El fácil retorno…
Enrique Aranda
Cien días después de iniciada la gestión de Peña Nieto, no ha habido mayores tropiezos y regresa el PRI de forma por demás tersa… 11/03/2013 02:02
En múltiples ocasiones en el pasado reciente, vigentes aún las administraciones panistas, escuchamos a los más diversos liderazgos del priismo reconocer que su retorno al primer nivel de la administración pública federal, a la Presidencia en particular, no sería en forma alguna sencillo y, menos, la recuperación de la confianza y el reconocimiento de la sociedad a su capacidad de gobernar.
Hoy, 100 días exactos después de iniciada la gestión de Enrique Peña Nieto, es posible asegurar que la vuelta del viejo o nuevo PRI, como se prefiera, a la conducción del país, está dándose no sólo sin mayores tropiezos para quienes cumplen ahora roles protagónicos en la trama nacional, sino, inclusive, hasta de manera festiva y por demás tersa… aunque, vale decir, ello ocurre así más por la omisión de los menos, que por la acción de los más.
Es cierto, y ahí están los hechos para evidenciarlo, que el nuevo gobierno ha dado muestra sobrada de un oficio político que sus antecesores panistas nunca pudieron exhibir: la incuestionable cercanía del Ejecutivo con el Legislativo y el Judicial en apoyo al diálogo franco entre Poderes, el inmediato reposicionamiento de México como un actor relevante a nivel latinoamericano y mundial, la toma de decisiones con miras a restablecer la relación entre gobierno e Iglesia o, si se prefiere, con las iglesias y los credos, son sólo algunos ejemplos.
También lo es que el jefe del Ejecutivo y quienes más cerca se encuentran de él, asumieron los cargos “con la tarea hecha…, que no llegaron a conocer el terreno” y que su apuesta no es otra que ser parte de lo que, desde su campaña, el Presidente definió como un gobierno eficaz y de resultados.
Ello, sin embargo, no explica suficientemente el feliz retorno del priismo a Los Pinos que, digámoslo claro, no habría sido como fue y es aún, sin la decisión de Gustavo Madero y Jesús Zambrano de sumar de manera acrítica y casi incondicional a PAN y PRD al Pacto por México que, elaborado mediante la suma de propuestas —panistas y perredistas en su mayoría— que en otro momento el priismo desechó y bloqueó, hoy arroja como fruto perverso la percepción social —y en política ello cuenta— de que la oposición política ha sido borrada, cuando no cooptada por el nuevo régimen.
¿O no es cierto que la aceptación de esa creencia-percepción tiene en crisis igual al partido de la derecha que al más representativo de las izquierdas, y que un día sí y otro también ahí se levantan voces contra sus liderazgos y su manera de conducirse ante el nuevo gobierno? ¿No es verdad que, más allá la intrínseca bondad de algunas de las iniciativas del Pacto, cada vez es más frecuente escuchar aquello de que PAN y PRD son, ciertamente la mejor y comprometida oposición… mientras que el PRI es la mejor opción de gobierno?
En julio, México irá a elecciones en 14 estados. Entonces veremos lo que ello significa…
Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.
