Acoso, poco denunciado; en 2014, 17 expedientes

Las PGJDF y la CDHDF señalan desconocimiento respecto a que representa un delito que debe perseguirse

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27/05/2014 09:40 Filiberto Cruz Monroy
Alicia Rosas Rubí, fiscal central de Investigación para la Atención de Delitos Sexuales de la PGJDF, reconoce pocas querellas.
Alicia Rosas Rubí, fiscal central de Investigación para la Atención de Delitos Sexuales de la PGJDF, reconoce pocas querellas.

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de mayo.- El acoso sexual en la Ciudad de México es un problema cotidiano, advierten expertos en la materia, pero las denuncias son escasas por desconocimiento y la vulnerabilidad de las víctimas.

Alicia Rosas Rubí, fiscal central de Investigación para la Atención de Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, reveló que en 2012 se iniciaron tres mil 166 averiguaciones previas por delitos sexuales, mientras que en 2013 fueron dos mil 697.

De enero a abril de 2014 se investigan 781 casos de ese tipo, de los cuáles sólo 17 son por acoso sexual.

“El porcentaje relacionado con el acoso sexual digamos que hasta el momento es bajo, esto deriva también de la falta de denuncia de las víctimas. Tenemos que en 2013, del total de las averiguaciones previas iniciadas por delitos sexuales, el acoso sexual representa 2.26% y en el 2014 tenemos el 2.05%”, detalló la fiscal.

Rosas Rubí considera que hay desconocimiento por parte de las víctimas de que el acoso sexual es un delito.

“En primer lugar no hay la cultura (de la denuncia), no hay la educación; en segundo lugar podemos considerar el desconocimiento de que la ley prevé esto como un delito. Otro punto pudiera ser el desconocimiento de que la PGJDF cuenta con una Fiscalía de Delitos Sexuales”, advierte.

Nasheli Ramírez Hernández, consejera de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) en asuntos de género explica que la conciencia de que el acoso sexual es un delito es reciente y su discusión comenzó en la década de los setenta.

“Es un ejercicio de poder, no importa el género, es un un ejericio de poder, son más mujeres (las víctimas) porque en los empleos aún tenemos una estructura patriarcal, entonces las mujeres están abajo, entonces es malo porque son víctimas y malo porque pueden perder el trabajo”, señaló la
experta.

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