Recolectan mil 600 toneladas de desechos de los peregrinos

En su camino a la Basílica, los guadalupanos dejan a su paso empaques, vasos y platos desechables en los que reciben los alimentos y bebidas

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11/12/2013 22:03 Arturo Páramo / Foto: Cuartoscuro
En su camino a la Basílica, los guadalupanos dejan a su paso empaques, vasos y platos desechables en los que reciben los alimentos y bebidas
En su camino a la Basílica, los guadalupanos dejan a su paso empaques, vasos y platos desechables en los que reciben los alimentos y bebidas

CIUDAD DE MÉXICO,  11 de diciembre.- La intensa vigilancia en torno a la Basílica de Guadalupe puede ayudar a que el índice de delincuencia baje, pero poco puede hacer contra la costumbre de los peregrinos de tirar toda la basura que tienen en las manos.

De acuerdo con la jefatura delegacional en Gustavo A. Madero, el problema principal del arribo de peregrinos a la Basílica de Guadalupe es la cantidad de desechos que dejan a su paso, que se calcula en mil 600 toneladas de basura a lo largo de la semana.

La llegada de personas desde estados vecinos a bordo de camiones de carga, bicicletas, en tráileres, camionetas y autos compactos fue masiva desde la noche del martes 10 y alcanzó su máximo nivel hacia la tarde del miércoles.

Los peregrinos ocuparon con sus vehículos las aceras, estacionamientos de concesionarias de autos, las vías del tren a Laredo, tres carriles de la Avenida Ferrocarril Hidalgo, las calles de las colonias Inguarán La Villa, Aragón La Villa, Martín Carrera, Estrella, Industrial, Tepeyac Insurgentes, entre otras.

Colonias donde se instalan los peregrinos:

  • Inguarán La Villa
  • Aragón La Villa
  • Martín Carrera
  • Estrella
  • Industrial
  • Tepeyac Insurgentes

Para descansar, los peregrinos ocupan aceras, camellones, jardines, parques, pernoctan en sus camiones, realizan fogatas con leña en la calle o banquetas, dejan vasos, platos, bolsas de plástico, papel, y todo tipo de desechos en las calles de los alrededores de La Villa.

Cabe señalar que las obras de ampliación del acceso al atrio de la Basílica, el año pasado permitieron que en esa ocasión el acceso hacia el santuario fuera más ágil, al no registrarse taponamientos y al no colocarse vehículos oficiales sobre la Avenida Fray Juan de Zumárraga ni en la Calzada de Guadalupe.

Hacia la noche la vigilancia en el entorno fue reforzada por la Policía Federal en el interior del atrio, además de utilizarse un helicóptero tipo Black Hawk para sobrevolar el santuario con el fin de detectar posibles problemas de movilidad de peregrinos.

Los peregrinos reciben a lo largo de su camino en la Ciudad de México donaciones de comida y bebidas por parte de capitalinos que de esa forma pagan mandas hechas previamente. La delegación, incluso, regaló 600 mil litros de agua a los caminantes.

Quienes caminan hacia la Basílica llegan sin hambre ni sed, sin embargo, a su paso dejan tirado todos los empaques, vasos y platos desechables en los que reciben los alimentos y bebidas.

Las autoridades delegacionales redirigieron a los peregrinos por la noche para que el único acceso fuera por la avenida Talismán y de ahí enfilarlos hacia la Basílica, con el fin de evitar que las corrientes humanas se encontraran en las calles entorno al santuario.

 

asj

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