En Coyoacán pactan frenar parquímetros

Aun cuando el INAH avale la instalación de las máquinas de cobro se deberán oír todas las voces, dicen opositores

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23/03/2014 23:47 Kenya Ramírez

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de marzo.- Contar con una declaratoria como monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y ser el segundo centro histórico más importante, después del Zócalo capitalino, no han salvado a Coyoacán de un parcial deterioro, coinciden vecinos, empresarios y autoridades.

Hay infraestructura en mal estado y violaciones a la Ley Federal sobre Monumentos y Zona Arqueológicos, Artísticos e Históricos  y su Reglamento, así como al Plan Parcial de Desarrollo Urbano al no respetarse usos de suelo, señalética de los establecimientos mercantiles e inmuebles afectados por vibraciones generadas por el excesivo ruido en eventos masivos.

Esto se suma al proyecto, frenado por ahora, de instalar parquímetros en una zona con valor patrimonial.

Dentro del deterioro se observa falta de mantenimiento en la arcada amarilla del Parque Centenario, construida en el siglo XVI, y que era uno de los accesos al antiguo atrio de la parroquia de Coyoacán, monumento virreinal. Fue construida con motivo del primer centenario de la Independencia de México durante el gobierno de Porfirio Díaz, y en uno de los extremos superiores está fracturada por un árbol, además de presentar grafitis y hasta una placa del GDF para indicar que en la zona hay videocámaras.

La mayoría de las calles de Villa Coyoacán, Santa Catarina y La Concepción, en donde se prevé colocar parquímetros, adolece por el mal estado de las banquetas y pasos peatonales, aunado a deficiente iluminación y presencia de baches.

Vialidades como Francisco Sosa, Presidente Venustiano Carranza, Pino, Progreso, Dulce Olivia y Allende, entre otras, lucen con  banquetas levantadas por las raíces de los árboles, lo cual impide el paso con sillas de ruedas, carriolas y dificulta caminar.

La delegación informó que no pueden arreglar esas banquetas sin autorización del INAH y un dictamen técnico para el derribo, retiro o tratamiento a la raíz de los árboles, por lo cual sólo han intervenido las de la colonia Del Carmen, en la zona que no está protegida, ahí arreglaron 15 mil metros cuadrados de banquetas y 570 guarniciones.    

El decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 19 de diciembre de 1990, indica que el polígono está conformado por 86 manzanas que comprenden 50 edificios con valor histórico, construidos entre los siglos XVI y XIX, cinco destinados al culto religioso: el templo y exconvento de San Juan Bautista, exconvento de los Padres Camilos, los templos de Santa Catarina, de la Purísima Concepción y la capilla de San Antonio Panzacola.

Otras edificaciones son la casa de Hernán Cortés, en donde se instaló el primer ayuntamiento de la Ciudad de México, y ahora es la sede delegacional, el puente de San Antonio Panzacola y el quiosco.

“Coyoacán posee características urbano-arquitectónicas sobresalientes que lo distinguen, razón por la cual el 5 de octubre de 1934, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se declaró Zona Típica y Pintoresca del DF, por la importancia que reviste para nuestra historia y tradición.

“Las construcciones que se realicen en zona de monumentos históricos de la delegación Coyoacán, se sujetarán a las condiciones establecidas en las disposiciones legales aplicables y, en todo caso, cualquier obra de construcción, restauración o conservación en la zona de monumentos históricos deberá realizarse con la autorización previa del INAH”, indica el artículo 5 del decreto.

En el documento (artículo 4) se enlistan 37 inmuebles u “obras civiles relevantes”, más de la mitad se ubican en la calle Francisco Sosa. “Ya hemos hablado con Arturo Balandrano, es el coordinación nacional de Monumentos Históricos del INAH y le dijimos todo esto. Las casas que se han modificado sin permiso, como la Casa Rubí, en el jardín Centenario, ahora es el restaurante El Palacio.

“La fachada de la casa en donde trabajó Octavio Paz  (Taller de la Revista Vuelta) fue modificada el año pasado, aunque tenía permiso, pero nada que ver con lo que era. En el atrio de la iglesia, el restaurante que está a un lado colocó enseres que estorban hasta al paso vehicular. En diciembre, la delegación hizo un evento y proyectaron en la iglesia publicidad de GNP, eso está prohibido”, dijo un integrante del comité ciudadano de Villa Coyoacán. 

En Belisario Domínguez, el límite con la colonia Del Carmen, las luminarias no funcionan y es motivo de constantes quejas vecinales porque se incrementa la
inseguridad. En el área que abarca el sistema EcoParq hay calles cerradas con plumas y casetas, lo cual está prohibido, y ahí no se realizó balizamiento para instalar parquímetros; esto ocurre en Reforma y Francisco Sosa.

“La privatización del espacio ya existe en Coyoacán y aún no llegan los parquímetros. Hay vecinos que ponen tubos y los negocios privatizan con los enseres en las banquetas y calles,  no respetan  el decreto. No se respeta la señalética de los anuncios (marquesinas), los letreros deben ser uniformes y planos, no luminosos, se supone que el INAH tiene que controlar eso, pero resulta que sólo somos los vecinos los que tenemos prohibiciones hasta para pintar la fachada de nuestra casa”, comentó Gilberto, de Villa Coyoacán.

En los callejones y cerradas como Arco, Artes, Aurora, del Horno y Truenitos es común ver tubos fijos al pavimento para apartar lugares, mientras que en calles como Cuauhtémoc hay negocios que hacen lo mismo, pero con bancas de herrería. Los jardines Centenario e Hidalgo son parte de la Zona de Monumentos Históricos, y asociaciones vecinales han denunciado más de 15 establecimientos abiertos en los alrededores durante administraciones anteriores, gracias a derechos adquiridos obtenidos con documentos apócrifos para convertir viejas casonas en restaurantes con terraza, como sucedió con Casa Rubí.

Antes de la polémica por la instalación de los parquímetros, la última vez que intervino el INAH en una obra mayor en el centro histórico de Coyoacán fue durante la administración del exdelegado Heberto Castillo, con la remodelación y rescate en calles, jardines, reajuste del quiosco, instalación de mobiliario nuevo, cambio de tubería de agua potable y drenaje y la construcción del Bazar del Artesano, en Carrillo Puerto 25, para retirar a los vendedores de los jardines.

Con la liberación de este espacio que por décadas se ocupó para “chacharear”, se modificó el perfil del visitante de Coyoacán y clases media-alta y alta fueron atraías con la apertura de restaurantes-bares habilitados en casas habitación, mientras que muchos de los negocios tradicionales se extinguían.

Uno de los proyectos que se quedó en el tintero y que propuso la pasada administración de Raúl Flores fue el cableado subterráneo, una obra que se trabajaría en conjunto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La idea era abarcar los alrededores de los jardines Centenario e Hidalgo para que lucieran sin postes ni cables aéreos, como ocurre en por lo menos en 27 centros históricos del país.

La primera fase se pensó con una inversión tripartita de once millones de pesos aportados en cantidades similares por la CFE, la demarcación y el gobierno capitalino.

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