Vive la Condesa 20 años de claroscuros

El polígono con potencial para que más de 400 inmuebles tengan declaratoria de patrimonio artístico se ha visto saturado de bares y restaurantes

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09/03/2014 05:25  Arturo Páramo

CIUDAD DE MÉXICO, 9 de marzo.- La fonda La Garufa abrió sus puertas hace poco más de 20 años. La Condesa era un barrio venido a menos en la Ciudad de México, debido al congelamiento de rentas y a la dificultad de los dueños de casas de solventar el pago de predio y mantenimiento de sus casonas construidas en los años veinte y treinta del siglo pasado.

Entre 1993 y 1994 abrieron sus puertas los restaurantes El Zorzal, La Creperie de la Paix y la tienda de ropa Soho.

Esos fueron los establecimientos que comenzaron el boom de restauranes y bares en la colonia, que ha traído lo mismo fama y elevación de la plusvalía a esa zona que conflictos, ruido, basura y vialidades colapsadas a ciertas horas.

Lo que se conoce como “La Condesa” está conformado por tres colonias, Hipódromo,  Hipódromo Condesa y la Condesa, que fueron fraccionadas a partir de 1927 y al tratarse de barrios donde habitaban personas acaudaladas y que estaban al pendiente de los estilos arquitectónicos de moda en Europa y Estados Unidos, proyectaron y construyeron sus casas y edificios con estilo art déco, en voga en esa época.

De acuerdo con Edgar Tavares, arquitecto y especialista en las colonias Condesa y Roma, hay al menos 250 edificios catalogados como patrimonio artístico por sus características art déco, y podrían llegar a ser 400 si se incluyen los que restan por ser catalogados, lo que convierte al polígono de colonias en uno de los que más inmuebles preserva con dicho estilo.

“Se tienen que cuidar los equilibrios: que no haya una incursión desmedida de comercios, que no se expulsen a comercios tradicionales, porque eso trastoca los servicios de barrio.

“En un radio de tres o cuatro calles se encontraban tortillerías, tintorerías, misceláneas, carnicerías, taquerías, lo que ahora son bares, restaurantes, restaurantes, restaurantes y bares”, puntualizó Gerardo Zapata, vecino de la colonia Cuauhtémoc.

De acuerdo con habitantes de varias décadas de la zona, como Matilde Villagómez, la colonia sufre un deterioro incesante por parte de la actividad comercial que se disparó en los últimos 20 años, que afecta tanto a la zona habitacional como a los parques y camellones.

A la fecha, cada semana se suman nuevos establecimientos y se cierran otros, el metro cuadrado de superficie construida alcanza niveles tan altos como en cualquier gran capital de Europa o Estados Unidos.

Por ejemplo, una habitación de cinco metros por cinco metros (25 metros cuadrados) se tasa en unos seis mil pesos mensuales.

Apenas esta semana vecinos de la zona exigieron el cierre de establecimientos que consideran no cumplen con la ley en la calle Michoacán, uno de los ejes de la actividad comercial, y durante su comparecencia ante la Asamblea Legislativa, el jefe delegacional en Cuauhtémoc, Alejandro Fernández, reconoció que el crecimiento ha sido explosivo y no ha sido gestionado adecuadamente por administraciones pasadas.

El funcionario planteó la conformación de una mesa de discusión entre especialistas en patrimonio cultural que estén fuera de la administración pública, que establezcan los criterios para el cuidado del patrimonio de la Condesa, así como de colonias contemporáneas como San Rafael, Guerrero y Santa María la Ribera.

“Estaría obligando en frenar al menos por tres meses las licencias que permitan nuevos restaurantes u obras privadas que den paso a que se demuelan casas patrimoniales”, dijo Fernánez.

“Se necesita una tregua, no permitamos que se generen más permisos para el desarrollo inmobiliario en la zona. Hagamos una revisión de las obras en la Roma-Condesa y veamos hacia dónde va el crecimiento de la zona”.

Agregó que sólo trabajando juntos la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, el Instituto de Verificación Administrativa, la Secretaría de Protección Civil y la delegación se puede salvar aún el patrimonio con que cuentan las colonias que conforman el polígono de la
Condesa.

Durante la actual administración, comentó el delegado, se debe revisar el Plan de Desarrollo Urbano de la delegación Cuauhtémoc y con ello determinar las zonas que son susceptibles de desarrollo económico y cuáles deben mantenerse inalteradas como zonas
habitacionales.

Para vecinos como Gerardo Zapata, quien lleva toda su vida habitando ese barrio, la llegada del auge de establecimientos mercantiles ha llevado a una paradoja: el costo de las propiedades se elevó, aunque los vecinos consideran que se trata de una burbuja, de una ilusión.

Efectos

1.- Una verificación exhaustiva de los permisos de uso de suelo podría traer la clausura de negocios.

2.- Evaluar el Plan de Desarrollo Urbano de la delegación permitiría mantener edificios con uso habitacional exclusivo.

 

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