“Antidemocráticos, rechazos vecinales”: Enrique Peñalosa, exalcalde de Bogotá

No son dueños del espacio público, aunque se crean con un derecho superior, afirma

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30/08/2014 04:08 Francisco Pazos
Enrique Peñalosa declaró que frente al interés vecinal deberá prevalecer el interés público en el desarrollo de proyectos que beneficien a una ciudad. Foto: Especial
Enrique Peñalosa declaró que frente al interés vecinal deberá prevalecer el interés público en el desarrollo de proyectos que beneficien a una ciudad. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de agosto.- La oposición vecinal al desarrollo de proyectos para la mejora de la movilidad en la ciudad constituye una expresión antidemocrática, señaló Enrique Peñalosa, exalcalde de Bogotá, Colombia, y especialista en desarrollo
sustentable.

 De paso por la Ciudad de México, Peñalosa ofreció una conferencia sobre diversos temas enfocados al desarrollo sustentable de la ciudad desde el enfoque del transporte y el rescate del espacio público.

 El planteamiento que hizo radica en que los vecinos se consideran con un derecho superior al aprovechamiento del espacio público que los rodea frente a las personas que viven en otras zonas de la ciudad.

 “Pongamos un ejemplo, un apartamento frente al Central Park, en Nueva York, en donde viven las personas más ricas, estas personas ¿tienen más derecho al Central Park frente a un pobre que vive en el Bronx? No lo creo, los dos tienen el mismo derecho.

 “Los señores vecinos a veces sienten que tienen derecho y no quieren permitir que se hagan banquetas más anchas o ciclovías, pero no saben que ellos no son los dueños de ese espacio público aunque quede junto a su casa. Éstas deben ser decisiones de país”, explicó Peñalosa.

 El excandidato a la Presidencia de Colombia destacó que frente al interés vecinal deberá prevalecer el interés público en el desarrollo de proyectos que beneficien a la ciudad, como ciclovías, corredores de Metrobús o la peatonalización de vialidades.

Peñalosa recordó un proyecto que planteó en Bogotá durante su gestión como alcalde, mediante el cual propuso la apertura de un club de golf, ubicado en una zona exclusiva de esa ciudad
colombiana.

 “Dijo que íbamos a convertir el club más exclusivo de golf de Colombia, en donde está la élite de la élite, en un parque público. Lo más interesante fue que muchos vecinos, que no eran socios del club, no querían porque era más elegante ser vecinos del club que de un parque. Esto es contradictorio porque en cualquier lugar del mundo, los parques valorizan como ocurre en Central Park”, dijo el exfuncionario.

 En la capital, proyectos para la construcción de corredores de transporte público como las líneas 4, 5 y 6 o ciclovías como la de Dakota en la colonia Nápoles o el plan para la avenida División del Norte, han afrontado férreas oposiciones vecinales.

 Otro tipo de proyectos como el denominado ecoParq, mediante el cual se busca el control del estacionamiento en delegaciones como Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Coyoacán y Benito Juárez también han visto el rechazo de los habitantes de la capital.

“Podemos decidir democráticamente en la Asamblea Legislativa del DF cómo utilizamos el espacio vial. Si queremos dejar carros estacionados en lugar de hacer banquetas más amplias, yo puedo tener una opinión diferente, pero ésa es la democracia.

“Pero lo que es muy claro es que los vecinos no pueden decidir cómo es que se usa el espacio vial, eso es totalmente antidemocrático. Porque si no, los vecinos de sectores de ingresos altos siempre van a inventar toda clase de restricciones para restringir los proyectos”, cuestionó.

Peñalosa indicó que una expresión democrática en las grandes ciudades está vinculada con el desarrollo del transporte
público.

 El exalcalde de Bogotá aseguró que este desarrollo enfocado es una de las soluciones posibles al problema del congestionamiento que afrontan las grandes urbes como la Ciudad de México, al abrir las vialidades a los servicios que transportan a la mayoría de los habitantes de una ciudad.

 “Lo primero que habría que hacer es lo obvio, abrir todos los carriles de la ciudad con carriles exclusivos para autobuses, todos. No debería haber nunca un autobús embotellado en el tráfico, esto es muy absurdo y debería de ser la máxima prioridad”,
consideró.

 Peñalosa reconoció que para fomentar el uso del transporte público también es necesario que los servicios sean seguros, eficientes, rápidos y limpios para que los usuarios opten por ellos.

 “El transporte público se puede mejorar y se tiene que ir limitando el uso del automóvil más y más. Esto es un tema de democracia, nadie dice que la gente no tenga carro, pero sí que no lo usen de otra forma”, dijo.

 

Todos tienden a regular marchas

La regulación de las marchas que bloquean las calles de una ciudad ha sido histórica, incluso en ciudades avanzadas y con gobiernos democráticos, aseguró Enrique Peñalosa, exalcalde de Bogotá y especialista en desarrollo urbano.

 Al ser cuestionado sobre las acciones de inconstitucionalidad que promovieron las comisiones de Derechos Humanos nacional y del DF contra la Ley de Movilidad, en la que se regulan las manifestaciones públicas, Peñalosa aseguró que este proceso ocurre en prácticamente todas las ciudades del mundo.

 Explicó que si bien, todos los habitantes de una ciudad tienen derecho a manifestar públicamente sus inconformidades, frente a este derecho prevalece el interés general de la ciudad.

 “El interés general prevalece. Tenemos en el DF 22 millones de personas y cada persona a la que le molesta algo no puede salir a bloquear la autopista o el transporte público. Hasta en Bogotá también se tiene que pedir permiso, pero esto ocurre en París desde hace 40 años”, dijo.

Peñalosa recordó que en la década de 1970, en Francia, uno de los países reconocidos por sus gobiernos democráticos, algunas manifestaciones que no habían solicitado permiso a la autoridad fueron detenidas, incluso con el uso de la fuerza pública.

 La Ley de Movilidad del Distrito Federal, publicada en la Gaceta Oficial el 14 de julio pasado, hace referencia en sus artículos 212, 213 y 214 a la organización, sitios y requisitos que deberán cumplir las manifestaciones que se realicen en la ciudad.

 Uno de los temas más cuestionados por los organismos de derechos humanos de la capital y nacional fue la obligación de que los grupos de manifestantes den aviso a las autoridades, 48 horas antes de la realización de una marcha.

 La regulación motivó que ambas comisiones interpusieran un recurso de anticonstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la violación al derecho fundamental a la libre
manifestación.

El recurso generó debate en la Asamblea Legislativa local donde se consideró que la legislación es perfectible y abre el debate para que el GDF tenga finalmente la facultad para regular las manifestaciones.

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