Nerviosismo europeo

Enrique Del Val Blanco

Ya se sabrá si el rescate va para adelante con el apoyo del dinero ruso o de plano Chipre se convierte en el primer país en abandonar la zona euro. 23/03/2013 01:23

Nerviosismo europeo

La situación que, con la crisis financiera de Chipre, actualmente están viviendo en Europa indica, una vez más, que quienes dictan las políticas económicas desde los organismos supranacionales desconocen la realidad en la que viven millones de personas, así como que algunas de sus decisiones provocan mayor caos y no resuelven el problema.

Chipre, una de las economías más pequeñas de la eurozona, con apenas el equivalente a 0.17% del PIB europeo, ha puesto a sufrir a toda Europa a causa de la severidad de las medidas que le han dictado y a la violación de acuerdos previos de esa región.

Hace una semana se despertaron los chipriotas con la noticia de que su gobierno, el cual había tomado posesión apenas a mediados del mes pasado, pactó un rescate para los bancos privados y públicos del país por valor de diez mil millones de euros, a cambio de imponer lo que ya es conocido en la jerga económica como “corralito”, derivado de lo ocurrido en Argentina con la limitación a la libre disponibilidad de los depósitos bancarios en diciembre de 2001.

El rescate chipriota estipula que se aplicará un impuesto de una sola vez a los residentes y no residentes en el país. Este impuesto será de 9.9% para los depósitos mayores a 100 mil euros y de 6.75% para aquéllos menores que esa cantidad, por lo que para cobrarlo el gobierno impedirá sacar dicha cantidad de los depósitos de la gente: “el corralito”. Por supuesto estas medidas han encontrado la oposición de los chipriotas y de la mayoría del Congreso de dicho país.

Uno de los grandes problemas que ha suscitado es que se viola un acuerdo del Eurogrupo, mediante el cual los depósitos de menos de 100 mil euros estaban totalmente protegidos de cualquier incautación o impuesto. Ahora, los habitantes de países en condiciones parecidas, como España o Portugal, han levantado las cejas con preocupación y se preguntan si a ellos no les va a ocurrir lo mismo y qué tan seguro es depositar en los bancos de la zona.

Parte de la posible solución a la crisis, según los medios de comunicación, vendrá de Rusia, ya que de los casi 80 mil millones de euros que se encuentran depositados en los bancos, cerca de 20 mil son de extranjeros y proceden de ciudadanos rusos, en su mayoría supuestamente producto de lavado de dinero de mafias de ese país y otra pequeña parte es propiedad de más de 60 mil pensionistas ingleses a los cuales su gobierno ha dicho que los compensará para que no pierdan nada.

El gobierno ruso ha protestado por la imposición del “corralito” y el impuesto establecido, y ha reclamado a la Unión Europea el porqué no se le consultó antes de tomar esta medida. Incluso el presidente de la Comisión se ha ido a pedir disculpas a Moscú.

Sin embargo, el interés ruso no es sólo por la protección de los ahorros de sus nacionales en Chipre, sino que está muy interesado en los yacimientos de gas natural que recientemente se han descubierto en aguas chipriotas, además de la posibilidad de establecer alguna base militar en esa estratégica zona.

Desde hace años un grupo de expertos, según la prensa del grupo Pimco, indicaba que los bancos chipriotas necesitaban un apoyo de entre siete mil y diez mil millones para garantizar la solvencia. En la Unión Europea lo consideraron y nunca lo tomaron en cuenta y lo creyeron exagerado. Ahora la necesidad es de 17 mil millones de euros, de los cuales pretenden expoliar a los ahorradores con cerca de seis mil millones.

Hay mucha especulación sobre lo que pasará la próxima semana desde el plazo límite fijado para el lunes hasta cuando abran los bancos el miércoles y los ahorradores puedan sacar dinero. Esto, a pesar de que supuestamente ya se están tomando medidas para que no haya una salida masiva de capitales.

Además, ya se sabrá si el rescate va para adelante con el apoyo del dinero ruso o de plano Chipre se convierte en el primer país en abandonar la zona euro. Hasta el día de hoy nadie sabe qué puede pasar, por lo que el nerviosismo, no sólo en Chipre sino en países con problemas similares, está en aumento.

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