Vuelve brote de ambulantes al Centro Histórico capitalino

Las calles que fueron rehabilitadas en el primer cuadro de la ciudad ya lucen plagadas de vendedores ambulantes que eluden los operativos policiales

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08/12/2013 08:04 Arturo Páramo/ Fotos: Daniel Betanzos

CIUDAD DE MÉXICO, 8 de diciembre.- La doble peatonal de Roldán y Alhóndiga, andadores que el Gobierno del Distrito Federal usa de ejemplo de recuperación de espacios públicos, hansido invadidos por el comercio informal.

Centenares de vendedores repliegan su mercancía cuando tienen conocimiento de que se ha puesto en marcha algún operativo para retirarlos.

Ante la temporada de mayor venta del año en la calle Santísima, que es la continuación de Roldán, hay puestos de frutas, de ropa, de comida, y los locatarios de la explanada donde se encontraba anteriormente el embarcadero, se han salido a la calle.

En Alhóndiga, los locatarios que venden productos de belleza han acaparado el andador en el tramo que va de Corregidora a Manzanares, la continuación de Venustiano Carranza, con sus mercancías, han instalado puestos al pie de sus establecimientos, improvisaron salones de belleza al aire libre donde ofrecen cortes de cabello o aplicación de tintes.

Hacia el sur, Alhóndiga fue tomada por los vendedores de efigies del Niño Dios, aprovechando la llegada de Navidad. Instalan puestos al centro del andador que, de acuerdo con autoridades del Fideicomiso del Centro Histórico y de la Autoridad del Centro Histórico, no debería ocurrir.

En Roldán, desde Manzanares y hasta Uruguay, hay vendedores informales que fueron desplazados del parque de Manzanares y Jesús María, para permitir la construcción de un corredor comercial dentro del propio parque.

Como ocurre cada año, su presencia se ha desbordado sin que haya autoridad que pueda evitarlo.

En la calle El Carmen, desde el Eje 1 Norte y hasta San Pablo, (alrededor de dos kilómetros de longitud) los vendedores torean a lo largo del día a las autoridades de vía pública de la Delegación Cuauhtémoc.

Colocan sus mercancías en las aceras, estrechan el paso de peatones, obligan a la gente a caminar por la calle y terminan por interrumpir el tránsito de autos. Con silbidos se anuncia la proximidad de las cuadrillas de vía pública y del Gobierno del DF,  es cuando levantan sus productos hasta que pasa el riesgo de ser levantados.

Ese modus operandi se observa en las calles Uruguay, Venustiano Carranza, Bolivia, Colombia, Tacuba, Mesones, entre otras.

Incluso los informales se despliegan fuera del Metro Zócalo. También en Moneda los vendedores torean a la autoridad durante el día, siguen hacia Zapata y se conectan con el andador de Santísima (que es la continuación de Alhóndiga y Roldán).

Bloquean el tránsito con sus locales

En Uruguay, los locatarios sacan las mercancías de sus establecimiento invadiendo la mitad de la acera, y obligan a los peatones a caminar entre los automóviles que circulan por esa vialidad.

En Venustiano Carranza, se entremezclan las mercancías y los toreros.

En la avenida San Pablo, el comercio informal alcanza uno de sus puntos más intensos. Los puestos son colocados por la mañana sobre la acera del lado sur, dejan menos de un metro de área peatonal, por lo que la gente baja a la calle y camina por el carril de la Línea 4 del Metrobús.

Entre las calles Escuela Médico Militar y Pino Suárez, la situación se agrava, pues al no haber carril confinado, los peatones caminan entre los autos.

Los puestos en la acera sur de Izazaga continúan hasta la calle Bolívar, sin tantas complicaciones para los peatones.

De acuerdo con funcionarios de la Delegación Cuauhtémoc, es casi imposible erradicar al ambulantaje debido a la cantidad de compradores.

“Es el tiempo en que hay más dinero. Todos buscan aprovechar a cómo dé lugar”, reconocieron funcionarios delegacionales.

El comercio se ejerce en las aceras y calles del Centro pese a que en el Plan Integral de Manejo del Centro Histórico de la Ciudad de México, una de sus directrices es la de “conservar el patrimonio y mantener el orden urbano, y llevar a cabo acciones que permitan asegurar” y “sostener la recuperación económica del Centro”.

Dan espacio a la romería

A partir del próximo 15 de diciembre, la más tradicional de las romerías de la Ciudad de México estrenará una ubicación más durante el peregrinaje de cinco años que ya lleva.

Será en la explanada delegacional en Cuauhtémoc donde se instalarán 40 escenarios para tomarse la fotografía con los santacloses o con los Reyes Magos.

Esa fue la única alternativa que quedó tras la imposibilidad de utilizar la Plaza de la República, la calle Doctor Mora y la calle Valerio Trujano, que fueron las últimas tres sedes de la romería de fin de año desde 2009 a la fecha.

La romería incluirá  puestos de comida, de juegos de azar, de destreza y los juegos mecánicos sobre la calle Violeta de la Colonia Guerrero.

En caso de ser necesario, incluso, podrían ocuparse las calles Mina y Aldama, en torno a la explanada delegacional.

En las calles aledañas deberán instalarse los 70 juegos mecánicos, y cerca de 500 vendedores, que dan sustento a alrededor de 700 familias.

El sitio se seleccionó pese a que en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) se hizo el exhorto de que se repitiera la ubicación en la calle Valerio Trujano, pues de acuerdo con la jefatura delegacional, en la explanada no habrá molestias a vecinos.

En tanto, en los mercados más grandes de la Ciudad de México hay romerías desde hace semanas, en donde se expenden todo tipo de adornos navideños, árboles de Navidad, papel picado, piñatas, luces y flores, entre otros productos.

Las más grandes están en el Mercado de Río Blanco, en la delegación Gustavo A. Madero, el Hidalgo, en Cuauhtémoc; y el Jamaica en Venustiano Carranza.

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