Investiga CDHDF detención de indígena por robo de un costal de cebollas

Carlos González Rosalío, de origen otomí, no pudo defenderse ante la acusación ya que tiene problemas para comunicarse al no dominar el español

COMPARTIR 
05/03/2014 20:18 Ximena Mejía
Carlos González Rosalío, de origen otomí, no pudo defenderse ante la acusación ya que tiene problemas para comunicarse al no dominar el español
Carlos González Rosalío, de origen otomí, no pudo defenderse ante la acusación ya que tiene problemas para comunicarse al no dominar el español

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de marzo.- Carlos González Rosalío, un vendedor de legumbres y frutas de origen otomí y con problemas de lenguaje fue incriminado por el robo de un costal de cebollas que argumentó haber pagado.

Como era su rutina diaria González Rosalío de 31 años se dirigió a la Central de Abasto el pasado 22 de febrero para comprar las mercancías para su recaudería a las 5:00 horas.

Tras finalizar sus compras fue acusado por Jesús Rojas Santana, otro vendedor, de haber robado un costal de cebollas.

Sin poder defenderse verbalmente fue detenido  por policías de la Secretaria de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF)  “con jalones y agresiones físicas", y llevado a la Coordinación Territorial IZP-3 de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal donde se inició la averiguación previa por el robo.

Fue trasladado el lunes 24 al Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, en espera de que el juez con sede determine su situación jurídica, esto quedó asentado en la queja que interpusieron vecinos de Fuego Nuevo ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) a cargo de la visitadora Ana Gladys Orta Moreno.

Carlos llegó a la Ciudad de México desde niño, cuando por carencias económicas sus papás lo enviaron desde su municipio de Temoaya, Toluca, con su tío a trabajar en la verdulería ubicada en la calle Emilio Berliner y Juan Harrison, colonia Fuego Nuevo Iztapalapa.

En la colonia Fuego Nuevo refieren que Carlos es un vendedor amable y honesto. Duerme en el piso del negocio, además de sentir temor de salir a la calle debido a que le cuesta comunicarse con las personas ya que intercala el español con su lengua otomí.

 Carlitos es una persona muy callada, es noble el muchacho. Por eso muchos se aprovechan de que igual está enfermo y no puede hablar bien. Se pasa de noble, por eso no creemos que sea culpable, si hasta hay personas en la colonia que le roban fruta cuando se descuida”, describe María Luisa Martínez, una de las 40 vecinos que acudió a la comisión a interponer la queja.

Carlos vive solo en su recaudería y prefiere no salir de su negocio, solamente para ir de compras a la Central de Abasto, debido a que tiene problemas para expresarse.

De origen humilde, los hermanos del joven, Ismael y Patricia arribaron a la Ciudad de México para visitar a su hermano en el reclusorio, debido a que no cuentan con los recursos para pagar los gastos, la comunidad organiza en cada misa de la iglesia Cristo Rey, de la misma colonia, colectas para las dádivas y su protección dentro de la cárcel.

Al hallar inconsistencias en la detención del joven, la CDHDF a través de la investigación de la cuarta visitaduría, envío medidas precautorias a la Consejería Jurídica del Gobierno del Distrito Federal (GDF) para que se le garantice su defensa, además de servicios médicos del Sistema Penitenciario.

 

asj

Relacionadas

Comentarios