CIUDAD DE MÉXICO, 14 de junio.- El momento del debut mundialista llegó. La cita fue en el corazón de la Ciudad de México, el Zócalo capitalino, donde los miles de aficionados no se quisieron perder la oportunidad de observar, en una pantalla gigante, el partido que era de vital importancia , después de lo ocurrido un día anterior entre Brasil y Croacia, donde los pupilos de Luiz Felipe Scolari sacaron tres unidades.

La calle Madero y sus inmediaciones poco a poco comenzaron a inundarse de la marea verde. Conforme caminaban también cantaban y vitoreaban el nombre de
“¡México!” con una gran fuerza.

Ya instalados en la plancha del Zócalo, observaban a  Wilmar Roldán, el árbitro colombiano, dar el silbatazo inicial y desde ese momento fue el enemigo número uno y blanco de todos los reclamos. Algunos aficionados aprovecharon para persignarse, implorando hasta lo más alto, para que este fuera un día en el que México diera una alegría.

Giovani dos Santos daba el primer aviso, gol del mexicano que ponía a gritar a todos, pero el árbitro colombiano anulaba la jugada por un supuesto fuera de lugar, algo que no concebía la afición mexicana. Rápidamente venía a la mente de cada uno de los presentes, la injusticia que cometió el árbitro nipón Yuichi Nishimura en el Brasil-Croacia.

Nuevo aviso de México por conducto de Giovani y otra vez la afición mexicana celebraba, pero el silbante Roldán le cortaba las alas al pueblo mexicano.

Terminaron los primeros 45 minutos y los presentes no se explicaban qué sucedía. Veían jugar bien a su equipo ante un Camerún que fue nulo en lo futbolístico.

Santiago Méndez, quien asistió acompañado por  su hijo para ver el juego en el Zócalo, no lo podía creer. Por más que gritaba y se emocionaba, México no podía anotar.

No sé qué pasa, estamos jugando como siempre, pero las jugadas que ha marcado el árbitro no son. El equipo juega bien pero hace falta mucho dar ese último paso”, analizaba Méndez.

Ya en la parte complementaria. Oribe Peralta hizo estallar el júbilo de todos los mexicanos que esperaban con ansia el gol que pudiera marcar la diferencia después del mal arbitraje del colombiano.

Así, México termina llevándose tres puntos que saben a gloria. La gente se encaminaba rumbo al Ángel de la Independencia, monumento emblemático en los triunfos del Tri. Los festejos se extendían por todo el país en un viernes de quincena, pero la mesura también se hizo presente y es que el próximo rival es el favorito y anfitrión Brasil.

Aún no se ha ganado nada, pero el festejo nadie lo quita.