Transexuales, ‘sencillo’ renombrar identidad

Certificar el cambio de género puede llevar hasta ocho meses, antes de hacer trámite de nombre en papeles oficiales

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04/05/2014 03:57 Ximena Mejía
Ilustración: Abraham Cruz
Ilustración: Abraham Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de mayo.- Conseguir un cambio sexogenérico tras una cirugía no se avisora como algo demasiado complicado frente a lo que significa hacerlo en  los papeles oficiales que dan identidad.

Certificar el cambio de género puede llevar hasta ocho meses, con costos de 80 mil pesos por los juicios que engloban  los servicios de los únicos ocho endocrinólogos independientes especializados en la materia en la Ciudad de México, que cobran entre 10 y 30 mil pesos por cada uno de los estudios  que se requieren (pueden ser tres) para constatar que la persona es biológica y mentalmente apta para ser reconocida por su nueva identidad.

Ante esta problemática, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, envió una iniciativa a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) para que esta conversión sea únicamente un trámite administrativo a cargo del Registro Civil, copiando el modelo de Argentina.

Sin embargo, Héctor Maldonado San Germán, director del Registro Civil, considera que deben continuar los exámenes endocrinológicos y siquiátricos para evitar el delito de robo de identidad, pero éstos deben estar a cargo de la Secretaría de Salud capitalina para reducir los gastos y tiempos.

El jefe de Gobierno prometió que este tema de reorentación de la concordancia tiene que ser materia administrativa, y estoy de acuerdo con esto para que sea un trámite más rápido pero, obviamente,  con términos seguros como el caso de las periciales porque existe el riesgo del robo de identidad. Muchas personas buscan realizar estos cambios de orientación sexogenérica para burlar a la autoridad”, explicó.

Maldonado San Germán dijo que actualmente para los cambios de nombres y género se guarda la primera acta de nacimiento registrada de las personas interesadas y ésta es únicamente revelada en investigaciones por mandato de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y su homóloga federal.

El funcionario aceptó que el proceso legal es  “lo desgastante”, ya que para iniciar el trámite no es necesario que se consuman hormonas o haberse realizado cirugías estéticas, ya que para las autoridades los dictámenes de los endocrinológos establecen que “la reorentacion de la concordancia sexogenérica es que un hombre este atrapado en el cuerpo de una mujer, o una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre”, explicó.

Agregó que para la comunidad transexual que ya tiene un acta con el nombre acorde a su género “es relativamente sencillo” realizar sus cambios de nombre en identificaciones  como IFE, pasaporte y licencia de conducir, aunque aún no establecen criterios con instancias federales como el Seguro Social  o la UNAM.

En ello están de acuerdo quienes han vivido el proceso de manera personal. Es el caso de Miranda Itzayana Sánchez Salman  quien cuenta que pagó 50 mil pesos  por un proceso legal lleno de exámenes médicos costosos y juicios que duraron tres meses.

El problema es que te cobran los abogados, además de que hay pocos peritos especializados por el Gobierno del DF para expedir los dictámenes. La realidad es que los especialistas  ya hicieron un negocio de esto y cada dictamen puede costar de 10 a 30 mil pesos más de lo que debiera,  aparte de los abogados, por lo que el tramitese se dispara entre 40 u 80 mil pesos”, señala.

Tras 15 años de tratamiento hormonal y cirugías plásticas Miranda luce su feminidad. Deja al descubierto sus brazos y piernas tatuadas con dragones  y luce sensual una minifalda de mezclilla con una  blusa floreada en donde se dibuja el contorno de sus senos.

Dejó atrás su historia como futbolista hombre cuando llegó a ser fuerza básica de Pumas y  jugar con Toros Neza. Ahora es activista transexual  y capitana de la selección gay de México. En 2010 inició el trámite de reasignación de concordancia sexogenérica, gracias a las modificaciones del
Código Civil.

Explica que las mayores dificultades que enfrentó, junto a otras 166 personas que solicitaron desde 2008 su reasignación de concordancia sexogenérica, no fue cambiar su pasaporte, credencial de elector, herencia o créditos con los bancos, sino enfrentarse al negocio de los  endocrinólogos y abogados para que el Registro Civil y el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal acepten el cambio, ya que lo que ellos estipulen facilita que los interesados obtengan sus certificados,

Además tuvo que sortear discriminación y por ello la activista interpuso una demanda contra la Liga Mexicana Femenil de Futbol, al no permitírsele jugar en la selección .

A  diferencia  de Miranda, a Carmen de María el cambio le costó 12 mil pesos, situación que considera continúa siendo injusta para las demás personas transexuales  ya que los especialistas no tienen un criterio de cobros y no son neutrales.

Carmen de María irradía sensualidad. Habla suave y despacio. Su voz es impostada, con una ligera afectación, pero suena definitivamente femenina. Viste una camiseta ajustada con tirantes y deja ver la forma de sus senos bien moldeados por el bisturí, usa unos jeans justos que parecen pintados a su cadera.

El proceso es muy caro y por hacértelo te cobraban hasta  80 mil pesos, por eso  muchas no quieren, además de que muchos abogados  hacen negocio con esto. Yo hice el juicio y es tedioso hay que tener mucho tiempo para los llamados, puedo asegurar que por  paciencia y dinero tengo mi identificación aun cuando debería ser un derecho”.

Carmen de María, quien ganó en Chiapas el concurso donde solo participaron mujeres heterosexuales para  que sus piernas fueran la imagen publicitaria de una marca de medias, considera que aunque en la Ciudad de México se han dado grandes avances para la comunidad LGBTTTI como las bodas entre personas del mismo sexo, adopción de menores y el cambio genérico legal, aún esta última debe contemplar a las personas transexuales de otros estados del país.

A la capital llegué a los 16 años. Me tocó una época en la Ciudad de México muy difícil,  la de Durazo, donde la comunidad trans era muy golpeada. Éramos levantadas en la calle y llevadas a El Torito por 36 horas sólo por nuestra apariencia. Se celebran los avances, pero esta ley debe ser justa. Nosotras pagamos impuestos, es justo contar con un servicio médico dado por la Secretaría de Salud capitalina”, explicó Carmen de María, quien llegó al Distrito Federal a los 16 años  y comenzó su transformación física a los 12 años.

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