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CIUDAD DE MÉXICO, 10 de febrero.- En la Ciudad de México es posible encontrar el amor a nivel de sus banquetas y barrios, o a 400 metros de altura a bordo de un helicóptero.
Desde el año pasado crece la posibilidad de conocer los sitios más representativos de la capital del país a través de vuelos recreativos en esos aparatos.
Jesús Núñez, representante de la empresa Ven a Volar México, consideró que uno de los objetivos de ofrecer este tipo de servicios aéreos tiene que ver con acercar a la población con la experiencia de volar, más allá de los vuelos comerciales.
La experiencia para quienes contratan el servicio comienza en la pista del aeropuerto Doctor Jiménez Cantú, de Atizapán de Zaragoza, sitio en donde hacen base las aeronaves de la empresa Ven a Volar México.
Las aeronaves que realizan estos vuelos son dos helicópteros Bell modelo 206, que también se utilizan como taxis aéreos y para servicios de filmación.
“Los vuelos tienen una duración de alrededor de media hora y mínimo tiene que ser una pareja para hacer el vuelo viable debido al costo de la operación. El vuelo se hace hacia la zona que las personas prefieran. Treinta minutos es suficiente para volar por donde se quiera”, dijo el empresario.
Desde que Ven a Volar México comenzó a ofrecer los servicios de sobrevuelos aéreos se han realizado diez viajes, en los que las zonas ubicadas al centro y poniente de la ciudad fueron las más solicitadas.
“Lo que casi siempre nos piden es Paseo de la Reforma, toda esa zona que está muy cerca del Castillo de Chapultepec. También nos piden volar por Polanco, en Las Lomas, Santa Fe, y también nos han pedido volar en la zona de Xochimilco”, explicó Núñez.
El empresario comentó que uno de los vuelos más complicados que les solicitaron tenía como destino la zona de las pirámides de Teotihuacán; sin embargo, aclaró que existen lugares que no se pueden sobrevolar o usar como áreas de aterrizaje.
Agregó que aunque los planes de vuelo se configuran conforme a las peticiones de sus clientes, existen prohibiciones que establece la Dirección General de Aeronáutica Civil.
“Hay zonas restringidas para volar como el Centro Histórico; no se puede volar sobre el Zócalo. También puede haber alguna notificación como la que existe para el Colegio Militar o notificaciones especiales”, explicó Núñez.
La flexibilidad del plan de vuelo que presenta la empresa operadora a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes permite que el destino final no necesariamente sea la terminal aérea de Atizapán de Zaragoza.
Jesús Núñez explicó que es posible aterrizar en alguno de los helipuertos habilitados en la Ciudad de México, aunque para ello es necesario realizar un pago que varía entre 300 y 500 pesos para efectuar la maniobra de descenso.
El empresario agregó que una vez que el helicóptero despega de Atizapán indica a torre de control su altura y su plan de vuelo. Cuando te acercas a la ciudad el piloto se reporta con Torre México para fijar altura e informar sobre el tráfico aéreo”, indicó.
Agregó que debido a las restricciones para volar helicópteros en la capital del país es imposible que un piloto invada una zona de ruta para vuelos comerciales.
Declaraciones de amor
Al contratar el servicio aéreo, la empresa Ven a Volar México también puede colaborar con algunas ideas que tengan sus clientes para hacer diferente cada experiencia.
“También podemos hacer algo que quiera la pareja. Por ejemplo, en algunos vuelos nos han pedido que coloquemos una manta en la que diga ‘¿te quieres casar conmigo?’ o ‘te amo’, y también nos ha tocado que nos piden uno de ‘perdóname’.
“Con las indicaciones que nos dan colocamos la manta en un punto que, cuando estén en el sobrevuelo, la pareja vea el mensaje de la novia o el novio.”
Núñez consideró que la penetración en el mercado de este tipo de servicios avanza poco a poco debido a que los costos de operación de las aeronaves son elevados.
“El vuelo en helicóptero tiene un costo de cinco mil 100 pesos por persona. Por eso pedimos que sean dos pasajeros (para que sea costeable). Y curiosamente quienes más lo piden son mujeres entre 25 y 35 años para llevar a sus novios, porque son más detallistas”, detalló.
Consideró que esta actividad está retomando el interés de los habitantes del DF después de que se impulsó un servicio ejecutivo de taxis aéreos, aunque en este caso el objetivo sea simplemente recreativo.
