Centro Médico Nacional La Raza, cuenta historia de la mujer

El Hospital 3 de Ginecología y Obstetricia del IMSS, en La Raza, ha ido cambiado su vocación acorde a las necesidades de la población femenina

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15/06/2014 05:34 Arturo Páramo

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de junio.- El 19 de junio de 1964, día en que se inauguró el Hospital 3 de Ginecología y Obstetricia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el complejo de La Raza, el ritmo de crecimiento demográfico que tenía el país exigía tomar medidas
para reducirlo.

Aquel año, el primero de su funcionamiento, nacieron 15 mil niños en ese hospital que daba servicio al norte de la Zona Metropolitana del Valle de México que tenía entonces un crecimiento explosivo y, parecía, incontenible.

Era otro país, reconoce el director del hospital, Gilberto Tena. La población femenina en México  era de  17.5 millones, por las 52 millones de la actualidad. Cada mujer tenía, en promedio, seis hijos por dos de la actualidad. Por cada 100 mil nacimientos en el que el bebé sobrevivía, morían 70 madres, por 44 de ahora.

Hace medio siglo, las mujeres morían a los 60 años de edad, y ahora la esperanza de vida es de 78, lo que ha conllevado a un incremento de enfermedades crónico degenerativas, como el cáncer.

Ha dado tal vuelco la incidencia de cáncer en la Ciudad de México y se ha reducido tanto el promedio de hijos por mujer, que el hospital transformó su vocación de únicamente atender embarazos de alto riesgo  a ocuparse del cáncer, y volverlo su principal foco de atención.

Actualmente se dan 115 mil consultas al año en el hospital, de las que 50 mil son oncológicas, y anualmente se suministran 10 mil dosis de quimioterapia. Es, además, el hospital con el mayor número de intervenciones quirúrgicas relacionadas con cáncer entre la población femenina.

La Raza, como se conoce al Centro Médico Nacional de La Raza está conformado por una serie de hospitales de alta especialidad que tras la caída del Centro Médico Nacional de la colonia Doctores, durante los sismos de 1985, sólo consiguió incrementar su preponderancia.

El conjunto de hospitales ubicados en Circuito Interior y Vallejo se comenzó a gestar en 1952, cuando se realizó una inauguración simbólica e inició funciones en febrero de 1954.

Para 1962 el grupo hospitalario ya había alcanzado prestigio y en 1964,  el Hospital La Raza se transformó en el Centro Médico Nacional La Raza y se sumó el Gineco3, como se le conoce al hospital de Gineco Obstetricia 3.

De acuerdo con Tena, la historia del nosocomio está ligada al cambio en la pirámide demográfica. Los casos de cáncer cérvico uterino se convirtieron en la primera causa de muerte entre mujeres. Paralelamente se redujo la tasa de fertilidad gracias a los programas de planificación familiar, y con ello cambios físicos en el edificio para dar cabida a áreas de oncología.

(Con el incremento de la edad) empiezan a presentarse enfermedades propias de ésta: hipertensión, diabetes, cáncer. En 1985 se atendía oncología en el Centro Médico de la colonia Doctores y se derivó la atención hacia otros hospitales.

Actualmente se conoce que 95 por ciento del cáncer cervical uterino lo causa el virus del papiloma contra el que ya se tienen acciones muy eficientes.

Desde hace seis o siete años ya no es la primera causa de muerte en la mujer.  En cuanto al cáncer de mama, empezamos a tener campañas de detección oportuna”, puntualizó el director de Gineco3.

En ese hospital se siguen atendiendo los casos de embarazos de alto riesgo en el sistema del IMSS, han laborado en él,  mil 200 especialistas y se han generado 200 artículos publicados en revistas especializadas.

Problemática externa

La Raza sigue siendo uno de los puntos de mayor atención de especialidad en la Ciudad de México.

 El complejo contiene además de consulta externas, el hospital de Especialidades y el de Pediatría.

Aparte de los dramas que se viven en sus pisos, de los casos extremos que son atendidos ahí, fuera del complejo se vive otro drama. Las calles están dominadas por los  cuidacoches y el comercio informal.

 

Consuela el alma

Después de 1985 el Centro Médico Nacional La Raza se erigió como el hospital público de alta especialidad más importante de la ciudad.

En ese conjunto de hospitales que en octubre próximo cumplen 60 años de haber sido inaugurados, se atienden trasplantes de órganos a personas que sufren enfermedades poco comunes.

En La Raza se encuentra el pabellón para atender casos extremos de obstetricia y una de las áreas de atención infantil más grandes del país. Su carga emocional es extrema.

En sus salas de espera los parientes de familiares internados esperan en gran número, sobre cartones, colchonetas, cobijas, cartones o periódicos, noche tras noche, noticias fatales o algún signo de mejoría.

No faltan las historias fantásticas como la de la enfermera incansable, que aparece de pasillo en pasillo, por los elevadores y escaleras, consolando a familiares.

Siempre vestida con su uniforme blanco, orienta a los visitantes que no encuentran la cama de su paciente, suele informar si su estado de salud se ha agravado o si está en franca mejoría.

En este edificio el aire es denso, se respira pesadumbre, de vez en cuando se escuchan gritos y llanto de familiares en la sala de espera de la planta baja tras recibir la noticia de fallecimiento.

En los pabellones de los pisos superiores no hay gritos, son los aparatos médicos los que emiten luces, sonidos mecánicos, no hay quejas, los cuerpos están sumidos en el sopor de los sedantes, mientras la enfermera aparece ocasionalmente, siempre amable, penando, para esfumarse en los pasillos del hospital.

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