50 años contra la polución en la Ciudad de México

En 1964, un experto expuso la necesidad de sacar del DF a la industria y quitar el uso de combustibles como el petróleo, el carbón y la leña en las casas

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06/07/2014 08:03 Arturo Páramo

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de julio.- Hace medio siglo la Ciudad de México ya experimentaba problemas de alta concentración de contaminantes en la atmósfera y, de acuerdo con especialistas de la época, el mayor problema que generaban era la falta de visibilidad en el Valle.

El programa Hoy No Circula instrumentado en los años 90  del siglo pasado, tuvo una actualización el pasado 1 de julio y consiguió  lo que era imposible siquiera aventurar en 1964: que los autos dejen de circular el fin de semana.

Excélsior  publicó, en junio de 1964, una entrevista con el doctor  Gustavo Viniegra, director de Higiene, Industrial, Salubridad y Asistencia, donde expuso la necesidad de sacar a la industria y eliminar el uso de combustibles como el petróleo, el carbón y la leña en casas e industria.

Era otro México.

De acuerdo con el reporte de Viniegra, diariamente se lanzaban 549 toneladas de contaminantes a la atmósfera.

En el DF había 6.5 millones de habitantes y un millón de viviendas. Estaban en proceso de tenderse las conurbaciones entre las delegaciones periféricas y los municipios del Estado de México que hacen frontera con la Ciudad de México.

La industria seguía siendo la principal actividad económica en la Ciudad de México, y los parques industriales de Vallejo, Nueva Granada e Inguarán estaban en su apogeo.

De acuerdo con el estudio presentado por Viniegra, 45 por ciento de las viviendas usaban gas o electricidad, mientras que  44 por ciento utilizaba el petróleo como su principal fuente de energía, y el  11 por ciento restante, además utilizaba estufas y calentadores de leña o carbón.

Existían 30 mil giros industriales que consumían petróleo, diáfano, gas natural o licuado que, sin embargo, no contaban con filtros o procesos para eliminar o reducir los gases que se lanzaban a la atmósfera.

Nos envenenamos lentamente. Es el triste privilegio de la civilización”, decía el especialista en entrevista con este diario a finales del sexenio del presidente Adolfo López Mateos.

Los principales daños de la contaminación reportados en el estudio iban en este orden: “reducción de la visibilidad, daños a la vegetación y deterioro de materiales”.

Hasta el cuarto lugar aparecían los “efectos fisiológicos en seres humanos y mascotas, entre ellos, asma de Yokohama, de Nueva Orleans y Sao Paulo, y efectos sicológicos”.

En la Ciudad de México circulaban 300 mil vehículos de motor entre autos, camiones, y motocicletas que consumían gasolinas ricas en sulfuros, plomo, y otros metales pesados.

Diariamente la industria y los automóviles consumían 11 mil 312 toneladas de combustibles, y en las casas se quemaban a diario 330 toneladas de carbón o leña.

Este uso de combustibles “significaban un incremento en los índices de prosperidad”, señalaba el estudio de Viniegra.

“Poluyentes” mínimos

A los contaminantes atmosféricos se les nombraba “poluyentes”, y en comparación con los que se miden en la actualidad eran pocos.

En las mediciones realizadas hace 50 años se determinó que se lanzaban una tonelada de amoniaco, 18.5 toneladas de aldehídos, 84 toneladas de óxidos nitrosos, 51 toneladas de ácidos, 124.5 toneladas de materiales orgánicos, 249.5 de dióxido de azufre, 14.9 de trióxido de azufre y 50 toneladas de hidrocarburos.

En total sumaban 549 toneladas diarias, sólo de consumo de combustibles.

 México forma parte ya de la tragedia de la polución”, destacó Gustavo Viniegra.

En ese entonces nadie se planteaba la posibilidad de que dejaran de transitar los autos en la Ciudad de México como se hace actualmente con el programa Hoy No Circula, durante el cual llegan a quedar detenidos 750 mil vehículos.

Tampoco se pensó entonces que la industria prácticamente se quedaría relegada en Vallejo y debería cumplir normas anticontaminantes severas.

Entre las medidas que se planteaban para dar solución a los contaminantes estaban obras de “macroingeniería” para ventilar el valle, prestar facilidades a los habitantes del Distrito Federal para vivir fuera de la ciudad; limitaciones al crecimiento urbano en la Cuenca del Valle de México, y crear
ciudades satélite.

Ninguna se concretó.

 

1964

Los número de la Ciudad de México en el último año de gobierno de López Mateos

  • 6.5 millones de habitantes.
  • 1  millón  de viviendas.
  • 45%  de casas usaban gas o electricidad.
  • 44% de casas usaban petróleo como fuente de energía.
  • 11%  de casas usaban leña o carbón.
  • 30 mil giros industriales consumían petróleo.
  • 300 mil vehículos de motor circulaban por la ciudad.
  • 11 mil 312 toneladas de combustibles consumían  diariamente la industria y los automóviles.

 

Programa voluntario

El Programa Hoy No Circula nació durante la época en que los niveles de contaminación atmosférica de la Ciudad de México eran tan altos que era irrespirable el ambiente.

En 1989, cuando entró en vigor la medida, la población del Distrito Federal rondaba los 8.5 millones de habitantes y la ciudad prácticamente ya estaba conurbada a los municipios del Estado de México que la circundan.

En un inicio el programa era voluntario, pero se volvió obligatorio a partir de 1990.

El Distrito Federal lo aplicó de manera unilateral hasta que  fue adoptado por el Estado de México y se creó la Comisión Ambiental Metropolitana, cuya presidencia se turna entre ambas entidades.

De forma paralela, avanzó la reubicación de industrias fuera de la Ciudad de México y fue cerrada la Refinería de Azcapotzalco en 1991.

Además ya habían sido cerradas las ladrilleras que se mantenían en la zona suroeste del Valle de México y que contaminaban la atmósfera con la quema de leña en los hornos en que se cocían los tabiques.

Las que tuvieron que reducir sus emisiones contaminantes mediante la disminución de su producción fueron las empresas cementeras del norte del Valle de México que se trasladaron a Hidalgo.

La que no ha cerrado hasta la fecha es la Termoeléctrica de Texcoco (en la frontera entre Ecatepec y Tecámac) que funciona las 24 horas del día quemando combustibles para producir electricidad.

Al paso de los años, el Hoy No Circula se ha endurecido con mejores sistemas de medición de contaminantes, mecanismos de videovigilancia en los verificentros, y ahora con la restricción de circular los sábados.

El programa ha permitido que al año se dejen de emitir  141 mil toneladas de precursores de ozono, y 23 mil toneladas de partículas finas (PM10 y PM20) a la atmósfera del Valle de México.

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