un espacio vivo no sólo en términos de su remodelación sino en su capacidad de volver a generar el diálogo”, señaló.

Aseguró que la investigación a partir del propio archivo del Centro de la Imagen genera tanta información que podría alimentar otros proyectos editoriales, lo que también obliga a mirar otras herramientas.

“Yo creo que acomodándose las aguas institucionales, sí se entenderá la importancia de este espacio”, dijo. 

 

Título: Luna Córnea. Viajes al Centro de la Imagen II

Editorial: Conaculta/Centro de la Imagen. 512 pp. Bilingüe. 2013

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