Peligran niños en fin de año; incrementan los casos de quemaduras

En la temporada decembrina, los pequeños de dos a tres años son las víctimas más frecuentes de quemaduras. En el DF es considerada la primera causa de muerte en edad preescolar

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16/12/2013 04:12 Cynthia Rodríguez

CIUDAD DE MÉXICO, 16 de diciembre.- En la temporada decembrina los niños de entre dos y tres años de edad son las víctimas más frecuentes de quemaduras ocasionadas por fuego o por líquidos calientes, informó la Secretaría de Salud del Distrito Federal.

En las celebraciones decembrinas cerca de los niños aumenta el riesgo de derramar accidentalmente bebidas calientes sobre ellos, o los propios menores, al querer alcanzarlas sevacían tazas, vasos o jarras con líquidos a altas temperaturas.

La cocina también es una zona de peligro, ya que a veces se colocan sobre el piso ollas con caldos, ponches o cualquier otro tipo de alimentos calientes. En su exploración, el pequeño puede caer dentro o verter los líquidos sobre él causando daños en torso, muslos, cara o las extremidades.

“Desde el punto de vista epidemiológico, cuando hay un accidente y se provoca una quemadura había alguien a cargo del niño, pero de repente se descuidó. No se necesita mucho tiempo, en segundos un niño puede caer en una situación de desgracia como ésta”, comentó Luis Ramiro García López, coordinador de Atención a Quemados del Hospital Pediátrico de Tacubaya.

Causa de muerte en el DF

En México, cada año se registran seis mil casos de quemaduras severas, de las cuales el 52 por ciento le ocurre a menores de 15 años. En el DF es considerada como la primera causa de muerte en niños edad preescolar, mientras que en Estados Unidos es la segunda.

García López explicó que entre los dos y tres años de edad, los niños están empezando a caminar, conociendo el mundo y quieren tocar todo sin medir el peligro, por lo que queda como responsabilidad de los padres o adultos que los cuiden, extremar las medidas de precaución.

El siguiente grupo de edad, al que le ocurren más quemaduras, va de los cuatro y hasta los seis años, cuando quieren encontrar sus límites y empiezan a hacer travesuras para ver hasta dónde pueden llegar sin que les ocurra nada, y hay un tercer grupo identificado por el gobierno y organizaciones sociales en el que los menores padecen quemaduras como consecuencia de su actividad laboral.

Explosivos, otro riesgo

La Secretaría de Salud señala que las quemaduras son la segunda causa de accidentes en niños, y éstas se incrementan en estas fechas, con el uso de velitas, las luces de bengala y los cohetes.

El titular de la dependencia, Armando Ahued lamentó que sean los propios padres de familia quienes compran la pirotecnia a los niños.

“Los niños se meten los cohetes en las bolsas del pantalón, un roce hace que se prenda y explota y, a veces, hay que amputar hasta una pierna, o si no, se lleva la ingle o los genitales, aunado a las quemaduras en la cara o en las manos que son muy frecuentes.

Cuando prenden una paloma y la quieren aventar les explota a la altura de la cara y se llevan el oído o la mano”, advirtió.

Para la Fundación Michou y Mau para Niños Quemados I.A.P., dedicada a la ayuda de los pacientes y sus familias, una velita de posada es capaz de causar un incendio, y sugiere no proporcionarlas a los menores ya que no están capacitados para manejar el fuego en caso de que salga de control.

“Se les da una luz de bengala a un niño porque se ve muy bonito, pero se nos olvida a qué temperatura alcanzan y producen quemaduras, que aunque sean limitadas, son severas. Además el uso de luz de bengala es una invitación para que continúes con cuetes, cohetones, palomas, conforme van creciendo”, aseguró Eduardo Torres Izabal, director general de la fundación.

La atención médica

Tras un accidente por quemadura, inicia para el niño y su familia un largo periodo de atención médica y rehabilitación, con el objetivo de devolverle al pequeño la movilidad y funcionalidad en el entorno social.

En casi todos los casos que llegan a la Unidad de Atención a Quemados de Tacubaya, previamente fueron atendidos y estabilizados en otros hospitales, por lo que ahí se dedican de lleno a la recuperación.

García López explicó que el primer paso consiste en planear una alimentación especial para los niños ya que por las quemaduras se pierden proteínas y líquidos los cuales son indispensables para que el proceso de recuperación sea viable.

Vienen después los procesos quirúrgicos para retirar los tejidos quemados y cubrir las áreas dañadas con tejido propio del niño, apósitos especiales, e incluso, hasta con piel de cadáver. “En todo momento hay que prevenir la infección porque es un riesgo muy serio para ellos”, indicó García López.

El tiempo que pasa un niño hospitalizado depende del área del cuerpo dañada y al ser dados de alta, mantienen un seguimiento, ya que las heridas causadas por el fuego o los líquidos calientes no deben interponerse al crecimiento del niño. Actualmente, la unidad de quemados de dicho nosocomio, atiende a 500 niños cuya mayoría presenta lesiones de segundo grado provocadas por líquidos calientes.

Tras padecer una quemadura, ni la vida de los pequeños ni la de sus familias vuelve a ser la misma ya que el temor y la discriminación los acompaña. Pese al trabajo que realicen médicos, fundaciones y los propios pacientes para salir adelante, las víctimas pierden habilidades motrices y en cuanto a la estética del cuerpo los daños son permanentes.

“No existe varita mágica para que el niño vuelva a estar como estaba antes de las quemaduras, eso es imposible”, reconoció Torres Izabal quien dijo que entre los meses de diciembre y enero, al menos en la fundación, hay un repunte del 300 por ciento de casos de niños quemados que llegan a solicitar apoyo para la atención médica.

Recomendaciones

La Secretaría de Salud del DF recomienda a la población extremar el cuidado de los menores de edad en situaciones que puedan derivar en accidentes, tales como:

  •  Evitar que los niños entren a la cocina o al espacio en donde se estén preparando los alimentos, especialmente si son calientes y hay ollas en el suelo.
  •  Delimitar un lugar para que los niños jueguen, en el cual no haya riesgo como cables, luces o fuentes de fuego.
  •  No utilizar cuetes.
  •  Usar series de luces frías y apagar el árbol de navidad y demás decoraciones, antes de ir a dormir.
  •  No prender velas, sino sólo usarlas como decoración.

¿Qué hacer?

La Fundación Michou y Mau recomienda que en caso de quemaduras:

  •  Si es menor al tamaño del puño de la víctima se debe enfriar con agua durante 15 minutos. No aplicar nada. Cubrir con una venda limpia y trasladar al paciente a un servicio médico.
  •  Si la quemadura es mayor al tamaño del puño del niños debe eliminar el punto de riesgo como ropa, sin arrancarla. Cubrir con una manta y de inmediato a un centro de traumatología, en el servicio de urgencias.

Secuelas

  • Marcas visibles en el cuerpo
  • Deformidades.
  • Discapacidad.
  • Estigmatización.
  • Deserción escolar.
  • Depresión

Especialistas

Fundación Michou y Mau trabaja las 24 horas todo el año para atención y seguimiento de niños con quemaduras severas e imparte cursos de prevención de quemaduras en adultos para que lo transmitan a los niños.

Tel: 01800 0808182

En el DF las quemaduras son la primera causa de muerte en niños edad preescolar

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