Se registra desgajamiento de tierra en Santa Fe

Después de sufrir un reblandecimiento por escurrimiento de agua hace dos años, se revivió la escena, sin que se registraran víctimas; un tramo de la lateral de la México-Querétaro fue cerrado por un desgajamiento

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15/05/2014 05:51 Arturo Páramo

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de abril.- Un talud que se encontraba en la parte trasera de la empresa IGSA cedió debido al constante escurrimiento de agua desde sus instalaciones, provocando el deslave de un cerro en Cuajimalpa.

La mañana de este miércoles, el talud cedió, debido a que, de acuerdo con la delegación Cuajimalpa, el agua escurrió durante meses, y pese a los llamados hechos a la empresa, no se solucionó.

El jefe delegacional en Cuajimalpa, Adrián Rubalcava, explicó que desde noviembre del año pasado se advirtió a la empresa que el escurrimiento de agua estaba deslavando el terreno en la parte trasera del inmueble.

La descarga caía sobre el talud, y ya había provocado un deslave, tras el cual el muro fue reconstruido, y fue esa misma sección la que cedió una vez más este miércoles.

Rubalcava reconoció que la lluvia que cayó en la zona la noche del martes y la madrugada del miércoles contribuyeron a que el terreno se saturara de agua y cediera.

“Los antecedentes que tenemos es que hace dos años se vino abajo el mismo talud debido a una saturación de líquidos similar a la de ahora”, explicó Rubalcava.

El deslave fue de unos 30 metros de largo por unos cinco metros de fondo hacia el estacionamiento de la empresa. Además afectó al edificio de la compañía que servía como bodega de archivo muerto.

En el deslave no hubo afectaciones a predios o inmuebles aledaños. Los escombros cayeron sobre la calle Carlos Echánove, casi en el cruce con Prolongación Vista Hermosa.

La empresa IGSA, dedicada a la fabricación de plantas eléctricas, tiene entrada en el número 2977 de la carretera federal México-Toluca.

“La delegación en diciembre (de 2013) y este año giró el dictamen de Protección Civil para obligar a la empresa que estaba construyendo y a IGSA la mitigación de riesgos, pero no se concretaron los trabajos.

“IGSA trae un constate tiro de agua. Hace un par de semanas se hizo un recorrido donde se vio que estaba reblandecido el talud”, puntualizó Rubalcava.

Entre el 7 de abril y el 10 de mayo se levantaron lecturas de la deformación del talud, concluyéndose que la filtración había provocado un movimiento de siete centímetros en el muro de contención de la ladera de la montaña.

A primera vista, dijo el funcionario, las zapatas construidas para soportar el muro fueron ubicadas por dentro del talud y no por fuera, por lo que en lugar de soportar el peso del concreto lo empujaban.

Dijo que la empresa continuaba negándose hasta ayer a recibir a personal de la delegación para efectuar una visita de inspección, por lo que no se había podido notificar de la suspensión de actividades en el inmueble.

“Vamos a girar una orden de verificación junto con el GDF y seguro vamos a ordenar la suspensión de actividades de la empresa”, destacó Rubalcava.

Los escombros serán levantados en los próximos días y la empresa tendrá que rellenar la ladera de la montaña y reconstruir el muro de contención.

El material cayó sobre un predio en donde sería construido un conjunto habitacional de 24 departamentos; la edificación, sin embargo, aún no iniciaba.

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