Historias de campaña… y sindicatos

Enrique Aranda

10/02/2013 01:18

Historias de campaña… y sindicatos

Más de una ocasión, en el curso de la campaña presidencial pasada, voceros oficiales y oficiosos, y dirigentes del Revolucionario Institucional emitieron comentarios y refirieron, con mal disimulada preocupación, supuestos a reales desencuentros entre su candidato y el dirigente del sindicato petrolero, el indefendible Carlos Romero Deschamps. Nunca en la búsqueda de confirmar o desestimar aquellas, ni en público ni en privado, el STPRM desmintió u ofreció argumentos en contrario.

Existieron, incluso, quienes ofrecieron cuenta detallada de una nunca confirmada reunión entre el impresentable (ahora) senador y la eterna lideresa magisterial Elba Esther Gordillo con el entonces candidato tricolor en la que, sin más y en abono de la reconquista de la Presidencia, éste les habría pedido que, en aras de avanzar en la “dignificación del sindicalismo mexicano”, aceptaran dejar sus respectivas posiciones en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Ella, se dijo entonces, habría aceptado —“bajo sus reglas y condiciones, ciertamente”— y él se habría negado. Desde entonces, más de uno al interior del priismo comenzó a hablar de una cierta reedición del Quinazo, en referencia al diferendo entre el gobierno y los trabajadores del sector petrolero que, en los inicios del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, derivó en la detención del entonces indiscutido e intocable Joaquín La Quina Hernández Galicia, dirigente entonces del poderosísimo sindicato.

La notable ausencia de Romero Deschamps en la ceremonia de  “reconocimiento al valor y solidaridad” que, este viernes, se rindió a rescatistas y peritos que laboraron tras el colapso del anexo B2, y en memoria de las víctimas, en la explanada central del complejo administrativo de Petróleos Mexicanos (Pemex), hizo recordar a muchos la anterior y muchas más historias.

Más, cuando varias horas después del percance, voceros oficiales del sindicato afirmaban no haber recibido aún “instrucciones de fijar un posicionamiento o hacer algún comentario” sobre lo ocurrido en la Torre de Pemex donde, vale recordar, 38 trabajadores, la mayoría de base, perdieron la vida y un centenar resultó con lesiones y de los que, al menos hasta ayer, media docena permanecían hospitalizados en condiciones de gravedad… y, adicionalmente, cuando desde el viernes se multiplicaron las versiones de que el ausente dirigente “ya no es tal, pues fue relevado desde octubre”.

No deberán de pasar muchas horas, ahora sí, antes de que las versiones se confirmen o sean desestimadas de manera oficial y que, sea una u otra, se esclarezca también el entorno en que se dan las relaciones entre el gobierno y el sindicato de la más importante paraestatal… lo que, ciertamente, no es en forma alguna irrelevante.

Al tiempo…

Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.

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