Diferentes facetas de una mamá en la capital

En la Ciudad de México, siete de cada diez mujeres son madres y del total, 50 por ciento son cabeza de familia

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10/05/2014 05:45 Cintya Contreras, Arturo Páramo, Filiberto Cruz Monroy, Ximena Mejía, Enrique Sánchez y Francisco Pazos
Siete de cada diez mujeres en el DF son madres y casi 50 por ciento trabaja en distintas actividades que nutren también a la sociedad. Foto: Luis Enrique Olivares

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de mayo.- En la Ciudad de México, siete de cada diez mujeres son madres, con un promedio de dos hijos cada una, reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Del total, 30 por ciento se dedica por completo al hogar, mientras que el resto tiene que trabajar y encargarse de la casa al mismo tiempo;  la mitad de ellas es cabeza de familia y responsable del ingreso familiar.

El Gobierno del Distrito Federal, a través de la Secretaría de Desarrollo Social, el DIF, el Instituto de las Mujeres, la Secretaría de Salud y otras dependencias locales, atiende a las madres solas o jefas de familia de las que reconoce que el principal riesgo social lo tienen en la educación de sus hijos.

Por ello, consideran necesario que se homologuen los horarios de escuelas y se extiendan los de las guarderías, a fin de que más mamás puedan trabajar sin que la atención de sus hijos les genere problemas.

En cuanto a los servicios de salud, las madres y en especial las jefas de familia  batallan con los diagnósticos tardíos de enfermedades que pudieron ser controlables o incluso prevenibles, debido a que anteponen las necesidades de los hijos o los familiaresa los propios, informó la Secretaría de Salud.

Además, a causa del ritmo de trabajo y las condiciones sociales, se ha reducido el porcentaje de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad, lo cual repercute en la salud de los niños, por ello, el GDF promoverá esta vía de alimentación, fomentando el respeto a la lactancia y a las madres en su doble y hasta triple labor al día.

 

María del Carmen Peña, sostén de su familia

En la Ciudad de México los roles familiares cambiaron hace años lanzando a las madres a convertirse en la fuerza laboral, motor y cabeza de sus proles.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, María del Carmen Peña es una de las mujeres que encabezan el 31 por ciento de los hogares capitalinos.

Tiene 60 años de edad y desde joven ha sido el sostén de su familia, su única proveedora y pilar emocional. Se trata de una mujer que tuvo tres hijos, dos hombres y una mujer: ella fue asesinada, otro tiene una enfermedad discapacitante y uno más retomó los estudios universitarios que había abandonado por una mujer.

“Siendo madre soltera es difícil. Los dejaba solitos para ir a trabajar, a veces iban mis papás”, relató Peña, quien es una de las casi 750 mil mujeres que encabezan una familia en el DF.

María del Carmen tiene 22 años trabajando en la administración pública capitalina y está a cinco años de recibir la pensión universal que otorga el Gobierno del Distrito Federal. Asegura que no dejará de laborar hasta que muera, pues no avizora el momento en que sus hijos sean autosuficientes. “Sigo viendo por mis hijos aunque estén grandotes.”

Es pequeña, tiene el cabello ensortijado y negrísimo producto de tintes. Tiene bajo su cargo, además, a 80 personas en una sección del Sindicato Único de Trabajadores del Distrito Federal.

Es el ejemplo claro de la madre abnegada, que trabaja para satisfacer las necesidades del resto de su familia, que sacrifica su proyecto personal de vida, que tuvo que vivir con el estigma social de ser madre soltera.

Pero nada vence a mujeres como María del Carmen, que, pese a los años, sigue sosteniendo fuertemente a la familia.

“Aunque no tenga uno ganas, se levanta. Tengo dos perritos. Así que mi vida es activa. No me quejo, unas más, otras menos, pero todos tenemos problemas, y porque soy la cabeza de mi familia trato de estar activa”, recalca Peña con la voz cansada.

Lucía Reza Jiménez, con todas las de la ley

Lucía Reza Jiménez tiene 24 años de servicio en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Actualmente es Fiscal de la Agencia Central de Investigación, conocida como la Agencia 50, que procesa muchos de los casos de mayor impacto que ocurren en la capital del país.

Es madre de una mujer de 26 años y de un varón de 23, de los cuales asegura estar profundamente orgullosa aunque reconoce que la vida cotidiana en su casa nunca fue normal. Ella y su esposo, también abogado y funcionario público, trataron de darles lo mejor a sus hijos pero a veces la convivencia era poca.

“Ellos me dijeron que no estudiarían derecho porque era muy demandante y mi hija, un poco a manera de reproche, estudió gastronomía, ya que dice que le hubiera gustado llegar a la casa y comer una sopa caliente y sentarnos en la mesa como familia; mi hijo estudió periodismo deportivo”, relata.

Lucía se casó a los 24 años con su novio de la carrera y siguen juntos. A los 28 años tuvo su primer hijo y explica que su cuidado no hubiera sido posible sin la ayuda de su madre quien siempre la apoyó para que lograra sus objetivos.

Fue así como pudo estudiar en en el Instituto Nacional de Ciencias Penales e incluso viajar a oficinas del FBI en Quantico, Virginia, Estados Unidos. Al principio de su carrera trabajó como agente del Ministerio Público en un turno de 24 por 48 horas.

“El niño tenía un año, la niña cuatro, yo conté con el apoyo de mi madre, una mujer que me ayudó a formar a mis hijos, ella tuvo muchos años una mercería pero ya estaba retirada y me decía que vivía para mis hijos, que le daban vidas”, recuerda.

El momento más difícil que vivió como madre fue en 2003, cuando mujeres de la tercera edad fueron encontradas muertas. A la postre se logró la detención de Juana Barraza Samperio, conocida como La Mataviejitas, pero hasta que eso no ocurrió casi no pudo convivir con sufamilia. “Fue muy difícil con mis hijos”, concluye.

Amaranta Leyva, mueve todos los hilos

Amaranta Leyva, dramaturga, actriz, titiritera y Premio Nacional de Literatura en 2006 en categoría de Obra de Teatro Infantil, sabe que la mejor crítica de su trabajo es su hija Alicia, de cuatro años.

Su mayor alegría es ver a su hija interactuando con los títeres y al término de las funciones recibir una crítica sincera: “Mamá, actuaste bien”, o un “Mamá, creo que no estuviste tan bien”.

Actualmente lleva los hilos de la compañía Marionetas de la Esquina,  en donde su pequeña hija tiene como amigos a sus títeres.

“Alicia me ha ayudado mucho en mi escritura, porque observar a un niño desde pequeño, sobre todo como es todo su desarrollo cognitivo, conocer cómo es su mundo, cómo van adquiriendo el lenguaje me ha abierto panoramas para mi trabajo.

 “Ella ve mis obras, de pronto es una crítica de mi trabajo, se da cuenta cuándo no actuó bien, cuándo me falló algo. Ahora a sus cuatro años ya podemos tener un diálogo que es muy interesante, muy rico como creadora y como mamá”, dice.

Hija de titiriteros, Amaranta dedicó  El sueño de la Bella Durmiente a su pequeña, ya que a partir de los temores que ella sintió como madre, enfrenta el problema de la sobreprotección.

 “El mensaje que yo le quiero dar es que pese al miedo que tengo sobre todos  los riesgos que hay en la vida yo la voy a cuidar, y la voy a dejar ser libre de tomar sus decisiones”, dice Amaranta vía telefónica desde Oaxaca donde realiza una gira, y a la que va acompañada de su pequeña hija Alicia.

La artista recuerda que desde el primer mes de vida de su hija ella regresó al teatro en donde ha sabido mezclar el papel de madre y dramaturga infantil.

“Nunca es fácil ser mamá. Es un reto, pero yo tenía muchas ganas de ser mamá. Lo que he logrado por mi trabajo es acoplarme a ser mamá y trabajar. Desde que Alicia tenía un mes, estaba dirigiendo una obra, estaba escribiendo sin descuidar las necesidades de mi hija”, explicó.

Erika García, La tecnología es su aliada

Para esta joven madre chilanga la tecnología es su mejor aliada para cumplir sus compromisos profesionales y su misión de criar a dos hijos.

Erika García es diseñadora de Interiores y cuenta que su día lo divide en dos.

Siempre disciplinada para
desempeñar con éxito el  rol que juegan las mujeres en la sociedad moderna: el ser madre, ama de casa y profesionista al mismo tiempo.

“Todo lo que es la mañana la aplico para hablar con mis clientes, citas, visitas y ya después de las dos y media recojo a mis hijos y me dedico la mayor parte de la tarde a ellos en distintas actividades y si tengo que hacer trabajo, tengo el celular o el iPad, que es una ventaja porque si estoy con los niños desde ahí  me conecto a internet.

Ofrecer propuestas de diseño, de mobiliario en oficinas y casas es
su pasión.

Vigilar, junto a su marido, el sano crecimiento físico e intelectual de sus hijos José Francisco y Daniela de 9 y 7 años, respectivamente, es la misión que, asegura,  le dio la vida y cumple con devoción.

La tarea no ha sido nada sencilla, reconoce, pues el trabajo a veces absorbe de más el tiempo, lo que ha implicado estar ausente en cumpleaños o fiestas familiares, pero todo al final es gratificante.

“Tengo un despacho con otra amiga, el trabajo me apasiona y me ayuda a demostrarme que cada día puedo crecer más, aunque también la labor de mamá requiere su tiempo.

“Cuando tenía seis meses de embarazo decidí que dejaría de trabajar para dedicarme a la casa pero después me di cuenta que lo puedes hacer por ti, por ser una mujer independiente, por tus hijos –no depender de nadie– y por convivir con otras personas, pero además ayudar en los gastos económicos de la casa”, señala.

Erika, vecina de la delegación Benito Juárez, es amante de viajar e ir de compras a Estados Unidos.

 Hoy, en su día, tiene la mira puesta en disfrutar a su familia durante una reunión para comer.

Ángeles Medina, matemática en el cuidado

De profesión actuaría, Ángeles Medina ha sabido compaginar su misión de supervisar entidades aseguradoras como parte de su labor dentro de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, con la de estar al pendiente de los estudios de sus tres hijos.

“Una de las cosas que he aprendido en la vida es a diferenciar prioridades. Mi familia, mis hijos son mi prioridad y aunque por las mañanas estoy en el trabajo, estoy al pendiente de lo que se ofrezca.

 “Las dos tareas para mí son importantes porque me encanta mi trabajo pero definitivamente el de ser madre no tiene comparación me ha dado muchas satisfacciones en lo particular y en general a la familia que formé”, asegura.

 Aunque durante su primer embarazo pensó dejar su trabajo para dedicarse 100 por ciento al oficio de ser mamá, Ángeles recuerda que contó con el apoyo de sus padres y su esposo, Francisco, quienes la impulsaron para seguir adelante en su carrera profesional. Situación que ahora agradece.

 “Cuando tuve a mi primer hijo fue momento de tomar decisiones y la verdad es que sí pasó por mí la idea de estar sólo en casa.

 “Ahora, pasado el tiempo, bendigo no haber renunciado en ese momento porque me siento muy feliz con lo que hago, porque eso además se los transmito a mis hijos y siento que es el ejemplo que les estoy dando.”

 Hoy por hoy, Ángeles disfruta de sus hijos, Darío de siete años, Fátima de ocho y Maryam de seis, así como de su profesión que la hace sentir orgullo. Con ellos cumple uno de los sueños de su adolescencia: ser maestra.

 “Aunque estudié Actuaría, cuando joven tenía dos retos en la vida: ser madre y maestra. Lo he logrado porque en las labores de auditoría hay que hacerla de repente de maestra con las instituciones que reviso y por la tarde cuando llego a casa me toca revisar tareas de los niños pero me encanta”, expresa Ángeles, vecina de la delegación Álvaro Obregón .

Fabiola Kun, salvaguarda desde la red

Fabiola Kun es una administradora que emprendió una iniciativa para que quienes no pueden pagar un café puedan beber uno y también una mamá que aprovecha la tecnología y las redes sociales para reforzar sus lazos familiares.

Ella se define como una madre cibernética que hace uso de la tecnología para interactuar con sus hijos y con otros familiares que están en otros países, como la madre de su marido, que vive en Suecia.

La vena tecnológica le viene de cepa pues, desde su infancia, su familia siempre mantuvo un interés especial por este tipo de desarrollos de la ciencia. “Fui de las primeras que tuvo correo electrónico en México cuando nadie sabía. Es una cuestión familiar, luego me casé y mi marido también se dedica a esto”, cuenta.

El uso de gadgets se ha convertido en una actividad casi natural en su vida; no sólo los utiliza para mantener contacto con las más de 350 cafeterías que se sumaron a su iniciativa de Café Pendiente, además, le sirven para interactuar con su propia familia.

“Son cosas tan cotidianas que incluso dentro de la casa nos comunicamos con Imessage para avisarnos que la comida ya está lista. Hay gente que puede decir que es algo muy impersonal pero es otro tipo de comunicación en lugar de estar gritándonos.

“Dentro de la casa es para cosas irrelevantes, cuando son importantes nos juntamos” y están prohibidos al sentarse a la mesa porque ése es un momento para compartir.

El uso de redes sociales o aplicaciones de mensajería también es importante para reforzar el cuidado de sus hijos. “Sí estoy muy metida y muy al tanto de que mis hijos estén, no metiéndose en problemas; en la calle o en las escuelas. Quiero darles las herramientas para que ellos mismos definan lo que es correcto o no”, explica.

Fabiola asegura que la tecnología ha cambiado la manera en que interactúa en su trabajo y con sus seres queridos, aunque recuerda, que nada será comparable a sentarse en una mesa a tomar café y sostener una buena charla.
 

Élida Méndez, su alimento es natural

Desde las siete de la mañana, Élida Méndez comienza a preparar la comida del día. Frutas y verduras picadas, carne, pan y hasta algunos lácteos, reúne en la mesa, lo que haría pensar que el menú será para sus cinco hijos en casa, pero no es así, también incluye semillas y croquetas, logrando combinaciones que serán un manjar para sus crías adoptivas, los animales del Zoológico de Chapultepec.

En esta mujer de 52 años recae la responsabilidad de hacer las mezclas en calidad y cantidad suficiente, para que cada especie del parque animal se alimente correctamente durante el día.

La tarea es ardua, ya que son mil 500 las especies a las que debe preparar su dieta, y cuando termina su jornada laboral, regresa a su casa, en Valle de Chalco, para continuar en la cocina, pero ahora para preparar los platillos, para su familia integrada por cinco hijos.

“Sí se puede, con amor a los hijos, se puede, se puede en el trabajo y en la casa, es la lucha que hace uno por ellos y llevar el alimento a la casa”, asegura Élida.

Desde hace diez años, es ella quien entrega a los cuidadores de los animales las dietas completas que cada especie deberá comer en el día, las cuales tiene especificadas en varias listas, ya que no todos comen lo mismo, ni en la misma cantidad.

Aunque Élida no tiene contacto directo con los huéspedes del zoológico, sabe que su buen estado de salud depende en mucho de la calidad de la comida, pero también del amor que va en cada una de las raciones.

“Es un gusto mío preparar bien el alimento, que vaya bien, que los animales estén bien porque por ellos tenemos el trabajo, ése es mi anhelo, llegar aquí y preparar bien las dietas”, dice.

Sonriente en todo momento, asegura que combinar el trabajo con la labor de ser madre es posible, no importando las jornadas maratónicas que implique cada uno ya que el amor hacia los hijos es invaluable, “pero es por lo que vale la pena luchar todos los días.                              

 

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