La luz de Sorolla regresa a México
El artista valenciano (1863-1923) vuelve con Prodigios de luz, que será inaugurada el próximo 20 de marzo, en el Museo Nacional de San Carlos
CIUDAD DE MÉXICO, 8 de marzo.- El mundo recuerda este año a Joaquín Sorolla y México no será la excepción. A 150 años de su natalicio (1863) y 90 de su muerte (1923), el artista valenciano regresa a México –luego de dos décadas– a través de la exposición Prodigios de luz. Joaquín Sorolla y sus contemporáneos, que será inaugurada el 20 de marzo en el Museo Nacional de San Carlos.
Después de su paso por el Museo de Arte del Estado de Veracruz (MAEV), la muestra llegará a San Carlos enriquecida. Se trata de más de medio centenar de obras, 35 procedentes del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, Cuba; nueve de la Colección Pérez Simón; una del Museo Franz Mayer; dos más del propio museo mexicano y el resto de otras colecciones privadas, que mostrarán un panorama de la pintura española de finales del siglo XIX y principios del XX.
En el mismo lugar y procedente también de Cuba, en 1993 fue inaugurada Sorolla, el pintor de la luz, la exposición ahora se complementa con la obra de artistas como los valencianos Manuel Benedito e Ignacio Pinazo, los catalanes Hermenegildo Anglada y Santiago Rusiñol, el sevillano Gonzalo Bilbao y el vasco Ignacio Zuloaga. De Sorolla son 16 las obras traídas de la isla. Todas significativas, como los lienzos Haciéndose a la mar, de 1908 o Niña en la playa de 1904.
En la exposición, explica Milena Koprivitza Acuña, directora del museo veracruzano (de donde partieron el miércoles pasado las obras con rumbo a la Ciudad de México), “están representados los mejores momentos de Sorolla, hay retrato, paisaje, esas piezas de playa que son sumamente impresionantes, sobre todo en la forma como se refleja la luz, la textura, el movimiento, el viento. Sorolla al ser valenciano de origen, tiene mucha recurrencia en el tratamiento del mar, de las barcas, de las olas, de las velas de las naves”, dice.
Traer la muestra a México no ha sido fácil, el trámite duró casi dos años. La labor corrió mayormente a cargo del gobierno veracruzano quien en reciprocidad ofreció su colección de 36 cuadros de Diego Rivera. La gestión fue encargada a Spanish Painters Society (empresa que se dedica a “la coordinación, comisariado y gestión de exposiciones de arte para instituciones oficiales sin ánimo de lucro”).
“Veracruz prestó las obras de Diego que se presentaron en diversas ciudades de España y a cambio de eso… aunque no es algo fácil dar el seguimiento de cómo se dio el canje, lo que sí puedo decir es que los Rivera permiten hacer este tipo de exposiciones y traer obras de la misma talla de Rivera”, explica Koprivitza. En Veracruz, una muestra más reducida se exhibió hasta el domingo pasado.
Durante la exhibición en Veracruz, que duró tres meses y consiguió atraer a más de siete mil visitantes, la directora de San Carlos, Carmen Gaitán fue invitada a dar una conferencia dado que el museo que dirige prestó una obra. “Ella a su vez hizo las gestiones pertinentes para llevar la muestra a la ciudad, con el cambio del presidente del Conaculta, del licenciado Rafael Tovar y de Teresa se hizo muy rápido, lo que a nosotros nos había costado mucho”, agrega.
En la muestra también se incluye Niño comiendo sandía, uno de los últimos lienzos que pintó Sorolla en 1920 o Elena entre rosas de 1907, un retrato de la hija del artista. A partir de sus experimentos con la luz, el valenciano y sus contemporáneos formaron la corriente conocida como “luminismo” que se enmarcó en el cambio de siglo y significó un cambio total hacia la modernidad en la escena artística peninsular.
Sorolla, agrega Koprivitza, “es considerado el pintor de la luz, se le define en la historia del arte como el autor del luminismo, una técnica en la que el artista busca envolver a sus objetos en luz”. Tras el préstamo a Veracruz, la directora del museo desconoce cuándo viajaran a La Habana los Rivera, “están por confirmar la fecha, son negociaciones en las que no tengo incidencia, lo más seguro es que sí (viajen)”.
Lo cierto es que después de exhibir a Sorolla, “está difícil decir qué sigue para mantener la calidad. No puedo anticipar nada, porque son decisiones que no me competen, puedo hacer sugerencias al secretario de cultura y él a su vez a la oficina del gobernador, pero no puedo asegurar nada, es muy difícil porque implica mucho gasto, mucho movimiento, pero sí estamos mirando hacia afuera, por supuesto”.
Tras ADN de la obra
En ocasión de las fechas que recuerdan el nacimiento y muerte de Joaquín Sorolla y Bastida, se busca conocer el ADN de la paleta del artista valenciano. El estudio realizado a partir de micromuestras es hecho por la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte y el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (IVC+R), quienes han analizado 22 obras del artista pertenecientes a la Hispanic Society de Nueva York y 14 lienzos de la serie Visiones de España.
De acuerdo con la agencia Europa Press, el estudio permitirá conocer con qué materiales pintaba Sorolla y la manera como los utilizaba, si empleaba distintos pigmentos según el lugar donde se encontraba y hasta dónde modificaba la técnica pictórica en función de la obra a realizar, ya se tratara de un paisaje, una escena costumbrista o un retrato.


