CIUDAD DE MÉXICO, 22 de marzo.- La Autopista Urbana construida sobre el Periférico no resultó la solución adecuada para terminar con el tráfico vehicular que cotidianamente se registra en esta vialidad, lo que ha quedado demostrado durante las llamadas “horas pico”, consideró el doctor en Urbanismo por la UNAM, Emilio Pradilla Cobos.
El académico de la UAM recordó que desde 2005, cuando se construyeron los segundos pisos en la administración de Andrés Manuel López Obrador, y ahora con la denominada Autopista Urbana, lo que ocurrió fue que creció el número de vehículos particulares que circulan por esta vialidad y disminuyó el transporte público que mueve a más personas.
“Siempre he considerado una pésima solución los segundos pisos y en particular los segundos pisos de cuota. La primera razón es que con estas obras se está simplemente promoviendo el uso del automóvil y se limitan las opciones de transporte público. En segundo lugar, porque son una privatización y mercantilización de la calle; además se convierten en verdaderas barreras al flujo vehicular”.
En entrevista con Excélsior, el catedrático la Universidad Autónoma Metropolitana puntualizó que los nudos viales que se observan en los accesos a la autopista urbana son consecuencia de la mala planeación de este proyecto, porque no se pensó en colocar más rampas de ingreso y el sistema de peaje no funciona con eficacia.
“Lejos de desaparecer los bloqueos, los tapones vehiculares y atascones vehiculares en el piso de abajo, lo que ha surgido son nuevos tapones, precisamente por el bloqueo y la limitación que han significado para el tránsito por las vías laterales”.
Además está el costo por el uso de la vialidad, que con el reciente aumento a la tarifa, a sólo cinco meses de operación, quedó en 1.97 pesos por kilómetro y 2.22 pesos en las “horas pico” en el tramo Norte, y en 1.94 pesos por kilómetro en el tramo sur.
“No están resolviendo el problema de tráfico, sólo para un mínimo de personas porque el uso –lo estamos viendo diariamente– es excesivamente limitado en la parte del segundo piso, precisamente por el alto costo, y además a unos meses de haber sido inaugurados ya se incremento”, sostuvo.
La solución, consideró Pradilla Cobos, es impulsar una política que desinsentive el uso del auto particular y promueva la creación de más transporte público eficiente y moderno, como Metro, Metrobús y vehículos eléctricos, con el objetivo de frenar la tendencia actual en la circulación de vehículos, que es de 4.5 millones de autos.
